jueves, 18 de diciembre de 2014

Yo, asesino

Qué hago yo ahora. Me siento como una gotita de agua en medio de una tormenta. La prosa de Antonio Altarriba me ha derribado y dudo que nada que esté en mi mano escribir os pueda transmitir la agudeza de esta obra. Cuando compré este cómic no tenía ni idea de lo que estaba adquiriendo. La primera noticia que tuve de Yo, asesino fue por un artículo que se le dedicó en El Periódico titulado El arte de matar. Yo no suelo leer el periódico (porque soy una joven inmadura y felizmente ignorante) pero por medio de alguna red social fui a parar a la noticia en cuestión y me sorprendió bastante que se hablara de un cómic por aquello de que es un sector relativamente marginal que aun se estigmatiza bastante. El caso es que un par de semanas después me topé con este volumen en el Mercat de Sant Antoni por 14€ (de los 20€ que marca el PVP) y no me lo pensé dos veces. Ya sabéis que tardo mucho en leer lo que compro porque tengo un problema patológico con el consumismo compulsivo pero la portada de Yo, asesino me ha estado gritando todos estos días desde que lo compré y lo he digerido en una tarde. No ha sido una lectura fácil. Nada de devorar ni de leer del tirón. De hecho, casi podría decir que me he atragantado con ella. Se trata de un cómic que le da sentido a la controvertida expresión «novela gráfica» ya que es infinitamente más denso que muchos de los libros que he leído hasta ahora. Yo, asesino es un ensayo sobre la crueldad humana en forma de cómic.


Enrique Rodríguez es catedrático en la Universidad del País Vasco, especializado en la representación del dolor en la pintura occidental. Al margen de sus tareas como profesor de Historia del Arte y conferenciante en múltiples congresos sobre arte, también le gusta ejercer sus propias dotes artísticas moldeando un material algo particular: la vida. Porque, tal y como el mismo nos cuenta nada más empezar su historia «Matar no es un crimen. Matar es un arte».

Nunca ciento treinta páginas dieron para tanto. Empezaba a acostumbrarme al cómic europeo, al BD, con sus clásicas 48 páginas gigantes y a color. Pero Yo, asesino es único en su especie y, repito, es un ensayo en viñetas. Son muchos los temas que llega a tratar Altarriba en este cómic pero el ensayo propiamente dicho gira en torno a un solo tema, el asesinato: su justificación, su belleza, su origen, su heterogeneidad y la moralidad subyacente al hecho de matar a otra persona se abarcan con detalle a lo largo de esta obra.


Enrique no se considera un asesino en serie. Al contrario, cree que los terroristas, los soldados, los regímenes totalitarios son los que realmente cometen asesinatos en serie: (...) idénticos los unos a los otros, siguiendo un protocolo que pretende escenificar la inmutable imparcialidad de la justicia (...) la serialidad es consecuencia del tratamiento industrial de la muerte... algo que sólo produce la violencia sistematizada del poder (...) ¿Por qué sentenciamos al hombre que mata a su mujer al enterarse de que le ha puesto los cuernos pero no al soldado que mata a un extranjero de un país remoto? ¿Por qué ayudamos a un familiar que lo pasa mal económicamente pero no colaboramos con una ONG? Al final todo se reduce al egoísmo de preocuparnos solo de lo que nos es próximo. Por eso Enrique mata siempre a desconocidos, nunca por interés personal, él trata sus asesinatos como arte y un crimen solo es artístico si es gratuito.

Pero Antonio/Enrique va más allá: el instinto de matar está profundamente arraigado en todos nosotros y solo lo reprimimos por conveniencia social. Para ejemplificarlo, el mismo Enrique cita la fábula de Eça de Queirós«En el rincón más apartado de la China existe un mandarín más rico que todos los reyes que nos cuentan las historias y las fábulas. Nada sabes de él, ni de su nombre, ni de su rostro, ni de la seda con que se viste. Para heredar sus inagotables caudales basta con que toques esa campanilla que está a tu lado sobre un libro. El mandarín solamente exhalará un suspiro en los confines de Mongolia. En ese momento será un cadáver. Y tú verás a tus pies más oro del que puede soñar la ambición de un avaro. Tú, que me lees y eres hombre mortal, ¿tocarás la campanilla?»


Pero el guionista va mucho más allá. Si bien la trama gira en torno a la psicopatía de Enrique, se entreven temas de lo más diversos de forma indirecta como el conflicto independentista vasco, la infidelidad, la rivalidad académica y el feminismo, entre otros. Me han interesado particularmente todas las referencias al mundo académico: tesis, financiación, congresos, prestigio, influencias, etc. porque me ha hecho pensar mucho en lo que empiezo a observar en mi vida personal. Claro que la biología y la historia del arte poco tienen que ver pero se repiten esquemas y se me ha hecho todo muy cercano y real, se nota que Antonio Altarriba trabaja en la Universidad.

Curiosa también la re-interpretación de Blancanieves, que debe de ser el cuento más adaptado de la historia y que solo en 2012 recibió tres adaptaciones cinematográficas distintas (Mirror, Mirror, Snow White and the Huntsman y la española Blancanieves) además de protagonizar obras colectivas como Fábulas o Once Upon a Time. Pareciera en un principio que las mujeres de esta obra son tediosas pero tras reflexionar un poco una se da cuenta de que sus contrapartes masculinas no son precisamente mejores y, de hecho, uno de los personajes que finalmente sobresale (para bien) es Cristina en uno de los detalles que hace que el desenlace de esta historia sea sublime.

¿Quién tiene sombra y quién no la tiene?
Aunque aún hay un segundo ensayo en esta novela gráfica, uno mucho más académico que hace referencia directa a la historia del arte, que no deja de ser la especialidad del protagonista. No del guionista que es catedrático en la misma universidad, pero de literatura francesa (el carácter autobiográfico ha de tener siempre un límite cuando se quiere escribir ficción). Así el cómic entero se convierte en un catálogo de cuadros famosos en los que se representa el dolor y la muerte y, más adelante, también en una galería de Body Art. Así contrastan las corrientes más clásicas (que sé que no lo son por definición artística pero no me refiero a esa acepción del término) con las contemporáneas en la magnífica dualidad que constituyen Enrique y Edurne, el último personaje que hacía falta para que el cómic fuera redondo.

Y, hablando de arte, el de Keko es espectacular. Tiene la capacidad de plasmar cualquier escenario que se requiera y nos ubica rápidamente en Madrid, Salamanca, París o la ciudad que se tercie. Dejando de lado las reproducciones de cuadros originales (que son lógicamente digitales), Keko ha hecho un trabajo increíble con la parte que respecta a las esculturas. La idea de hacer el cómic en bitono añadiendo el rojo al usual blanco y negro es perfecta ya que Yo, asesino es una historia de sombras y sangre y Keko se maneja a la perfección con ello.


Lo único que echo en falta es un glosario, un epílogo o una sección por el estilo en que se haga un compendio de todas las obras de arte que aparecen a lo largo del cómic ya que no todas se citan debidamente y es una pena. Para los apenas iniciados en la historia del arte creo que sería una sección de lo más interesante, sobre todo si viniera con comentarios de Altarriba comentando por qué escogió esas obras para ilustrar su historia... y si tienen una lectura entre líneas en el contexto de la viñeta en la que aparecen (que me da a mí en la nariz que al menos algunas sí).

Estoy sencillamente abrumada por tanto talento y maestría, por ser capaz de hilar una historia tan asombrosa de principio a fin sin que le sobre ni le falta nada. No puedo hacer otra cosa que recomendaros su compra, su lectura y su re-lectura. Hacía mucho que no me atrapaba tanto una obra, ni que me impactaba tanto. Yo, asesino ha conseguido remover algo dentro de mí.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Infinidad de películas (II)

Como empieza a haber overbooking de reseñas de cómic en el blog creo que puedo hacer un paréntesis con la prometida (hace cuatro meses) segunda tanda de películas. En esta ocasión hablo de las que vi durante julio y agosto (y yo que esperaba reducir el lag...): nueve en total (a la que se sumaría This is 40 si la indignación no me hubiese obligado a dedicarle una entrada en exclusiva). La acumulación de títulos me impide hacer ningún gran comentario sobre ninguna de ellas pero al menos os puedo prohibir que veáis las más horribles a la par que os obligo a ver las mejores.


El 2 de julio, Croqueta y yo, a pesar de la proximidad de nuestras respectivas presentaciones del trabajo de fin de máster, decidimos que ya iba siendo hora de ver la última película (por entonces) de Disney: Maléfica. Y disfrutamos en el cine como niñas chicas, para que nos vamos a engañar. Ese inicio a modo de prólogo es sencillamente una delicia visual para que los ojos te hagan chiribitas. Tenía un miedo relativo sobre la posible distorsión del personaje de Maléfica pero como que vi la película Disney de La bella durmiente hace muchos años (soy de esas parece que poco corrientes personas que no ha vuelto a ver ni un solo clásico Disney "de mayor") y no he leído el cuento original, no me molestan las modificaciones. De hecho, disfruté mucho durante toda la película, reitero que visualmente es una preciosidad y el argumento me pareció bastante coherente. Eso sí, contras no le faltan: las hadas son odiosas sin más y quería matarlas desde que salen por primera vez, Aurora es SOSA a más no poder y el príncipe aleatorio tiene horchata en lugar de sangre en las venas. Tiene muchos detalles que la hacen especial aunque quizá mi favorito sea la ironía que destiló Maléfica cuando añadió el «solo la salvará un beso de amor verdadero». En general me gusta mucho que se dé trasfondo a un villano porque no creo en los personajes malvados per se. El problema viene cuando el rey se transforma en un ser puramente mezquino sin justificación suficiente. 


Me apetecía mucho ver una comedia romántica de esas predecibles, absurdas y llenas de clichés para reírme un rato y Juntos y Revueltos prometía muchas carcajadas. Pero, como suele pasar, lo mejor estaba en el tráiler y el resto se me hizo muy pesado. La película se deja ver pero es todo entre surrealista y tópico hasta morir. Ni siquiera nos libramos de la dulce mujer que murió dejando a tres niñas al cargo de su insensible padre... para que así la entrada en juego de una madrastra sea aún más conveniente. Humor demasiado tonto, secundarios insoportables y originalidad cero. No os perdéis nada si no la veis.


Tras el acierto de El Origen del Planeta de los Simios, Borja y yo teníamos muchas ganas de ver su secuela, El Amanecer del Planeta de los Simios (por un instante pensé que le habían puesto el mismo título a ambas precuelas). No sabría decir si mejora, empeora o mantiene el nivel de la anterior y supongo que es porque no tiene sentido compararlas por mucho que haya continuidad temporal. El origen era más una película de ciencia ficción, de experimentación, para marcar un precedente. El amanecer es esencialmente una película de acción con sus muertes, traiciones, amoríos y filosofía barata de película apocalíptica. Guiño comiqueril cuando el hijo del protagonista se pone a leer Black Hole:


*Puede ser que mi juicio de esta película se haya visto afectado por las condiciones en que la vi: sentada en un lateral muy lateral del cine con una especie de... ¿valla? que me tapaba la parte inferior de la pantalla y claro, los simios hablan con lengua de signos así que media peli necesitaba subtítulos continuos. 


Y aquí está la MEJOR película de la tanda y del 2013 que ganó más que merecidamente esos tres premios Oscar. El VIH y el SIDA constituyen un tema de rabiosa actualidad que puede abordarse desde cientos de ángulos distintos y, de hecho, es el eje en torno al que giran decenas de libros, cómics y películas aplicando distintos filtros a una realidad tan compleja como es la del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, su origen, su transmisión y su difusión mundial. Dallas Buyers Club nos hace retroceder 30 años en el tiempo, cuando se trataba de un síndrome ya identificado pero que cargaba con una desinformación tremenda. Es decir, la época en que empezó el desarrollo de antivirales que pudieran combatir la enfermedad, al que siguieron ensayos clínicos que, por supuesto, necesitaban de un grupo control que tomara placebo. Se trata del periodo en que el virus se cobró más vidas (en el primer mundo al menos) y de una época en que seropositivo era sinónimo de homosexual (si os interesa, hace dos años escribí sobre este tema en el blog). Tanto Matthew McConaughey como Jared Leto bordan sus respectivos papeles. Eso sí, si os he animado a verla luego no me vengáis con reclamaciones por lágrimas derramadas. 


Aunque lo que podáis llorar con Dallas Buyers Club resulta negligible si lo comparáis con Bajo la misma estrella... Esta película, o la vais a ver con una caja de pañuelos (con un paquete de diez no llegáis ni a la mitad) o no la veis. Ya sabéis que me encantó el libro y la verdad es que me llevé una muy grata sorpresa cuando comprobé que la adaptación cinematográfica es increíblemente fiel al original. Es una historia poco convencional en que tanto el amor como la muerte se enfocan desde una perspectiva que nos puede resultar ajena: el cáncer. Por supuesto, eso la convierte en una película triste pero, asombrosamente, nunca en una deprimente. Hazel es encantadora y brillante como quizá solo pueden serlo los personajes de ficción. Se me rompió el corazón varias veces pero, curiosamente, una de las escenas que más me conmociona es cuando la madre de Hazel sale corriendo de la ducha sin pensárselo dos veces; solo hay una cosa en el mundo peor que tener cáncer a los 16 años y es tener un hijo con cáncer. Ahora tengo ganas de releer el libro.


Y ahora os presento la primera película que dejo a medias sin que me importe lo más mínimo su final en, probablemente, muchos años. Como que no la acabé estuve a punto de no meterla en esta entrada pero, total, para lo mucho que tengo que decir de ella... Need for Speed transcurre de forma monótona, no tiene sentido, es imposible establecer ninguna clase de conexión con los personajes así que te importa una mierda lo que les pueda pasar ya los metan en la cárcel o se mueran. Toda la trama (al menos la primera mitad) es la cosa más superficial que te puedan tirar a la cara y se limita a una mezcla entre venganza (que podría haber sido tolerable) y un "a ver quien la tiene más grande" (que no es tolerable). Ahorraos vuestro tiempo.


Con algo de retraso, pudimos pillar Capitán América: Soldado de Invierno gracias a la promoción de Cinesa de Te la perdiste (no solo escribo las entradas meses tarde, es algo que se extiende a casi todos los ámbitos de mi vida, ojalá estuviera exagerando). Disfruté mucho viéndola y creo que representa una clara mejora respecto a su primera parte además de poner muy interesante la trama unitaria de todas las películas de Avengers pero no acabé de verla muy coherente. O sea, sé que las películas de Marvel no suelen caracterizarse por la coherencia pero es que esta vez me costó mucho seguir cuál era el objetivo de ambos bandos, especialmente de los malos. Creo que necesita un revisionado.


Tras unas semanas de agonía, conseguí ir a ver esta película de animación en versión original en muy buena compañía (y mi querida Croqueta me regaló la entrada ♥). Confieso que disfruté como una enana viéndola porque visualmente es impresionante y los dragones son una pasada y los artilugios que se inventa Hiccup también. El salto temporal entre ambas películas me parece de lo más acertado. Todo lo que tiene que ver con la madre me parece algo rebuscado y fuera de lugar y me pareció muy cruel el desarrollo de la película... además, el desenlace se soluciona con uno de los deus ex machina más graves y exagerados que recuerdo haber visto lo que es una pena porque con algo más de coherencia interna esta película podría ser una verdadera gozada no solo para niños...


Esta película es tan condenadamente mala que no fuimos capaces de dejar de verla. La pillamos en agosto, en la tele, de casualidad, ¡haciendo zapping! Es un arte perdido esto, no recordaba la última vez que me había puesto a ver algo que echaban así porque sí. Esta peli es MUCHO peor que la de Juntos y Revueltos pero infinitas veces más recomendable ya que os será difícil encontrar una película más absurda y, por lo tanto, más hilarante que DOA: Dead or Alive. Bienvenidos al festival del fanservice, de la conveniencia, de la aleatoriedad y de los abismos argumentales donde la existencia de una explicación con sentido se debe al mero azar. Daría para escribir una tesis esta peli de la cantidad de errores que tiene. Una indispensable si queréis echaros unas risas (y si queréis ver a chicas en ropa interior/biquini).

martes, 16 de diciembre de 2014

Tragedy #1

Desde que se empezó a hablar de este título que tenía ganas de hincarle el diente. Como ya mencioné en las crónicas del pasado XX Salón del Manga de Barcelona, el primer tomo de Tragedy fue una de mis adquisiciones del evento. Creo que ya va siendo hora de retomar la ronda de lecturas y reseñas correspondientes.


Helena de Troya fue condenada a la inmortalidad por la caprichosa Perséfone y, desde entonces, tan solo alberga la esperanza de conseguir ponerle fin a su vida. Después de incontables siglos tratando de robar una moneda que le permita cruzar la laguna Estigia, Lena se topa con Mey, una joven de pueblo que le hace pensar en su inocencia perdida. Es justo al conocerla que parece que su suerte empieza a cambiar... ¿conseguirá suicidarse al fin?

Confieso que, al igual que Henar Torinos y Javi Cuho, yo también soy una enamorada de la mitología griega. En realidad, me encanta la mitología en general porque me parece harto interesante pero la griega es la primera en la que indagué así que supongo que le tengo un cariño especial. Es por eso que me ha encantado encontrarme con Helena, Perséfone y Zeus nada más abrir el tomo.


De buenas a primeras me ha encandilado la tragedia de Lena, no sé dónde acaba el mito y dónde comienza la invención de Javi Cuho pero el conjunto resulta tan desmedidamente cruel como los mitos originales. No sé a qué se debe la elección por el cambio de nombre ya que Helena es un nombre muy común a día de hoy *cof cof* pero entiendo que alguien inmortal pueda acabar cansándose hasta de su propio nombre. En general, me fascina su hastío, su promiscuidad, su falta de humanidad y su anhelo de autodestrucción.

Mey por un lado me gusta más porque es más humana, más torpe, ingenua e imperfecta. Pero por el otro no me acaba de convencer el trasfondo de su personaje con demasiados vacíos (que supongo que se llenarán con el segundo tomo) y una impulsividad extrema que solo se puede explicar por cosas como el destino y eso puede chirriar fácilmente si se usa como «Deus ex machina». Me cuesta imaginar que en pleno siglo XXI alguien que tiene facilidad para acceder a una carrera universitaria en Barcelona haya pasado toda su vida rodeada de animales y en aparente desconexión del mundo exterior ya que no hay referencia ninguna ni a amigos ni a conocidos y se excluyen directamente los intereses amorosos porque no ha tenido ninguno... ¡en casi veinte años! Todo demasiado idílico para mi gusto.


El problema ya me viene con el tremendo elenco de secundarios (algo inesperado debido a la brevedad de la historia aunque son todos imprescindibles para el desarrollo de la misma): Perséfone está loca sin más y siempre me la imagine más... sensata, me molesta que se obsesione hasta tal punto con una mortal y que la tenga encerrada de tal forma durante toda la eternidad, una cosa es ser una demente y otra es ser una psicópata; Hécate se supone que es una oráculo con lo que no tendría que ser vulnerable a promesas de futuro ya que desde el primer momento sabe si la otra parte tiene intención o no de cumplirlas; lo de que Teseo y Pirítoo sean anormales y traten a las mujeres como mercancía lo puedo entender pero ¿a sus madres también? Sé que las mujeres se despreciaban bastante en la Grecia Antigua pero no sé, pensaba que a una madre siempre se le tiene... ¿respeto? ¿cariño? ¿algo así?

Personajes a parte, me centro en el argumento. Todo lo que tiene que ver con los precedentes de la historia gira en torno a la mitología griega por lo que no tengo (casi) ninguna queja. La cruzada en solitario de Lena en Barcelona es muy interesante también. Además, creo que los flashbacks están sorteados con muy buen ojo a lo largo del tomo. Sin embargo, tengo dos grandes peros para la historia: el primero, la brevedad y precipitación con la que transcurre, creo que Tragedy hubiese dado al menos para tres tomos más que para dos; el segundo y directamente relacionado con el primero, la falta de espacio obliga a los autores a colocar a Mey en una situación cogida con pinzas que es la que posibilita el segundo tomo pero que, a priori, no tiene ningún sentido. Por poner un ejemplo fácil que no destripa la historia: si Helena es una profesora tan brillante y tan famosa incluso entre los alumnos a los que no da clase, no tiene mucho sentido que Mey no la hubiese visto jamás por el campus. Hay un puñado de detalles como este que a priori no encajan y me impiden disfrutar plenamente del tomo.

yummy~
Ese casi que me pisotea un poco mis recuerdos sobre la mitología grecorromana es el tratamiento que se da en este cómic a la homosexualidad femenina. Quiero divagar un poquito sobre esto solo para que no me malinterpretéis: entiendo que una persona condenada a vivir eternamente acabe por probar todo lo que se puede probar por mero aburrimiento (y aquí no hablo de alguien heterosexual probando relaciones homosexuales ni tampoco viceversa, simplemente de personas que independientemente de su orientación sexual acaban entregándose a la bisexualidad con los brazos bien abiertos), entiendo que existieran mujeres lesbianas hace milenios. Lo que no comprendo es que prácticamente todos los personajes femeninos que aparecen en esta obra son homosexuales o, como mucho, bisexuales. Haciendo una búsqueda rápida por internet veréis que no hay apenas evidencia de que existiese la homosexualidad femenina en la Antigua Grecia. Tampoco la recuerdo en las metamorfosis de Ovidio. Me parece fantástico que cada vez haya más cómics que incluyan personajes LGTB en sus páginas y, de hecho, creo que es algo que se trata de forma muy marginal en todos los medios pero de ahí a que un título que gira exclusivamente en torno a la mitología griega no tenga ningún personaje principal heterosexual... hay un paso.

En cuanto al dibujo estoy abrumada con la mejoría que ha experimentado Henar desde que dibujara Mala Estrella. No solo ha mejorado en fisonomía/expresiones faciales sino que puede permitirse dos estilos gráficos distintos, el suyo evolucionado para la historia principal y otro que se asemeja al arte grecorromano que se ha mantenido intacto en vasijas y demás hasta nuestros días.


La edición es más que correcta. Es una verdadera lástima que un tomo tan impecable deje de serlo debido a un error de imprenta... pero realmente es un mal menor que se subsana incluyendo la página correcta por mucho que esté a parte. Como viene siendo habitual en los mangañoles, al final del tomo hay varios fanarts de Tragedy dibujados por otros autores españoles como, por ejemplo, mis adoradas Xian Nu.

En resumen, a pesar de esos matices negativos que he ido detallando a lo largo de la reseña es una lectura que os recomiendo, especialmente si os gustan los cómics de temática homoerótica y/o los que beben de la mitología griega (siempre que aceptéis algunas modificaciones hechas en favor de la trama).

domingo, 14 de diciembre de 2014

Últimas lecturas

Unos siglos después me animo a seguir con las últimas lecturas. Me sabe mal que el ritmo del blog sea tan errático últimamente pero no sé distribuirme el tiempo mejor y voy escribiendo un poco al azar porque ya no sé qué lista es más larga: si la de tomos por leer o la de tomos por reseñar (evidentemente es infinitamente más grande la primera pero es que soy una exagerada).


Ya lo comenté al reseñar el primer tomo pero lo vuelvo a repetir: Slam Dunk no podría haberme sorprendido más. Tanto es así que aunque últimamente me cuesta mucho leer tomos del tirón (manga, uno de los requisitos del cómic europeo parece ser que te lo tienes que leer en un suspiro), estos tres tomos me los fulminé en una tarde casi sin darme cuenta. Por si no hubiese ya suficientes colgados entre el equipo de baloncesto y la pandilla de macarras de Hanamichi, hace aparición el capitán del equipo de judo, Aota. Por mucho que su trama sea más cómica que otra cosa no deja por ello de plantear un dilema interesante: Hanamichi no es más que un pandillero novato que hasta ahora no había mostrado el más mínimo interés por el baloncesto y que, de hecho, solo ha decidido practicarlo para atraer la atención de Haruko. Hablando de habilidad y rendimiento, tendría mucho más sentido que escogiera un deporte como el judo donde la fuerza bruta le sería de más utilidad. Y, por fin, da comienzo el primer partido del manga. He alucinado bastante con lo que dura, los últimos minutos parecían más bien horas de juego... De hecho, a menos de 30 segundos de acabar el partido, termina el cuarto tomo con lo que abarca unos dos tomos completos de la edición kanzenban... El spokon es otro universo desde luego.


Aunque por mucho que me esté gustando, de momento, Slam Dunk sigue sin llegarle ni a la suela del zapato al que parece tener intención de convertirse en mi manga favorito. Parece mentira lo que ha madurado Hachiken en tan poco tiempo, no esperaba una confrontación así con su padre. Nueve tomos y aun no sé definir qué hace que Silver Spoon sea tan especial. Muchos de sus capítulos tienen un deje a autoconclusivo aunque supongo que eso es algo inherente a las historias costumbristas. Después de tantos meses en la escuela, los alumnos asisten a una matanza y Hiromu Arakawa nos da su clase particular al respecto, pocos cómics tan instructivos puede haber en el mercado. Y, como siempre, una mezcla entre lloros y carcajadas aunque este tomo ha tirado más hacia la comedia quizá. Con muchas ganas de conocer a... cierta persona.

Después de una eternidad los fans de Blue Exorcist hemos podido disfrutar de algo de lectura. Aquí la historia da un giro creo que totalmente inesperado. Sin meterme en spoilers solo puedo decir que me quedé a cuadros y que estoy encantada aunque muerta de intriga. Además, se avecina un flashback revelador aunque tendré que esperar muchos meses para saber cómo se desenvuelve este arco argumental. Es una lástima que tenga una periodicidad tan espaciada este manga.


Por último, me he permitido el capricho de empezar un nuevo manga (me he controlado bastante este año con eso) porque este spin-off de Ataque a los Titanes tan solo abarca dos tomos. Si una se para a pensar en la demografía de No Regrets descubre impresionada que se ha licenciado y publicado en España un shôjo ni más ni menos que de la Aria, una revista extremadamente prometedora en la que, por ejemplo, se ha publicado la adaptación al manga de No. 6. Cuando esta revista comenzó su andadura en Japón recuerdo haber pensado que era casi imposible que se licenciara nada de ese sello en España pero Ataque a los Titanes puede con todas las barreras visto lo visto. Es una lástima que, a pesar de todo, siga teniendo la certeza de que no habrá más shôjo de la Aria por parte de Norma pero, siendo realista, ¿quién publica shôjo aquí ahora mismo? Pero bueno, dejo ya de irme por los cerros de Úbeda y os hablo un poquitín de este primer tomo. Levi es uno de los personajes favoritos del superventas Attack on Titan, adorado por igual por chicos y chicas, fujoshis o no. Aprovechando la fascinación global por Don Limpio, alguien se iluminó y pensó en dedicarle una precuela para poder profundizar en el pasado de este personaje y, sinceramente, me parece todo un acierto. Sé que los spin-offs no son del agrado de todo el mundo pero este en concreto creo que mantiene la esencia del manga principal (solo que con un dibujo mejor) y tiene la extensión idónea. De momento me parece interesantísimo y no puedo esperar al tomo que concluya la historia.

martes, 9 de diciembre de 2014

Cuatro vidas y media

La de hoy será una entrada corta. Ya sabéis que soy asidua lectora de varios webcómics en subcultura. Uno de ellos es JA! pero debido a mi crónica falta de tiempo aun no he podido dedicarle la reseña que se merece. Para lo que sí conseguí rascar un momento fue para escribir un micro-relato que me permitiera participar en el concurso que organizaron Jonas y Xela cuyo premio es un flagrante ejemplar firmado de Siete Vidas. Creo que mis entradas kilométricas del blog ya denotan que me gusta bastante escribir aunque nunca me anime con la ficción. Pero esta vez quería intentarlo al menos y el premio es demasiado goloso... Y quería compartir con vosotros mi breve historia que Xela ha fusionado con una ilustración suya:

Clic derecho + abrir en una pestaña nueva
para poder leerlo
Por una vez estoy conforme con lo que yo misma escribí hace dos semanas así que supongo que es apto para subirlo por aquí.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Hechiceras

Gracias a las sabias recomendaciones de Luis, Xulia y, si no recuerdo mal, de DarKraD también, hoy os vengo a hablar de Hechiceras, un manga de tan solo dos tomos, de la mano de Daisuke Igarashi, publicado en España hace ya siete años y que se encuentra actualmente descatalogado (a ver si adivináis qué editorial lo publicó).


Las hechiceras aun existen. Ya sea en un poblado nómada en medio de Turquía, en una exuberante selva o en un remoto pueblo en las montañas. Todas ellas se ven obligadas a vivir apartadas de las grandes ciudades debido a sus habilidades. No solo corren peligro en nuestra sociedad sino que viven en armonía con la naturaleza y es allí donde se sienten en paz. A pesar del rechazo que generan en torno a sí mismas, no dudan en sacrificarse por el bien de los demás.

Es algo difícil escribir una sinopsis (y hacer una reseña de hecho) sobre un recopilatorio de historias cortas pero todas tienen algo en común: que las protagonistas son hechiceras, witches o majo, como prefiráis. Unas se ven más involucradas en la trama y otras no son más que instrumentos que utilizan otras personas para satisfacer sus deseos. Pero todas las historias tienen algo especial que atrapa al lector.

En general todas las viñetas son para caerse de espaldas
En La Rueca se enfrentan la amargura de una hechicera inexperta y la inocencia de una joven, la primera incapaz de superar un rechazo amoroso y la segunda abrumada por la algarabía de la gran ciudad. Me he quedado prendada de Estambul, está tan bien recreada que siento como si hubiese estado allí yo misma. Me parece una urbe muy acertada para ubicar una historia como esta donde convergen tantos extremos contrapuestos. Una ciudad de contrastes para que se encuentren la locura de Nicola y la serenidad de Shiral. Se empieza a atisbar lo poco usuales que son tanto la narrativa como el dibujo de Igarashi aunque aun es pronto.

Y creo que no hay ninguna cosa que no sea capaz de dibujar
(realmente no sé si los ayudantes han tenido algo que ver)
La historia de Kumari también es una historia de amor aunque con un desarrollo muy distinto. En este caso su fuerza motriz no es el rencor sino la venganza. La historia de Nicola parecía tétrica pero resultó no ser más que el aperitivo, en Kuarupu, el autor exhibe su capacidad para evocar la psicodelia más absoluta en medio de un escenario sencillamente aterrador. Algunas escenas me revolvieron el estómago y otras directamente me dejaron sin aliento. A pesar de su brevedad es una historia muy intensa que, a riesgo de parecer insustancial, os digo que no os dejará indiferentes.

Pero me parece que Daisuke Igarashi es un genio sin más
Saltamos de nuevo a Europa, a las montañas esta vez para meternos en cuestiones metafilosóficas sobre el origen de la vida. Me da la sensación de que a estas alturas el autor ya andaba barruntando ideas para Children of the Sea, un manga que, por cierto, tenía intención de comprarme en inglés pero cuya compra he decidido posponer en vista del ritmo que llevan las no-tan-pequeñas nuevas editoriales que están dispuestas a darle una oportunidad a mangas poco comerciales. En Petra Genitalix nos encontramos con Alicia, una muchacha que salvando las distancias recuerda un poco a Shiral, y Mila, una hechicera poderosa.


Y en esta maratón de mujeres desgraciadas con finales espantosos y prematuros solo falta la última estación: Japón. Como no. Hinata es la protagonista que menos encaja con las demás, quizá por ser adolescente y encontrarse algo en tierra de nadie. Además, es la única hechicera que no parece consciente de que lo es. Quizá sea la historia que más intranquilidad me ha transmitido tanto por la actitud de la protagonista como por su final.


En resumidas cuentas y por hacer algo de balance global: manga raro, temática sobrenatural, dibujo in-cre-í-ble, original, agridulce, diferente, recomendable. Me ha gustado mucho el enfoque de las historias y que ninguna tenga una estructura definida de introducción, nudo y desenlace. No son más que retazos de la vida de algunas pequeñas grandes heroínas y villanas anónimas: todo empieza y termina de forma difusa.