jueves, 21 de agosto de 2014

Imaginoterapia

Hoy vengo a haceros publicidad de un proyecto que sigo desde que se propuso su creación en octubre del año pasado. Imaginoterapia será un libro de ilustraciones en el que participan 41 artistas españoles bajo la coordinación del staff de Revista Inari cuya recaudación será destinada a la Asociación Juegaterapia, una fundación benéfica cuyo objetivo es distraer a los niños con cáncer mediante la donación de consolas, portátiles, tablets, videojuegos y, desde el año pasado, con la construcción de parques infantiles en las azoteas de los hospitales (aquellos con áreas de oncología infantil).


Ayer mismo dio comienzo la campaña de crowdfunding mediante la plataforma Verkami para que este libro de ilustraciones salga adelante. Podéis encontrar información sobre este proyecto mediante la etiqueta "Proyecto Juegaterapia" en el blog de la Revista Inari. Aquí os dejo el listado (creo que definitivo) de autores que participan:

Angye Fernández
Arhiee
AT Studio
Blanca Lieuttenant
Brighan Cernunnos
CharlieArt
Dark Musli
Elypsia Project
Ernest Sala
Eva Trullà
HarTCoco
Helarte
Irina Hirondelle
Isabella A.M.
Isaky
Juan Pablo Jara
Kaoru Okino
KawaiiDream
Laura Kjoge
Lolita Aldea
Manu López
Mer Hidalgo
Mintonia
Miriam Barea
Miriam Bonastre
Mónica N. Galván
Natakoes
Nessa Ninona
Pablo Kitten
Palo Stark
Rikku Hanari
Sara Cuervo
Sebas Riera
Sha
Studio Kawaii
Susy Broullón
Vampirneko
Vargasni
Yshiara Lohein
Yuzuki
♥ Unicornias que enamoran ♥
No me alargo más en esta entrada porque creo que tanto el elenco de dibujantes participantes como el objetivo benéfico de la creación de este artbook son argumentos más que suficientes para animaros a participar. Yo me muero de ganas de tener mi ejemplar en las manos. 

domingo, 17 de agosto de 2014

True Detective

Tengo unas tres series españolas más bien malillas por reseñar, a parte de temporadas varias de True Blood, El mentalista, Sherlock, el final de How I met your mother... pero que les den. No puedo esperar a reseñar la mejor serie que he visto desde Breaking Bad.


Rustin Cohle y Marty Hart son los agentes de policía encargados de lidiar con el asesinato de una mujer en Erath. Lo que convierte este caso en algo inusual es el aparente ritual seguido por el asesino que, de acuerdo a Cohle, ha asesinado antes a juzgar por lo meticuloso de la puesta en escena. Rust y Marty deberán encontrar al culpable, siguiendo las pistas poco a poco, con una investigación que se prolongará durante semanas y que, como sabemos de antemano, será la más importante de sus respectivas carreras.

La trama de la serie tiene lugar en dos líneas temporales diferentes: la primera se sitúa en los noventa, cuando Rust y Marty investigaron el asesinato de Erath; la segunda, en la actualidad, cuando, por un motivo que no se da a conocer hasta avanzada la temporada, tanto Rust como Marty son investigados y deben relatar todos los pasos que dieron en su investigación, casi veinte años atrás.


Por lo tanto, en un primer momento, la mayor parte de cada capítulo se dedica al pasado, a la investigación. Una investigación lenta y tediosa que poco tiene que ver con lo que acostumbran a mostrarnos en series como Castle, El mentalista o CSI en que cada homicidio suele solucionarse en un par de días. Este es solo el primer motivo por el que True Detective sobresale notoriamente entre un puñado infinito de series policíacas. Es esto por lo que parece ser que hay gente a la que no le ha gustado nada la serie, encontrándola demasiado lenta. A mí esta lentitud me fascina. Ya no solo porque me gusta el realismo sino porque este ritmo pausado permite un montón de reflexiones de Rust de esas que pasarán a la historia.

En lo que respecta a la trama principal (la policíaca) creo que lo que más me gusta es lo predecible que es. A lo largo de la serie te van mostrando las pistas que encuentran ambos policías y es fácil seguir el camino que les lleva de un sospechoso a otro. No son superhombres, no se fijan en el desgaste de un anillo o en la composición de la grava para seguir con la investigación. Y es por eso que el espectador avanza con ellos, puede seguir sus razonamientos y puede adivinar muy pronto quién está detrás de tantas desapariciones y asesinatos. No hay ningún giro argumental inesperado que te deje con la boca abierta. No hace falta.


Porque para eso están los personajes, los diálogos y todo lo que no tiene que ver con la investigación per se. Rust es total y completamente fascinante. Marty es total y completamente odioso. La crueldad humana, nuestra estupidez, la necesidad por creer en algo, religión y filosofía, sexo, la muerte. Muchos son los temas en los que indagan los guionistas, haciéndote reflexionar. Además, las vidas personales de Marty y Rust dan para muchos minutos de metraje y no sobran para nada. No es algo accesorio, no se trata de rellenar. Las niñas de Marty, cómo van creciendo, el pasado de Rust...


Por último, True Detective es una serie llena de simbolismo. Como esto no es mi especialidad, os enlazo una reseña muy interesante con teorías retorcidas pero factibles sobre varios detalles de la puesta en escena. Parece mentira la cantidad de cosas que pueden pasar desapercibidas cuando no sabes qué es lo que estás buscando.

Tanto Matthew McConaughey como Woody Harrelson son unos actorazos como la copa de un pino y es una gozada disfrutar de su interpretación. Es más, como comentaba al principio, hay dos líneas temporales que se van mostrando de forma más o menos paralela en cada capítulo en que los actores deben aparentar una diferencia de casi 20 años de edad. Y lo consiguen. Porque en esta serie hay que alabar la trama, las subtramas, los diálogos, los actores, los cámaras, la puesta en escena y cualquier otra cosa evaluable en una serie de televisión.

El opening es la leche también
Os podría decir que lo mejor de la serie es el final pero no es así. Lo mejor de la serie es la serie en sí. Al principio podéis morir de satisfacción con los monólogos sobre la humanidad de Rust. En el nudo podéis disfrutar con las escenas de acción, que son muy pocas pero son impresionantes. En el desenlace podéis alucinar con el final, que es de diez, con lo raro que es que una buena serie tenga un buen final. Sé que habrá una segunda temporada con personajes distintos y me sabe mal porque creo que es imposible que aguante el nivel. Esta serie es imprescindible.

domingo, 10 de agosto de 2014

Enjambre

Unos cuantos meses tarde pero por fin he acabado mi reseña de Enjambre. Como me obligué a mí misma a dedicarle un espacio (por corto que fuera) a cada una de las dieciocho historias que conforman este recopilatorio, digamos que la cosa se me fue un poco de las manos y pensaba que jamás publicaría esta reseña pero aquí está.

Portada de María Herreros
Enjambre es una antología de cómics y relatos cortos cuyo único nexo es que están escritos y dibujados íntegramente por mujeres. Así a priori y sin más explicación, el proyecto puede parecer absurdamente discriminatorio hacia el género masculino porque la manera de responder a la discriminación de género (femenino) no es marginando a los hombres; no se soluciona nada así. Pero no es ese el objetivo de Enjambre. El cómic empezó como una forma de expresarse creada por hombres, destinada a hombres y cuyos protagonistas eran hombres. Pero, con los años, se ha ido volviendo una forma artística que las mujeres también disfrutamos. Por lo que actualmente hay mujeres guionistas y dibujantes de cómic, lectoras de cómic y, por supuesto, protagonistas femeninas (¡y no todas necesitan enseñar las tetas para serlo!). Sin embargo, si bien creo que ya nadie se extraña de ver a una mujer en una tienda de cómics o en un evento como el salón del cómic, parece que aún sorprende el número de autoras que se van haciendo un hueco en el mundillo y, en entrevistas o reportajes, parece que aún es relevante comentar que la autora de cierto cómic es una mujer. Quizá es porque aún son menos si las comparamos con los hombres, pero el hecho es que están ahí y, en Enjambre, su único objetivo es zumbar un poquito y recordarnos a todos y todas que catalogar cualquier cosa solo por el sexo de su autor es ABSURDO. Así es como en Enjambre se encuentra una miríada de estilos tanto narrativos como artísticos que nada tienen que ver unos con otros. De hecho, tan diferentes son unas historias de otras que es difícil que os gusten todas a la par que muy fácil que como mínimo una os enamore.

Como siempre, paso al análisis individual y subjetivo de cada aportación aunque debido a la brevedad de muchas de ellas, a veces se me hará difícil hacer un análisis mínimamente extenso/profundo.

La Conferencia, de Ana Galvañ

Primer cómic de esta antología y ya me dejó totalmente descolocada. Desde la primera página captó mi atención: una mujer científica, matemática, la mejor en su campo que, de pronto, sufre un problema de afasia (esto es una alteración en la elaboración y/o la comprensión del habla) por lo que comienza a oír palabras extrañas que no tienen ningún significado para ella. Pobrecilla ¿no? Aquí iba a empezar una divagación terriblemente extensa sobre la importancia del lenguaje (inspirada en el epílogo de Marika Vila, no os voy a mentir) pero lo cierto es que tras hablar con Ana Galvañ en el pasado Salón del Cómic me confesó que su historieta no tiene ningún mensaje oculto: simplemente se encargó de dejar a sus lectores preguntándose qué coño acaban de leer (como hace siempre). Que no por ello deja de ser interesante la reflexión de Marika sobre lo que nos condicionan las palabras y lo sesgado de nuestro lenguaje, que se moldea por la cultura y los movimientos sociales por lo que se convierte en algo igual de discriminatorio que estos.

Históricas, de la Srta. M (Manoli)

En esta historieta me reencuentro con la Srta. M, una de las participantes del webcómic de verano Caniculadas que descubrí hace poco (hacía poco cuando empecé a escribir la reseña hace medio año) y del que aún no he tenido tiempo de hablaros (ya lo haré ya). Ella ha aprovechado la ocasión para recordarnos que aunque históricamente el papel de las mujeres nunca ha sido muy relevante, sí que ha habido algunas que han dejado una huella muy importante en la historia (porque todas podemos dejar nuestra huella, aunque chiquitita y en las personas de nuestro entorno): Jane Austen, Mary Shelley, Ada Lovelace, Lavinia Fontana, Amelia Bloomer, María Antonieta, May French Seldon y Mary Leakey. Es toda una lección que, personalmente, agradezco ya que si bien es imposible no conocer a Jane Austen o a María Antonieta, otras de las mujeres que aparecen en este cómic no son tan conocidas. La misma Srta. M dijo que, si tuviera que volver a decidir si participar o no en este enjambre tan especial, lo haría sin dudar pero qué escogería a otras mujeres. Y es que aún y en una sociedad en la que el machismo ha prevalecido durante milenios el género femenino ha demostrado en incontables ocasiones que los hombres no son ni más inteligentes, ni más creativos, ni más valientes ni más talentosos que las mujeres. A título personal me alegro muchísimo de que la Srta. M finalmente haya dado el salto al papel y espero poder comprar más cositas suyas pronto.

Enjambre, de Sonia Pulido

En esta ocasión, este cómic homónimo de la antología, nos presenta un circuito cerrado de mujeres que cuando se ven sin sitio en su casa, se marchan y se construyen una nueva entre todas. Colaborando. Como las abejas. Es increíble que sin ninguna clase de diálogos ni de comunicación verbal de ningún tipo, la historia se explique por sí sola. El estilo gráfico de Sonia es bastante llamativo y difiere de todo lo que había visto ahora, quizá no sea "bonito" pero sí atrayente. Me recuerda un poco al pop art.

Domingo, de Miriam Muñoz

Miriam nos transporta a otra dimensión, a un mundo interior al que su protagonista puede evadirse: algo así como cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Al igual que Sonia, Miriam se vale de una historia muda para transmitir su idea con éxito. En muy pocas páginas ilustra uno de los mayores dilemas de la vida contemporánea, el sentirse vacío al crecer y querer recular a la infancia/adolescencia cuando parecía mucho más fácil vivir. Hace reflexionar aunque el final es algo estremecedor.

La Fe Paradise, de Lola Lorente

En La Fe Paradise, Bertha está asqueada con su vida y decide interrogar a una desconocida con sobrepeso que se encuentra por la calle. Esta historia es especialmente extraña ya que, por un lado, retrata una especie de futuro echado a perder (o esa es la impresión que me da) pero, por el otro, tiene una conversación de lo más normal (algo que me resulta fidedigno); y es aquí donde Lola ataca nuestra forma de entender la vida, con creencias absurdas y esperanzas vanas que nosotros mismos tiramos por tierra con nuestro conformismo. Se trata del único cómic en blanco y negro de la antología.

Zángano Cimarrón, de Txus García y Gally

Aquí va el primer relato de la antología, escrito por Txus e ilustrado muy acertadamente por Gally. Con grandes dosis de humor negro, Txus nos relata cómo Laura se deja la piel todos los días en su trabajo como esteticién (muy femenino) hasta que no soporta más la tiranía de Maika, su jefa, es decir, la abeja reina. A mi parecer, Txus es la autora que mejor ha sabido introducir a las abejas en su historia. Original e hilarante a partes iguales.

Cándida, de Paulapé

Paula hace un juego de palabras con tres acepciones de la palabra cándida: 1) una actitud, 2) un hongo que puede o bien convivir con su organismo huésped (los humanos) o bien crecer demasiado hasta generarnos una infección patológica y 3) un nombre propio de persona. Así, esta Cándida se ve totalmente atrapada en su actitud, que repercute en todos los aspectos de su vida pero, sobre todo, en su salud. Con esta historia, Paula nos anima a no resignarnos a nuestras circunstancias ni tampoco a los prejuicios (ni los nuestros ni los de los demás). Uno de mis cómics favoritos de la antología, tanto por la estética como por la simbología.

Outing Friki, de María Castrejón y Susanna Martín

Outing Friki es una historia más desenfadada, una conversación entre dos frikis en el lavabo de una discoteca sobre Star Wars. Todo el mundo conoce esta franquicia, hay una amplia generación que se ha criado con la trilogía original y, aun así, parece que sea algo friki (con connotaciones negativas) hablar de ella cuando prácticamente forma parte de la cultura general. Y María Castrejón pone esto de relevancia con una mención muy simple: las niñas pueden jugar desde pequeñas a ser novias o madres pero si te pones ensaimadas en el pelo para parecerte a la princesa Leia parece que algo tenga que ir mal. El dibujo de Susanna Martín, veterana ilustrando historias ajenas mediante el tebeo, le va que ni pintado a este cómic tan jovial.

Superstición, de Pupi Herrera

A pesar de tratarse del cómic más corto de toda la antología con tan solo 4 páginas, a pesar de no utilizar ni un solo diálogo y a pesar de estructurar sus viñetas con prácticamente la misma disposición de personajes todo el tiempo, Pupi Herrera logra transmitir un tremendo desasosiego y un concepto inquietante: la capacidad de las personas para convertir a otras en auténticos monstruos.

Un día en el Camping Sol, de Clara-Tanit Arqué

Un día en el Camping Sol es un cómic muy visual, con un estilo gráfico rompedor donde Clara demuestra que no necesita líneas para delimitar contornos y reivindica los colores primarios. Cuarto y último cómic mudo de la antología en que Clara nos muestra cómo ve el mundo un bebé.

Súperpoderes, de Mamen Moreu

Volviendo a una historia más humorística, Mamen nos hace soltar alguna que otra carcajada con el superpoder de su protagonista: adquirir todo el conocimiento de cualquier persona con la que mantenga relaciones sexuales. Y no es una simple "adquisición" sino más bien un robo ya que los chicos con los que se acuesta pierden automáticamente todo conocimiento que pudieran poseer. Con esta premisa, Marina opta por la promiscuidad con tal de ahorrarse tiempo, dinero y esfuerzo. Muy divertida.

Érase una vez, de Elisa McCausland y Alejandra Alarcón

Y aquí está el segundo y último relato, a Elisa McCausland la he vuelto a probar hace poco en el epílogo de Todas Putas y encuentro que su escritura tiene demasiadas florituras. Tantas que al final pierdes el hilo de lo que estás leyendo... De hecho no sé si calificar esto de prosa o poesía, tiene varias referencias interesantes pero supongo que no es mi género predilecto. Las ilustraciones de Alejandra adaptan sorprendentemente bien el texto ambiguo al que acompañan.

24 Horas, de Ana García y Raquel GU

Esta es quizá la historia más cotidiana y real de todo el cómic por lo que aunque no es la única que denuncia la situación actual ni tampoco la que lo hace de una forma más directa (como lo hace Cristina Durán en su historieta), sí es la que golpea con más fuerza. No se trata más que de un día completo en la vida de una mujer: una mujer que es madre, es arquitecta, es estudiante, es trabajadora y es esposa. Y Ana y Raquel han sabido retratarlo de una forma tan cercana que es muy fácil ponerse en el lugar de la protagonista.

#post-it, de Lydia Sánchez

Os presento la única historia de amor de toda la antología. La cual es original, divertida y bonita a partes iguales remarcando el talento de Lydia para crear un idílico romance en tan solo 6 páginas pero que, en el contexto de esta antología, te recuerda de golpe que se suele asociar el género femenino a las historias románticas cuando está claro que podemos escribir sobre muchas (¡muchas!) otras cosas. Y es que con esto creo que se refuerza la idea de que Enjambre quiere romper con las etiquetas: claro que hay mujeres que escriben y dibujan romances, y lo hacen requetebién, pero, de la misma manera, hay mujeres que crean historias de ficción, fantasía, humor, costumbristas, de suspense, de denuncia o de lo que se os pase por la cabeza, no llevamos un chip que nos obliga a hablar solo de cosas cursis. Y a partir de ahora, a cualquiera que piense así, le puedes plantar este Enjambre en la cara como prueba física y genuina de que se equivoca.

Pero me vuelvo a #post-it porque ya me veis divagando por los cerros de úveda a la mínima. Como decía, en solo 6 páginas su autora nos presenta una historia de lo más completa y mona que resalta aún más por detalles como que la protagonista trabaje en algo relacionado con las redes sociales pero luego se dedique a conocer gente poniendo post-its en un semáforo. Por otra parte, el dibujo es encantador, no conocía a Lydia pero la seguiré de cerca.

Odio, de MP5

Y nos volvemos a los estilos rarunos, tenemos aquí otra de las autoras internacionales del enjambre, italiana esta vez y quizá es por eso que la narración me ha parecido un poco aparatosa, quizá por la traducción. MP5 se queja de abusos, se queja de quejas rutinarias y se queja de modas absurdas para cerrar su ciclo de odio. Vivimos en una sociedad fácil de odiar.

Las frikis esas, de Carla Berrocal

En este caso creo que la imagen lo dice todo. Carla retrata con humor la discriminación de la mujer en el mundo del cómic (que no deja de ser el motivo por el cual nació este enjambre) basándose en experiencias tan surrealistas como personales.

La horca, de María Herreros

Este ha sido mi primer encuentro con María Herreros. Su estilo gráfico es muy personal y característico alejándose de estéticas más suaves o dulces con lo que al principio sorprende bastante (como con la portada). María nos hace retroceder un poco en el tiempo, a una época en que la opresión sobre el pueblo era más obvia que ahora y donde la única forma de avanzar fue unirse contra un enemigo común a pesar de estar espoleados por motivos egoístas, personales y singulares.

Obreras, de Cristina Durán

Como comenté un poco más arriba, Cristina Durán aprovecha su aportación a la antología para hacer una crítica muy directa (metáforas a parte) de la sociedad actual. Prácticamente todas las historias de esta antología critican la sociedad pero creo que ninguna es tan evidente como la de Cristina, que exige un cambio político integral haciendo referencia al movimiento indignado con varias metáforas sobre los peligros más inminentes de la situación en España (como el proyecto de ley contra el aborto).

No menos importantes son el prólogo y el epílogo de la mano de Ana Miralles y Marika Vila, que introducen y despiden esta antología desde su dilatada experiencia en el mundo del cómic español.

En resumen, creo que lo he dejado claro durante la entrada pero os lo repito una última vez, Enjambre es un catálogo de artistas donde encontraréis todo tipo de relatos y cómics, con estéticas de lo más opuestas y temáticas de lo más diversas, con historias más poéticas y otras más convencionales, unas más inocentes y otras cargadas de furia, algunas alegres, otras tristes y otras sencillamente hilarantes. Para todos los gustos.

martes, 5 de agosto de 2014

This is 40

Pues tengo 14 películas por reseñar antes que esta pero me tengo que desfogar a lo Man of steel. Veréis, ayer vi esta película (lo peor de todo es que la elegí yo y sin haber visto el trailer siquiera porque YOLO) y digamos que lo que podría haber sido una comedia romántica sobre como es la vida real cuando te casas y tienes hijos (un punto al que muchas comedias románticas no suelen llegar) resulta en un despiporre de adultos irresponsables, inmaduros e inconscientes que se destrozan la vida los unos a los otros.


Para empezar tenemos una pareja, Debbie y Pete, que no sé por qué coño se casaron en primer lugar porque son como el agua y el aceite, se odian, imaginan cómo matarse mutuamente, les gustan estilos musicales totalmente opuestos (lo cual es un agravante teniendo en cuenta que Pete se dedica a la música) y no se ponen de acuerdo nunca en nada.


Debbie es una amargada que miente sobre su edad porque no acepta haber cumplido los cuarenta y está asqueada porque acaba de descubrir que Pete ha empezado a tomar viagra. Está obsesionada con comer sano, cuando su hija enferma la lleva a una especie de curandero que le dice que no coma ni trigo ni lácteos ni azúcar (¡bravo!), tras enterarse de que está embarazada por tercera vez (gran recurso argumental) el mismo día en que descubre que están arruinados, se va de fiesta con una empleada que cree que le ha robado doce mil dólares (ahí es nada) y al encararse con un chico que ha insultado a su hija adolescente lo humilla y amenaza en un colegio.


Pete es un irresponsable que evita enfrentarse a su mujer cada vez que huele un conflicto, que decidió crear una discográfica porque quería dedicarse a la música y nadie le contrataba y apostó todo su dinero por una vieja gloria que, lógicamente, no fue ningún éxito, a pesar de saber que está en la ruina le pasa ochenta mil dólares (AHÍ ES NADA) a su padre (que es aún más irresponsable que él) en dos años y se lo oculta a su mujer (que nunca pensó en hablar con su contable porque, supongo, es una mujer y, claro, las mujeres no nos preocupamos de esas cosas) y, aunque trata como el culo a su mujer (mintiéndole y diciéndole sin venir a cuento que por qué no se dan un tiempo), cuando la madre del chico que insultó a su hija se mete con Debbie se vuelve loco y amenaza con atropellarla porque esto ya se ha convertido en una competición a ver cuál de los dos está peor de la cabeza.


Las hijas de ambos han salido milagrosamente bien teniendo en cuenta la mierda de padres que tienen aunque la mayor (13 años) está obsesionada con Lost, lo que, por cierto, aprovechan para destripar el final (¡bravo!). De tanto en tanto hay alguna escena aleatoria sobre ellas pero la verdad es que cayeron en el olvido de los guionistas.


No me olvido de la aparición estelar de Megan Fox que sale en ropa interior, en bikini, follando y cuyo papel consiste en ser una chica bonita pero estúpida que trabaja como acompañante-prostituta y que se mete los diente postizos de otra persona en la boca (URG).


Por lo demás, la película no tiene trama argumental. Debbie y Pete están casados, sus hijas se pelean, sus trabajos no son especialmente exitosos, Debbie no se habla con su padre, Pete se habla demasiado con el suyo, a pesar que desde el principio es bastante obvio que están al borde de la bancarrota ambos gastan un dineral constantemente en tonterías que no necesitan, discuten entre ellos, discuten con sus hijas, tienen un fin de semana fantástico celebrando no sé el qué, vuelven a discutir, Debbie se entera de que está embarazada, Pete descubre que las ventas del último disco de su empresa han sido un desastre, no se comunican, sus hijas cada vez están más amargadas, el padre de Pete es un imbécil aprovechado odioso, en la majestuosa celebración del cumpleaños de Pete todo explota, Pete sale a lo loco con la bici para que lo maten, tiene un accidente estúpido, se reconcilian (porque los accidentes siempre propician reconciliaciones), el amor es maravilloso, todos se quieren mucho y se acaba la película. Una obra maestra vamos.

En resumen, a no ser que queráis ver una sucesión de escenas aleatorias que por lo general no siguen ninguna clase de hilo conductor, un par de coñas bizarras, mucha gente insultándose y unos diez tópicos mezclados, os podéis ahorrar los infernales 134 minutos (más de dos horas) que dura esta (mierda de) película.

lunes, 4 de agosto de 2014

Henshin

El mismo día que compré Mastodonte me hice también con Henshin a modo de autoregalo tanto por mi cumple como por haber finalizado con éxito el máster. Si con Mastodonte tuve sentimientos encontrados y aún me pregunto si fue o no una compra acertada, Henshin ha sido toda una sorpresa (para bien).

Se trata de mi iniciación con Ken Niimura y, por supuesto, que sea invitado del XX Salón del manga de Barcelona y el autor de ese precioso cartel tienen mucho que ver con que haya decidido pagar 20 euros por 288 páginas en blanco y negro (es un robo a mano armada sin ninguna justificación lo mires por donde lo mires, peor aún que los robos de Planeta, que ya es decir).


Mafiosos, gatos, suicidas, familias con superpoderes y el propio Ken se encuentran en este recopilatorio de trece historias cortas. Es difícil redactar una sinopsis de un tomo tan heterogéneo como este en que comparten el espacio las historias más humorísticas con aquellas impregnadas de sadismo. Aunque tanto unas como otras se asemejan en su capacidad de sorprender siempre al lector a pesar del limitado número de páginas de las que dispone cada una.

En lugar de reseñar cada una de las 13 historias (algo que demandaría demasiado tiempo tanto a mí para escribirlo como a vosotros para leerlo, además de que me sería algo difícil reseñar historietas de entre 15 y 30 páginas sin hacer ni un solo spoiler).


Por un lado están las historias quizá autobiográficas de Ken Niimura que se centran sobre todo en su pasión por los gatos (aunque aparentemente no tenga ninguno) pero también en interesantes teorías como qué hace falta para que una casa se convierta en tu hogar o cómo las gamberradas de un gato son en realidad actos grandilocuentes para proteger a la gente desde el anonimato.

Después están aquellas más desenfadadas y alegres como la primera nevada (totalmente muda) o el signo de la victoria que dejan con una sonrisa en la boca. Quizá el último metro podría incluirse en este grupo aunque tiene algo de oscuro y deprimente.


Siguiendo con las historias en clave de humor, mi favorita ha sido las mentiras están más que vetadas, en que se aborda lo patrióticos que son los japoneses (incapaces de aceptar que un extranjero pueda hacerse a sus costumbres, idioma y gastronomía). De verdad que con esta no he podido parar de reír y ya no es tanto el tema sino la manera de enfocarlo que demuestra el talento de Ken guionizando.

Por último, quedan 4 historias teñidas de violencia. No me voy a extender pero la cuestión es que con este estilo de dibujo tan limpio y bonito que valdría para ilustrar cuentos infantiles hay ciertas escenas que resultan espeluznantes. Y, como siempre, la clave está en la estructuración poco convencional del guión. Un detalle que da algo de unidad al tomo son las dos historias de Natchan, una al principio y otra al final.


A pesar de que 20€ me sigue pareciendo un precio excesivo, la verdad es que el tomo es una joyita que ha venido para quedarse en mis estanterías. Si buscáis algo diferente con lo que echaros unas risas, yo no dudaría. ¡Y viene con una receta para cocinar garbanzos con chorizo!

domingo, 3 de agosto de 2014

Lista de la compra (infinita e interminable)

Ahora que ha pasado mi cumple y nadie puede tomarse esto como una indirecta, ha llegado el momento de publicar cierta lista. Esta va a ser una entrada de esas "de fondo". La voy a ir modificando con el tiempo, añadiré y quitaré cosas conforme las vaya descubriendo y comprando pero pensé que me iría bien tener un listado "tangible" de todos los títulos que me van llamando la atención ahora que me he caído por el precipicio del cómic europeo y no parece que vaya a salir de él próximamente.

En este listado tienen cabida obras antiguas de autores que  ya conozco, recomendaciones de gente de la que me fío, portadas atractivas de las que es demasiado fácil enamorarse y cualquier tebeo que me llame la atención por el motivo que fuere.

Tras el salón del cómic la lista va a ser monstruosa desde su propio nacimiento y es que solo con los nominados de ficomic más las novedades que lucían esplendorosas en los stands y las recomendaciones mudas de las exposiciones ya tengo para varias horas de escritura y unos cuantos cientos de euros.

Por seguir algún tipo de orden, la lista será alfabética, que ya sabéis que soy una cabeza cuadrada.


7 Vidas, de Jonás Aguilar y Ángela Cuéllar. Me gusta JA!, me gusta First World Problems, me gustaba Hot Doc... y estamos hablando de un cómic de gatitos. No es como si necesitara mucho más para querer comprar algo.

Precio: 14€ // Número de páginas: 64


Aurore, de Enrique Fernández. Después de enamorarme de este autor con La isla sin sonrisa y Los cuentos de la era de Cobra, va siendo hora de hacerme con su único otro título no descatalogado y publicado en español. Aquí voy sobre seguro.

Precio: 14€ // Número de páginas: 56


Beowulf, de David Rubín. Con Beowulf he sido muy pesada ya, estaba entre los nominados a mejor cómic español publicado en 2013 y en la lista de la compra del salón. Decidí no comprarlo porque pensaba que no podía afrontar más firmas y al final me equivocaba pero, aún así, quise moderar un poco mis gastos.

Precio: 25€ // Número de páginas: 200


Cómo saber si tu gato planea matarte, de The Oatmeal. Lo ne-ce-si-to. Sin más. Aunque últimamente estoy meditando sobre si comprarlo en inglés.

Precio: 15€ // Número de páginas: 136


Degenerado, de Chloé Cruchadet. Aquí se suman el "basado en hechos reales" que tan poderosamente me llama y el tema de los travestidos que me parece un fenómeno de lo más interesante. Si no lo he comprado todavía es porque me molesta esa edición gigantesca y aparatosa pero, antes o después, encontraré un hueco para este ladrillo.

Precio: 20€ // Número de páginas: 160


El azul es un color cálido, de Julie Maroh. Difícil es que no conozcáis esta novela gráfica que ya va por su quinta edición y que se ha visto adaptada a la gran pantalla.

Precio: 18€ // Número de páginas: 160


El bosque de los suicidas, de Gabriel Hernández y El Torres. No soy, ni mucho menos, una amante del terror. De hecho, se cuentan por docenas los bestsellers y blockbusters a los que no me acerco ni para olerlos solo porque son de miedo. Sin embargo, me veo capaz de afrontar mi naturaleza asustadiza a cambio de un cómic que me ofrece una ambientación japonesa con el suicidio como protagonista.

Precio: 16€ // Número de páginas: 104


El brujo, de Carla Berrocal. Conocí a Carla por sus historietas cortas de Enjambre y Todas Putas y como me ha demostrado sobradamente ser capaz de crear una buena historia, quiero probar suerte con El brujo.


El circo del desaliento, de David Rubín. Muy hondo me ha calado este autor para no haber leído absolutamente nada de él todavía. Pero debéis reconocer que son una portada y un título de lo más prometedores.

Precio: 16€ // Número de páginas: 176


El juego lúgubre, de Paco Roca. Siempre me ha gustado mucho el arte de Salvador Dalí. Si a eso le sumo lo que me fascinó Arrugas no me queda otra que darle una oportunidad a este título también.

Precio: 13€ // Número de páginas: 80


El libro de los insectos humanos, de Osamu Tezuka. Esto no pinta NADA aquí porque es manga y de manga ya todos sabéis que voy sobrada pero digamos que este autor tiene de forma inherente un grado tan alto de gafapastismo que pensé que ya quedaría bien por aquí. Al fin y al cabo, me cuesta horrores igualarlo a ninguno de los manga que he leído hasta ahora y me parece que no desentona tanto como debería por su origen en este listado.

Precio: 23€ // Número de páginas: 368


El taller 2a temporada, de los alumnos de la ESDIP. Este tipo de recopilatorios donde descubrir a nuevos talentos son mi perdición. Desde que leí la reseña de El caballero de Castilla que quiero hacerme con él.

Precio: 18€ // Número de páginas: 172


END, de Barbara Canepa y Anna Merli. Por lo que me han contado no se trata de la octava maravilla argumental pero a modo de libro de ilustraciones cumple sobradamente las expectativas y tiene el tipo de trasfondo que a mí me enamora.

Precio: 16€ // Número de páginas: 56


Freaks' Squeele, de Florent Maudoux. De un tiempo a esta parte ha dado la casualidad de que muchas personas distintas me han hablado bien de este título y, al final, no puedo evitar querer echarle un vistazo.

Precio: 15€ // Número de páginas: 136-148 (en función del número)


Interfaces, de varios autores. De pasar tanto rato trasteando en el catálogo de Dibbuks acabé encontrándome con esta especie de revista. No me quedó muy claro si están o no descatalogadas pero me atraen y si las encuentro seguro que acabo cayendo.

Precio: 19,90€ (#1) - 18€ (#2) // Número de páginas: 152 (#1) -112 (#2) (en función del número)


King City, de Brandon Graham. Tantísimas vueltas que le di a su compra y al final se ha quedado esperando en la recámara. ¿Volverá Graham a pisar Barcelona alguna vez en su vida?

Precio: 14,95€ // Número de páginas: 392


Koma integral, de Frederik Peeters y Pierre Wazem. Tiene buena pinta y ya está. Y justo acaba de salir una edición integral que recopila la historia en un solo volumen...

Precio: 24€ // Número de páginas: 280


La máquina de Efrén, de Cristina Durán y Miguel Ángel Giner Bou. Conocí este dúo artístico en el salón del cómic, hablé un poquito de su participación en el proyecto de Viñetas de Vida y a Cristina ya la he leído en Enjambre.


La serpiente de agua, de Tony Sandoval. Es demasiado bonito. No tengo mucho más que decir. Para las 144 páginas a color que tiene, aunque la historia fuese una mierda, no me importaría conservarlo solo por lo bonito que es. Y eso es todo lo que tengo que decir en mi defensa.

Precio: 18€ // Número de páginas: 144


La tetería del oso malayo, de David Rubín. O, como yo lo llamo, el cómic del oso cafetero (tiene una explicación, lo vi en el stand de Astiberri, pero había mucha gente y no acertaba a leer el título y había un oso y una taza de brebaje incierto en la portada...). Ejem, mientras acompañaba a Nagore en la cola para que Rubín le firmara Beowulf me puse a mirar todos los cómics que tiene este hombre en su haber y la portada de este me llamó poderosamente la atención... y la sinopsis más todavía. Antes o después caerá. De todas formas, como voy bastante a ciegas con este título, acepto comentarios de personas que sí se lo hayan leído.

Precio: 18€ // Número de páginas: 184


Las calles de arena, de Paco Roca. Tras devorar (y sufrir) Arrugas, tengo más que claro que quiero seguir leyendo otras obras del autor. De momento, me animo con esta porque sé de buena tinta que vale la pena y que tiene mucho de surreal así que casi seguro que me encanta.

Precio: 15€ // Número de páginas: 104


Material Defectuoso, de Marta Fernández. Descubrí este cómic de casualidad y por ser de Letrablanka. Me metí en su facebook en el que hay decenas de tiras cómicas de Marta Fernández y tras no poder parar de reír decidí que sería buena idea hacerme con un ejemplar en papel.

Precio: 8,95€ // Número de páginas: 64


Memorias de un hombre en pijama, de Paco Roca. Y es que, aunque Las calles de arena irá primero, esta obra autobiográfica también me llama poderosamente la atención.

Precio: 16€ // Número de páginas: 140


Nela, de Rayco Pulido. Poca cosa tengo que decir sobre esta adaptación. Me interesa. Pero primero va la lectura del libro original.

Precio: 17€ // Número de páginas: 168


Nueve preguntas, de varios autores. Me lo descubrió Ana Galvañ en el salón del cómic y la verdad es que la premisa es interesantísima: todo un señor listado de autores se prestan a responder 9 preguntas con sus dibujos.

Precio: 16€ // Número de páginas: 96


Persépolis, de Marjane Satrapi. Este es uno de esos cómics que te suena de oídas incluso aunque no hayas comprado nunca nada que no sea manga. Se trata de una novela gráfica autobiográfica que retrata un fragmento de la historia reciente de Irán desde el punto de vista de una iraní por lo que, sin duda, algo interesante tiene que contar.

Precio: 25€ // Número de páginas: 360


Potlatch, de Marcos Prior y Danide. Pude hojearlo durante el salón y no me esperaba para nada un estilo tan heterogéneo con recortes de periódico (o algo similar) entre sus páginas. Ahora me llama más la atención si cabe.

Precio: 16€ // Número de páginas: 104


Psiquiátrico, de Lisa Mandel. A base de revisar el catálogo de Astiberri me encontré con lo que, a todas luces, parece una joya. Siempre he sentido una especie de fascinación morbosa por la manera en que se trataba a los enfermos mentales hace años y en las salvajadas que se llegaron a hacer. Es una lectura que sé que me hará sufrir pero que considero muy necesaria, no hay que darle la espalda al pasado supongo.

Precio: 14€ // Número de páginas: 88-96


Pyongyang, de Guy Delisle. Este tomo lo vi un día en Fnac y desde entonces que su compra me ronda la cabeza.

Precio: 18€ // Número de páginas: 184


Shenzhen, de Guy Delisle. Y si me gusta Pyongyang me compraré este también claro.

Precio: 18€ // Número de páginas: 152



TBO4 Japan, de varios autores. De acuerdo, esto no es un cómic, sino un libro de ilustraciones pero creo que no desentona demasiado por aquí.

Precio: 14€ // Número de páginas: 128


Trazo de tiza, de Miguelanxo Prado. Xulia y Ana Galvañ están de acuerdo en que esta es la mejor obra de Miguelanxo Prado así que es una de mis compras inminentes.

Precio: 19€ // Número de páginas: 104


Una posibilidad entre mil, de Cristina Durán y Miguel Ángel Giner Bou. Además de La máquina de Efrén, La grúa cuenta con otro cómic que también pertenecía a la exposición de Viñetas autobiográficas del salón.

¡Acepto sugerencias!