domingo, 24 de febrero de 2019

[Nuevas lecturas] Le Tigre des Neiges

Después de tantos años implorando cualquier licencia firmada por Akiko Higashimura, me he hartado y me he comprado en francés el primer tomo de Yukibana no Tora, cuyo título se ha adaptado como Le Tigre des Neiges, es decir, El Tigre de la Nieve y que hace referencia al nombre original de Kenshin Uesugi, un famoso guerrero y estratega que gobernó la provincia de Echigo durante la época Sengoku. Akiko Higashimura demuestra así por enésima vez que no hay un solo género que escape a su interés y reformula varios pasajes de la historia de japón para adaptarlos en versión manga convirtiendo a este famoso guerrero en mujer.


No vayáis a pensar que se trata de una decisión arbitraria ya que nada más comenzar la historia, Akiko hace una de sus apariciones estelares en las primeras páginas de la obra para explicar con detalle todas las evidencias que apuntan a que Kenshin podría haber sido en realidad una mujer (a mí al menos me ha convencido). De hecho, los capítulos de este primer tomo están salpicados de este tipo de anotaciones en las que la propia manga-ka hace referencia constante a lo aburrida que suele resultar la historia a los profanos, sobre todo cuando es necesario conocer el contexto histórico para comprender la sucesión de los acontecimientos. Este tipo de pasajes meta que, en realidad, abarcan un porcentaje ínfimo de las páginas del volumen, son un síntoma claro de la experiencia de la autora pero también del reconocimiento del que goza en su país de origen.

Tal y como adelantaba al inicio de la entrada, este manga se centra en la vida y obra de Kenshin Uesugi, que nació en el seno de la familia Nagao, que por aquel entonces retenía el poder de la provincia de Echigo; es decir, podríamos esperar una historia puramente bélica donde las batallas y la violencia explícita fuesen protagonistas. Sin embargo, tratándose de Higashimura y hablando estrictamente del primer volumen, la autora se centra en aquello en lo que siempre ha destacado: las relaciones humanas y todas sus sutilezas. En este primer tomo descubrimos la infancia de Tora (Kenshin), desde su nacimiento hasta su ingreso en un templo budista pero son protagonistas las intrigas entre los distintos y variados personajes que aparecen en el tomo.


Aunque si hay algo que caracteriza ineludiblemente las obras de la célebre manga-ka es el tono humorístico, que entremezcla continuamente con los pasajes más dramáticos de la obra para aliviar la tensión. Admiro profundamente la capacidad de la autora para darle relevancia a cada una de las frases que pronuncian sus personajes, dotándoles de realismo, permitiendo al lector comprender las motivaciones de todos ellos, manteniéndose siempre en un espectro de grises que aleja la obra y la interpretación de hechos históricos de simplificaciones burdas sobre buenos y malos. Precisamente por ello, es capaz de dejarnos boquiabiertos con escenas mudas en las que no hace falta más que detenerse un segundo en las expresiones de los personajes para sentir toda la carga emocional de una viñeta.

Es difícil adivinar qué cariz tomarán los próximos capítulos pero confío en el saber hacer de Akiko Higashimura y en que mantenga ese tono intimista que la caracteriza, lejos de convertir la obra en una orgía de violencia acompañada de un sinfín de batallas. Es prematuro recomendar una obra a estas alturas pero estoy convencida de que, al menos a mí, no me va a decepcionar. 

martes, 15 de enero de 2019

[Nuevas lecturas] Perfect World

Perfect World es uno de esos manga que estuve dudando sobre si comprar o no en francés tras una intensa promoción en redes sociales por parte de Akata. Sinceramente, no esperaba que ninguna editorial se interesase por este título tanto por su temática como demografía (que no voy a decir porque por segunda semana consecutiva me mantengo fiel a mi propósito de año nuevo), augurando malas ventas; de hecho, algo parecido pensarían en ECC para decidir disminuir la calidad de la edición a cambio de bajar el precio. Cuando fui a la tienda casi no me podía creer que costara 6,95€, ¿cuál fue la última vez que comprasteis una novedad a ese precio?


Tras varios años sin tener noticias de él, Tsugumi se reencuentra con su amor de instituto, Itsuki, en una cena de empresa. Esta reunión inesperada termina de forma abrupta cuando Itsuki decide marcharse antes de hora y revela que utiliza silla de ruedas; tras un accidente, sufrió una lesión medular y quedó paralítico. Tsugumi no sabe cómo reaccionar ante la noticia y se debate consigo misma intentando aclarar si los sentimientos que Itsuki ha despertado en ella se deben al resurgir de antiguo amor no correspondido o a la mera compasión.

La premisa me parece sencillamente espléndida. Creo que las discapacidades en general, tanto físicas como intelectuales, se suelen ignorar en la ficción con contadas excepciones, como por ejemplo Real o A silent voice. La protagonista indiscutible de Perfect World, Tsugumi, se enamora de un hombre con una lesión incurable que le obliga a ir en silla de ruedas. Con este punto de partida, Rie Aruga va hilando la consolidación de una relación adulta. Y, si se quedara aquí, quizá con un par de tomos hubiese podido dar la historia por terminada pero la mangaka va muchísimo más allá.


Puede que la consecuencia más obvia de este tipo de lesión sean las limitaciones de movilidad en el día a día: imposibilidad de subir escaleras, de acceder tanto a lugares turísticos, como a locales no habilitados como a ciertos vehículos. Sin embargo, la autora ha llevado a cabo una labor de investigación en profundidad por lo que puede desarrollar problemas secundarios a la lesión como el síndrome del miembro fantasma, la incontinencia, las escaras, las heridas e infecciones derivadas de la falta de sensibilidad... Temas que discute ya desde el primer capítulo permitiéndonos aprender junto a Tsugumi las implicaciones reales de este tipo de discapacidad.

Pero, por supuesto, es la relación romántica entre Tsugumi e Itsuki la protagonista en esta historia por lo que en seguida se presentan una serie de dilemas éticos y sociales sobre los inconvenientes de empezar a salir con una persona con una discapacidad, recordando siempre que en la sociedad japonesa no se acepta demasiado bien que una mujer que roza la treintena no se haya casado ni tenga hijos todavía. Me parece brillante como ambos protagonistas se martirizan porque sienten que son una carga para el otro: Itsuki había tomado la determinación de no amar para no condenar a un ser querido a tener que cargar con su discapacidad mientras que Tsugumi se sienta una inútil y una ignorante por no saber lidiar con las necesidades de Itsuki cuando debería ser ella un pilar sobre el que sostenerse en momentos de debilidad. Esa forma de mortificarse es terrible pero refleja bien las inseguridades de una pareja que comienza.


Uno de los motivos para querer tirarme a la piscina con Perfect World es que se publica en las páginas de la Kiss, la misma revista que vio nacer a varios de mis manga favoritos como Nodame Cantabile y Eres mi mascota junto con obras célebres de Akiko Higashimura, como Kuragehime y Tokyo Tarareba Musume, que me muero de ganas de leer *cofcof* De hecho, me basta con haber leído los dos primeros tomos de Perfect World para cerciorarme una vez más de que la marca Kiss es un sello de calidad por sí misma.

martes, 8 de enero de 2019

The Cradle of the Sea

Mi primera lectura del año ha sido The Cradle of the Sea, o La Cuna del Mar, un manga (me he propuesto dejar de utilizar las etiquetas demográficas japonesas) de tan solo cuatro tomos que MW publicó íntegramente durante el 2018. Se trata de una obra que algunos me habían recomendado fervorosamente y que otros me habían aconsejado no comprar por lo que tenía mucha curiosidad por leerla al fin para formarme mi propia opinión.


Al fallecer su señor, Monica se ve obligada a abandonar a Evan, el hijo de éste, y volver bajo el yugo de su tío, su único pariente vivo. Sin embargo, en el primer aniversario de su muerte, descubre que Evan se encuentro bajo el negligente cuidado de sus tíos, sin siquiera un atisbo de cariño por el infante. En un arrebato, Monica decide raptar a Evan y huir con él en el primer barco que encuentra, con la intención de seguir los pasos de su señor, que desapareció en el mar, convencida de que existe la posibilidad de que siga vivo.

El punto de partida de esta obra se sostiene a duras penas sobre un sinfín de casualidades, coincidencias y lo que podría considerarse buena suerte que, al concatenarse, permiten a Monica escapar de las garras de su tío, descubrir que su señor podría estar vivo, raptar a Evan sin miramientos, y enrolarse con éxito en un barco que esconde muchos secretos, arrastrando consigo a  Louis, un zagal huraño con unas dotes de ingeniería naval sorprendentes para un chico de su edad y origen. Ni qué decir cabe que la facilidad con la que Monica recorre esta gimcana me parece ridícula y me impide tomarme la lectura en serio. Esta simplicidad en la consecución de acciones por parte de todos los personajes se perpetúa hasta el mismo final y creo que refleja la inexperiencia de la mangaka en la guionización de cómics.


Irónicamente, al final de cada tomo la autora dedica una página extra a cada capítulo recopilado en la que desarrolla con brevedad aspectos que profundizan tanto en el worldbuilding, como en la construcción de personajes como en esas escenas que a menudo se echan en falta para enlazar capítulos. Se trata de material que, en mi humilde opinión, debería haber sido incluido como parte de la historia per se en lugar de como un anexo. En general, al manga le falta profundidad, siendo los personajes increíblemente planos y la trama decepcionante en su sencillez; sobre todo tomando en cuenta el público objetivo de la obra, habiéndose publicado Cradle of the Sea en la Comic@ Bunch, es decir, compartiendo sus páginas con obras como Gangsta. 

The Cradle of the Sea no deja de ser un refrito de tópicos y clichés, incluyendo overbooking de huérfanos, cortes de pelo dramáticos y una protagonista que deberá hacerse pasar por chico para pasar desapercibida. Me mosquea especialmente la facilidad con la que todos los tripulantes asumen que Monica es un chico mientras que su disfraz parece apoyarse únicamente en un gorro del que no se separa ni a sol ni a sombra. Lo absurdo de la situación no hace más que acentuarse ante la presencia de Schmitt, otro marinero joven y andrógino, con una melena más larga que la de Monica, sin que eso dé pie a ningún malentendido.


Sorprende pues encontrar entre las páginas de la obra explicaciones detalladas sobre el funcionamiento de los barcos del siglo XIX, incluyendo discusiones técnicas sobre el funcionamiento del motor y una gran profusión de vocabulario especializado que demuestra un conocimiento nada superficial de ingeniería naval. No en balde la clave para resolver todos los misterios de la historia reside en la construcción de un navío innovador, el Cradle. Por supuesto, toda esta información se ve reflejada en el apartado gráfico, con múltiples diseños de cargueros y acorazados y splash-pages impactantes.

Al fin y al cabo es precisamente en el dibujo donde más sobresale The Cradle of the Sea, con un diseño de personajes bastante trabajado, primeros planos preciosistas y panorámicas que quitan el hipo. Es innegable que su lectura es visualmente estimulante, a pesar de que la trama no pueda seguirle el ritmo al dibujo.


La Cuna del Mar es una obra desaprovechada, aquejada por su burda sencillez, probable reflejo de la inexperiencia de Mei Nagano en la creación de historias. A pesar de estar destinada a lectores adultos creo que haría las delicias de niños que busquen lecturas trepidantes con una heroína armada de valor, y un villano al que pararle los pies. No es sin embargo una trama recomendable para aquellos que busquen una historia compleja, con cierto rigor, aderezado de matices de gris.

martes, 1 de enero de 2019

Balance 2018

Resucito el blog a tiempo para no faltar a esta cita anual que es el balance (de compras) del año. Sé que los cuatro gatos que me seguís estáis esperando a que me digne a retomar las reseñas (y otro tipo de entradas con más contenido que un mero listado). Como siempre, no prometo nada, pero tengo toda la intención de ponerme a escribir a partir de ahora con el viejo objetivo de cumplir con una entrada a la semana. Sin más dilación, ahí va el balance:

I - MANGA

Manga terminados

Adolescente pero no inocente
Emanon Vagabunda
Handsome Girl
Kaichou wa Maid-sama

Total tomos: 10

Por más que me proponga engrosar esta sección todos los años, siempre termino por fracasar estrepitosamente. Sin embargo, este listado tan escueto compuesto tan solo por cinco títulos no es más que la antesala del fracaso generalizado en cuanto a moderación en compras del año... Si seguís leyendo veréis a qué me refiero. Destaco Ran y el mundo gris como una de las mejores lecturas de 2018 mientras que Adolescente pero no inocente y Kaichou wa Maid-sama me dejaron tan fría que terminé vendiendo ambas (Kaichou ni siquiera la terminé de leer).

Manga completos

Afterschool Charisma [FR]
Amor es cuando cesa la lluvia
Daisy, Lycéennes a Fukushima [FR]
Gundam the Origin
Koibana: L'amour malgré tout [FR]
Happy Mania [FR]
Marine Blue
The Cradle of the Sea

Total tomos: 102

Comparando con el año pasado he comprado una barbaridad de obras completas y encima relativamente largas la mayoría de ellas. Este aumento inesperado se debe principalmente a las ofertas de packs completos que, exceptuando Amor es cuando cesa la lluvia y The Cradle of the Sea, aplican a todos los títulos de la lista. Quizá llama la atención que casi la mitad de las obras las he comprado en francés, como síntoma tanto de que ya tengo todo o casi todo el manga publicado en España que me interesa como de que Flors me va ofreciendo ofertas demasiado jugosas como para ser rechazadas (gràcies per pensar sempre en mi!). Desgraciadamente, he vendido o puesto a la venta ya cuatro de los diez manga de la lista y no me extrañaría añadir alguno más en breves... Mención especial a Amor es cuando cesa la lluvia y Eres mi mascota que me parecen verdaderas joyas con temáticas complementarias (será que mi filón son las diferencias de edad).

Manga empezados

Altaïr [FR]
Amar y ser amado, dejar y ser dejado
Atelier of Witch Hat
Born to be on Air! [FR]
Card Captor Sakura: Clear Card
Diario de intercambio conmigo misma
El club del divorcio
Gunnm: Battle Angel Alita
La Balada del Viento y los Árboles
Le Monde selon Uchu [FR]
No.6
Noragami
Perfect World
Say "I love you" [FR]
Wotakoi: Love is Hard for Otaku
Yona, princesa del amanecer

Total tomos: 80

Podríamos decir que una de las compras impulsivas del año fue la de los once primeros tomos de Noragami vía wallapop (era cuestión de tiempo que, además de vender, acabase comprando algo con esta aplicación). Pero, en general, ha sido un año de comenzar muchísimos nuevos títulos... con una clara predilección por obras tanto de MW como de ECC, que no dejan de enriquecer su catálogo con mangas de lo más interesantes. Y, lógicamente, me tiré a la piscina sin miedo ninguno a por Yona y Clear Card; Yona en concreto la considero una de las sensaciones del año haciéndome volver a mis raíces como fan del manga (shôjo). Tampoco podían faltar los títulos en francés que están repartidos entre las diversas categorías del balance.

Continuaciones

Ataque a los Titanes
Blue Exorcist
Bride Stories
Children of the Whales
Colección Asumiko Nakamura
Dead Dead Demons Dededede Destruction
Kimi ni Todoke
Las vacaciones de Jesús y Buda
Mob Psycho
Monster
One Piece
One Punch Man
Ore Monogatari
Pequeñas Mentiras Piadosas
Silver Spoon
Sombras sobre Shimanami
To Your Eternity
Trinity Blood
xxxHolic Rei
¡Yotsuba!

Total tomos: 71

Esta categoría es la que concentra la mayor parte del gasto ya que para llevar obras al día no hay oferta que valga. Sin embargo, son las obras que más disfruto comprando y leyendo en general y por las que más sufro las esperas eternas entre tomo y tomo... No pierdo la esperanza de ver títulos como Bride Stories, Silver Spoon o Trinity Blood inaugurando la lista de «Manga terminados» del próximo balance. Desgraciadamente, sigue habiendo intocables que debería haber terminado hace años como Naruto, Bunny Drop o Maison Ikkoku, que a estas alturas es posible que ya no termine nunca.

Tomos únicos

Après l'amour, la sueur des garçons a l'odeur du miel [FR]
Catarsis
Comic Cue [FR]
El Barrio de la Luz
La magie du rangement [FR]
Los carruajes de Bradherley
Nivawa y Saitô
Noragami: Historias Cortas
Pink
Reboot
Snegurochka [FR]
Strawberry Shortcakes [FR]
Tamayura
The bride was a boy [ENG]
The Mark of Watzel
Una mujer en la era Shôwa

Total tomos: 16

Incluso tomos únicos he comprado el triple que el año pasado. Se repite el esquema de las otras secciones, con la mayoría de obras adquiridas de segunda mano con notables excepciones como Nivawa y Saitô, que no podía dejar escapar tras la visita de Nagabe al Salón del Manga, o Reboot, que llevaba esperando con ansias desde que se anunciase que había ganado el concurso manga de Norma. 

¡Ventas!

Abrázame con toda tu alma
Adolescente pero no inocente
Children of the Whales #1-4
Cynical Orange
Haru Hana
I am here!
Imadoki
Immortal Rain #1-5
Instituto Ouran Host Club
Kaichou wa Maid-sama!
Kare First Love
Limit
Lovely Complex #1-10
Lovers Flowers
Mi nuevo padre
Midnight Secretary
Pluto

Total tomos: 127

Las ventas también se han ido sucediendo de forma paulatina y aunque he vendido menos de lo que he comprado, voy dando salida a las obras que tengo disponibles en wallapop. De cara al 2019 espero ser cada vez más selectiva con títulos que compré hace una década y de los que puede que deba desembarazarme. Hacerse mayor es lo que tiene supongo.

Conclusiones manga

Después de muchísimos años consecutivos con una trayectoria impecable, este año he pinchado de mala manera. No compraba tanto desde hacía 5 años, en 2013; he comprado tres veces más tomos que el año pasado y he gastado casi el doble. No tengo excusa.

2011: 427 tomos por unos 1600€ (1,17 tomos al día; a 3,75€ por tomo de media)
2012: 338 tomos por unos 1500€ (0,92 tomos al día; a 4,44€ por tomo de media)
2013: 414 tomos por unos 1800€ (1,13 tomos al día; a 4,35€ por tomo de media)
2014: 169 tomos por unos 830€ (0,46 tomos al día; a 4,91€ por tomo de media)
2015: 139 tomos por unos 700€ (0,38 tomos al día; a 5,04€ por tomo de media)
2016: 169 tomos por unos 950€ (0,46 tomos al día; a 5,62€ por tomo de media)
2017: 91 tomos por unos 600€ (0,25 tomos al día; a 6,67€ por tomo de media)

Me he dejado llevar por ofertas de segunda mano como cuando tenía 18 años y he empezado muchísimas obras aún en publicación en Japón. Supongo que este aumento desmesurado refleja en parte la nueva burbuja de la publicación manga en España a la que nos acercamos con editoriales como TomodomoMW o ECC sacando obras con un perfil alternativo que satisfacen a los lectores que empiezan a cansarse de los shonens y shojos más típicos. Además, 53 de los 279 tomos los he comprado en francés y de segunda mano contribuyendo ostensiblemente al balance final.

He intentado leer todo lo posible, habiéndome propuesto a principio de año llegar a los 365 tomos (uno al día) y me he terminado quedando en los 269. Al menos he leído casi tantos tomos como he comprado por lo que no se engrosa la lista de lecturas pendientes. De cara al año que viene voy a intentar no sucumbir ante ofertas jugosas y centrarme en la venta más que en la compra de nuevas series.

II - OTROS

Cómic/Tebeos/BD

After Man: A Zoology of the Future
By Chance or Providence
Chica y Lobo
Cuadernos Japoneses: El vagabundo del manga
Divas de Diván
El Príncipe y la Modista
Estamos Todas Bien
Fábulas: Despedida
Hâsib y la Reina de las Serpientes
Justice TV
Larson, el hombre con más suerte del mundo
Máculas
Perséfone
Pulse Enter para Continuar

Total cómics: 15

Irónicamente, he comprado muchísimo más que el año pasado (también aquí sí, parece que cuando decido gastar, lo hago a lo grande) y tengo la sensación de no poder comprar ni la mitad de cosas que me interesan. Este año han salido auténticas maravillas gráficas a la venta pero ni mi cartera ni mis estanterías se pueden permitir el lujo de ceder a todos mis caprichos. Me sigo conformando con la existencia de la biblioteca para saciar mis ansias lectoras.

Autoedición

Dilemas de una Dibujante Manga en el Mundo del Arte
Extra extra
Nocturnos: Bajo la Luz de Casiopea
The Traveler
Too Much Pink
Veranormal
Vidal Balaguer

Total publicaciones autoeditadas: 7

Creo que es este el único apartado de todo el balance en el que he comprado menos que el año pasado... y ni siquiera puedo atribuirme mérito porque la reducción se debe a que no he podido ir a prácticamente ningún evento de autoedición... me pesó especialmente no ir ni al GRAF ni al Gutter pero al menos así he ahorrado un poco (?). Hay varios compendios autoeditados que quería haber comprado pero he estado tan desconectada de las redes sociales que se me han pasado varias obras que quería.

Libros

A Room of One's Own [ENG], de Virginia Woolf
Books v. Cigarettes [ENG], de George Orwell
On Suicide [ENG], de David Hume
Rebelión en la Granja, de George Orwell
Syngué sabour: Pierre de patience [FR], de Atiq Rahimi

Total libros: 5

La cantidad de libros que leo al año sigue siendo ridícula por lo que sigo intentando no comprar prácticamente ninguno. De hecho, el listado está compuesto únicamente por una oferta que encontré cuando estuve en Londres hace unos meses, una lectura recomendada de la escuela oficial de idiomas y Rebelión en la Granja que hacía años que quería leer. No será por recomendaciones de novelas que tienen pinta de ser interesantísimas pero hasta que no me ponga a leer en serio... 

Conclusiones de todo lo que no es manga

Me ha costado horrores hacer este balance en general porque a lo largo del 2018 he sido muy poco rigurosa anotando las compras en mi excel precario. De hecho, he tirado más de memoria que del archivo ya que faltaban muchos títulos que he comprado, por ejemplo, estando de viaje. Imagino que algo faltará pero aún y dejando algún cabo suelto está claro que ha sido un año de despilfarro inconsciente.

Audubon - Sobre las alas del mundo, de Fabien Grolleau & Jérémie Royer
I.D. de Emma Ríos
Las Cien Noches de Hero, de Isabel Greenberg
Materia, de Antonio Hitos
Oscuridades Programadas, de Sarah Glidden
Poncho Fue, de Sole Otero
Sadbøi, de Berliac
Shangri-La, de Mathieu Bablet
Sunny, de Taiyô Matsumoto

Por otra parte, la biblioteca sigue contribuyendo a que me ahorre bastante dinero ya que hago de tripas corazón y me conformo con leer sin necesidad de comprar. Lo que más lamento es la escasez de reseñas de lo que sí he logrado leer, que parece epidémica en los balances de compras. Los propósitos para el año que empieza hoy están tan claros que no hace falta ni decirlos, ¿no?

domingo, 4 de noviembre de 2018

Tintubre (2018)

En parte porque no me da tiempo de escribir una reseña para esta semana, en parte porque desde que empezó octubre tenía ganas de hacer esta recopilación, la entrada de hoy la dedico a mis artistas predilectas que se han embarcado en la titánica tarea de hacer un dibujo al día en el ya célebre inktober, o tintubre si lo adaptamos al castellano.


En primer lugar, un clásico, el tándem formado por Xulia Vicente y Núria Tamarit, ya consagradas no solo como ilustradoras sino también como autoras de cómic, que desde hace años deciden una temática común para realizar sus ilustraciones y recopilarlas en un librito. Este año decidieron dedicar sus inktobers al deporte por lo que entre ambas han abarcado 62 deportes distintos desde el baloncesto o el ciclismo hasta el ajedrez mágico (sí, el de Harry Potter). Los originales que siguen a la venta los podéis comprar en su web Gota de Calo.


Marina Vidal, conocida por su labor como portadista pero también por sus aportaciones al cómic underground con excelentes historietas autoconclusivas en varios fanzines, destacando las que forman parte del nominado fanzine Medievo:Medievo, se propuso el reto de dibujar cada día una ilustración de un personaje del juego Soul Calibur embarcándose así en la difícil tarea de adaptar a su estilo unos diseños algo bizarros. El toque rosa en todos los dibujos es su sello para esta edición. Podéis comprar los originales que siguen disponibles contactándola vía twitter.


Otra artista que, en mi opinión, ha destacado inevitablemente entre las demás ha sido Irina Hirondelle que le ha dado una vuelta de tuerca al concepto de inktober al añadir una historia que contar con cada nueva imagen. Concretamente, historias curiosas acontecidas en España de lo más variopintas. No me extraña que haya tenido tanto éxito ya que es la primera vez que veo que alguien quiere más allá con el tintubre aprovechando para contar algo.


Otra autora consagrada en este país es Ana Oncina, conocida por su cómic Croqueta y Empanadilla, que ha focalizado su inktober en personajes de ... iba a decir personajes de manga, luego añadir que también de anime, quizá una cierta predilección por Ghibli pero en realidad también aparecen personajes de libros, series y películas. Pensé en cambiarlo a clásicos modernos pero incluso los protagonistas de Over the Garden Wall aparecen así que lo voy a dejar en que Oncina ha seleccionado sus personajes (supongo que) favoritos de ficción. Y le ha quedado una selección inmejorable por cierto.


Y me he dejado para el final mi ilustradora favorita de este año, diría que ha sido un descubrimiento pero en realidad ya le compré una postal hace años en un Graf... hablo de Cristina Serrat, una jovencísima artista que escogió como tema para este inktober ilustrar distintos seres mitológicos femeninos de todo el mundo. Los que me seguís por twitter sabéis que la he retwitteado con devoción durante todo el mes y espero con muchas ganas a la recopilación física de todas las ilustraciones.


Evidentemente, hay decenas, cientos y miles de artistas más que se han embarcado en este reto durante todo el mes de octubre. Esta entrada no es más que una síntesis de mis favoritas. ¿Cuáles han sido los vuestros?

domingo, 28 de octubre de 2018

[Nuevas Lecturas] El león de marzo

Puede que el nombre de Chica Umino resulte familiar a más de uno gracias a la publicación por parte de Panini de Honey & Clover, uno de los pocos joseis que hemos tenido la suerte de leer en castellano (aunque hace tiempo que desistí en la temible batalla acerca de las demografías). Diez años después, contra todo pronóstico, fue ECC quien protagonizó el retorno de esta mangaka al panorama de publicación manga en España con la licencia de El león de marzo (3-gatsu no Lion). Esta obra, en publicación en Japón desde 2007, ha acumulado múltiples nominaciones y premios a lo largo de su paulatina serialización, incluyendo un Taishô en 2011 y el Gran Premio del Premio Cultural Osamu Tezuka de 2014.


Rei Kiriyama no tiene más que 17 años pero eso no le impide tener independencia económica y pagarse un alquiler en Rokugatsuchô con lo que gana como jugador profesional de shogi. Obsesionado con no resultar una carga para nadie e incapaz de relacionarse con los que le rodean, se aísla de la sociedad y dedica toda su existencia a perfeccionar su juego. A raíz de un encuentro fortuito con Akari, una mujer llena de vida, y sus dos hermanas pequeñas, Hina y Momo, irá abriéndose poco a poco y aprendiendo a confiar en los demás.

Personalmente, creo que el factor que ha catapultado El león de marzo a capitanear las listas de mangas más vendidos y reconocidos de Japón en la actualidad reside en que la trama gire en torno al shogi, un deporte muy bien valorado en el país nipón. Sin embargo, en mi humilde opinión, lo que hace que este manga sobresalga entre todos los demás es precisamente todo lo que no tiene que ver con el juego en cuestión.


Empezaré por el protagonista, Rei. Desde el primer tomo es evidente que sufre una depresión y que estar totalmente solo no le ayuda en nada a salir de ella. Los múltiples pasajes de introspección son de lo más agobiantes y es difícil que sus pensamientos asfixiantes no arrastren al lector con él. Chica Umino desempeña un trabajo sublime retratando lo dañina que es la soledad y la manera que tiene de incapacitarte como persona. Además, profundiza en la autoexigencia patológica y la competitividad malsana que caracterizan las altas esferas en cualquier ámbito, con ecos a Whiplash simplemente porque para mí es el paradigma en esta materia.

Aunque una no puede reseñar El león de marzo sin mencionar a las hermanas Kawamoto, que le hacen el contrapunto perfecto al protagonista. Akari, Hina y Momo no tienen padres pero se tienen las unas a las otras y siempre están dispuestas a acoger a quien sea en la familia, ya sea un gato hambriento o un adolescente incauto. La autora las utiliza constantemente de puente narrativo, son indispensables para la trama en tanto que Rei por sí solo es inmutable y estático y son sus interacciones con las tres hermanas las que le hacen cerrar capítulos desagradables de su pasado a la par que enfocar su futuro con algo más de optimismo.


Los tomos de este manga son increíblemente densos y pesados de leer. No lo digo con una connotación de aburrimiento sino de conmoción. Todos ellos contienen pasajes cargados de angustia, con un impacto emocional devastador. Mientras los leía tenía una sensación muy extraña, de profundidad, que no suelo experimentar con el manga, algo que siempre he atribuido a su periodicidad frenética. Al ver que los 13 tomos publicados hasta la fecha en Japón de El león de marzo son el resultado de once años de serialización, comprendo algo mejor este peso que tiene cada capítulo. Puede que no sea más que el peso del tiempo. Pero, entre tanto drama existencialista, la mangaka sabe introducir escenas humorísticas que alivian la tensión acumulada y permiten que tanto los personajes como los lectores puedan darse un respiro.

Pero si he dicho que la fama de este título en Japón se debe al shogi, será que algo de protagonismo tiene, ¿no? Pues bien, uno de los motores de la trama son, efectivamente, los distintos torneos en los que participa Rei y de los que, por cierto, dependen sus ingresos mensuales. Es un tema que se me atragantó bastante antes de empezar a leer Sangatsu porque no tengo ni idea de las reglas por las que se rige este juego (y lo de que es una especie de ajedrez pero más complicado no me sirve porque no he jugado nunca al ajedrez) y temía no ser capaz de seguir las "batallas". Por eso me sorprendió y alivió a partes iguales que la autora no hiciese ningún tipo de esfuerzo en explicar cómo se juega en los primeros capítulos. Tampoco alarga las partidas, ni las describe con todo lujo de detalles. Más adelante termina por hacer una breve iniciación al juego pero, en definitiva, El león de marzo en ningún momento tiene el objetivo de enseñar a nadie a jugar. El interés de esta obra está, como decía, en la construcción y evolución de los distintos personajes, tan dolorosamente humanos.


Eso no quita que este seinen sí sea toda una fuente de anécdotas sobre los entresijos del mundillo que, para mí, son mucho más interesantes que el funcionamiento del juego en sí. A este fin, Chica Umino cuenta con la colaboración de Manabu Senzaki, un kishi (profesional) que la asesora en materia de shogi para que todas las partidas y jugadas que aparecen (que son muchas) sean reales y coherentes. No solo eso sino que en los interludios entre capítulos cuenta con una columna propia en la que se centra en uno u otro aspecto del juego como cuáles son los torneos más prestigiosos, cuánto dinero se puede llegar a ganar si se es lo suficientemente bueno, o el nivel de estudios que suelen tener los jugadores. Es gracias a él que la historia se asienta sobre bases sólidas y que Chica Umino puede dar vida a sus atormentados personajes en un contexto realista.

No puedo hacer otra cosa que instaros a leer El león de marzoChica Umino es una bestia, una mangaka que merece sobradamente el reconocimiento que ha conseguido y que os oprimirá el corazón sin piedad una y otra vez. Una de mis mejores lecturas del año, sin lugar a dudas.