Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de octubre de 2013

El impresionismo

Hoy vengo a hacer un poco de mezcla entre aquellas crónicas desorganizadas (que dejé estancadas) sobre mi último viaje a París y una exposición temporal sobre Pissarro que se inauguró ayer en el CaixaForum (Barcelona).

Observad el gran dominio del español que tienen los franceses
Empiezo con el Musée d'Orsay, una de las joyas de la corona del viaje que me estaba dejando para el final. Me moría de ganas de ver Orsay porque es uno de los lugares que no nos dio tiempo a ver en nuestro primer viaje a París. Nos plantamos allí a primerísima hora, antes de que abrieran y ya había una pequeña cola apreciable. La verdad es que el museo vale totalmente la pena y, para no variar, ¡nos salió gratis de nuevo!


Uno de los atractivos del museo de Orsay es que para su construcción se reutilizó el edificio de una antigua estación de tren con lo que la disposición de espacios es curiosa y distinta a lo habitual. Por supuesto, es un museo que alberga infinidad de obras de arte pero en esta entrada me centraré solo en las de la última planta, dedicada exclusivamente al movimiento impresionista.

En realidad, y para no variar otra vez, en el museo no se podía hacer fotos (no me quejo porque no pagué por entrar pero...) pero hicimos un par o tres siguiendo en nuestra línea de rebeldes sin causa. Aquí tenéis un clásico óleo de bailarinas de Degas:


Había de todo: Degas, Manet, Monet, Cézanne, Renoir... Y redescubrí el neoimpresionismo con cuadros puntillistas de Seurat. En momentos como ese sí que maldecí no poder hacer fotos porque el puntillismo me parece de los movimientos artísticos más impresionantes que se han dado nunca. Ya sabéis por mi entrada sobre el Pompidou que disfruto mucho del arte moderno, extraño y sin mucho sentido aparente porque me parece muy original pero es que el impresionismo me parece inimitable, inigualable y casi irrealizable. No he estudiado Bellas Artes ni nada parecido pero me da la sensación de que hay que tener una técnica impecable para poder dibujar un cuadro como este:


Y así hago mi transición a Pissarro, pintor que constituyó uno de los padres del impresionismo y del que apenas me sonaba su nombre. Descubrí con sorpresa al ir a la exposición del CaixaForum que fue uno de los máximos exponentes de esta corriente pero, a la vez, de los que menos reconocimiento se llevó.


La exposición reúne 67 óleos ordenados (más o menos) cronológicamente y cuenta con una pequeña biografía del pintor (tuvo nada más y nada menos que 8 hijos, y se casó después de haber tenido los 3 o 4 primeros con la madre de ellos - que no era otra que una de las asistentas, qué bonito es el amor).

Salí totalmente maravillada después de pegar la nariz a los cuadros y ver como sobresalían pegotes de pintura por todos lados. Luego solo hay que alejarse progresivamente del lienzo hasta que se obre la magia y todas esas pinceladas desordenadas de colores diferentes se conviertan en una pintura más real que una foto.

lunes, 15 de julio de 2013

Arte moderno en el Georges Pompidou

Yo confieso que me gusta el arte moderno. Y sí, por arte moderno me refiero (entre muchas otras corrientes artísticas) a rallajos que podría hacer un niño de 3 años y a lienzos pintados de un solo color. Y sí, lo reconozco y me gusta a la vez. No espero que me entendáis. Es por esto que hice más de 200 fotos en las dos horas que pasé en el Pompidou. Porque, efectivamente, ¡esto vuelve a ser una entrada de mis crónicas sobre mi último viaje a París! Es una suerte que tenga un horario más laxo que otros museos ya que pudimos ir de noche cuando todo lo demás ya había cerrado. Y no pasamos más tiempo porque a @Revan_91 le iba a dar algo si seguía mucho más tiempo rodeado de obras sin sentido (a parte de que era tarde y estábamos cansados y había que volver al apartamento y cenar y descansar para el día siguiente y tal).

Contrapicado guay
Lo primero que os quiero decir de este museo es que vale la pena ir solo para quedarse a las puertas y admirar el edificio en sí. Que, por cierto, es lo que hicimos en nuestro primer viaje. Como veis (más o menos) en la foto, es un edificio curioso en el que resaltan los tubos que protruyen de él. Y no solo eso sino que muy cerca del museo hay una fuente con figuras sacadas de cuadros de Kandinsky (creo) a la que vale la pena hacerle unas cuantas fotos.

La fuente (y un ¿Dalí? random de gratis)
Y justo enfrente del edificio en sí hay una explanada con un móvil gigantesco (y no, no me refiero a un aparato telefónico).

Esto es un móvil
Pasando a la colección del museo en sí, solo vimos la de la planta superior, que se correspondía con el arte de los años 1905 a la década de los sesenta (según un panfleto que tengo por aquí). Lo primero con lo que nos encontramos fue con los gigantes azules de Miró.

Atención, como que en la foto salen tanto el suelo como el techo,
podéis apreciar el tamaño de los cuadros
En las salas adyacentes me dejé sorprender por el extraño cubismo, no es de mis estilos predilectos pero no está mal. Me sorprendió que hubiera tantísimas obras de Picasso pero, a decir verdad, pasó muchos años de su vida en Francia así que supongo que no es nada sorprendente.

Yo y las fotos torcidas, no digáis nada, no hace falta
Por aquí había UN cuadro de Magritte pero la verdad es que el surrealismo no estaba muy representado en el museo, es una lástima, si hubiera habido algún Dalí, la visita hubiera sido de diez (en realidad os estoy mintiendo, sí había cuadros de Dalí pero en una exposición temporal de pago que no entraba en el chachi descuento universal-parisino para menores de 26 años así que no la vimos).


Pero uno de los movimientos que más abundaba (y que más me gustan) era la abstracción. Y fue en el Pompidou que descubrí las obras de Kupka y Delaunay, además de ver algún que otro Pollock y alucinar con los lienzos de Rothko (al que tampoco conocía).

Kupka <3
Delaunay <3
Pollock <3 <3 <3
Rothko: la foto está así de borrosa porque la reflex
fue incapaz de enfocar el cuadro
Los cuadros de Francis Bacon no me gustan pero fue la primera que vi uno en directo y no pude hacer otra cosa que pensar en Astral Project.

Os buscaría un scan de Astral Project para que
me entendáis pero me da pereza
Conforme nos adentrábamos en la quinta planta, nos íbamos encontrando con cosas cada vez más raras (y que me encantan siempre) y descubrí a otro pintor interesante: Georges Mathieu.


Y cuando digo cosas raras, quiero decir cosas RARAS. Como una especie de conglomerado de restos de coches o unos cuántos objetos viejos y oxidados dispuestos al azar y con algo de agua corriendo por el medio... De los que no sé el nombre de los artistas porque no encontré la plaquita correspondiente (googleando un poco he encontrado Rauschenberg, por si le queréis echar un vistazo).

No sé si se distingue pero sale agua
A partir de aquí quedaban composiciones cromáticas de esas que tienen tan pocos adeptos. En general, cosas al estilo de Aurelie Nemours, Yves Klein o Piero Manzoni. Ah, y por ahí estaba también el raro de Lucio Fontana, que dicen por ahí que la mitad de sus obras parecen hechas por Lobezno.

La acromaticidad de Manzoni

Esto es de Nemours (si googleáis, veréis que tiene cosas peores)
Ya para acabar (casi) y antes de que me salte el límite de blogger o algo así, os presento a mi descubrimiento favorito: Bernard Réquichot. Este señor se dedicó a recubrir con pegotes de pintura de colores fragmentos de naturaleza tales como huesos, plumas, tierra y restos vegetales. OS JURO QUE ME ENCANTA.

Quiero uno de estos en casa (en una vitrina)
En la planta inferior había arte contemporáneo pero ese lo tendré que dejar para otra ocasión... Aunque al menos nos acercamos un momentito antes de salir del museo para ver una escultura que me llamaba mucho la atención y que había visto en la publicidad exterior del museo. Siento mucho deciros que no tengo apuntado por ningún lado el nombre de el o la artista u.u

Yo tenía que salir por algún lado o, si no,
no sería una crónica
PD: aunque os parezca mentira NO he mencionado a TODOS los autores representados en la quinta planta del Pompidou ni tampoco hice fotos de todos los cuadros y esculturas que había. Aunque casi casi.

lunes, 3 de junio de 2013

Mainstream Paris

Hoy os quiero hablar de cosas mainstream que se pueden ver o hacer en París. La más evidente es subir a la Torre Eiffel. En nuestro primer viaje a la capital francesa subimos (por las escaleras, como dos valientes) y, como aunque no deja de ser bonito ver París desde arriba y decir "he subido a la Torre Eiffel",  teníamos muchas cosas que ver en este segundo viaje (que no vimos en el primero) y decidimos no volver a subir esta vez. Sí que fuimos a hacernos fotos con ella desde Trocadéro que es donde todo el mundo está de acuerdo en que es el mejor sitio para hacerse fotos con la Torre Eiffel.

Torre Eiffel desde Trocadéro
Pero debo decir que acabé harta de la Torre Eiffel en este viaje porque está EN TODOS LADOS. De verdad, vale que sí, es emblemática y todo lo que tú quieras pero es que es imposible librarse de ella. Hay representaciones de ella por todas partes... sobre todo en las tiendas de souvenirs, ¿qué pasa si quiero comprar un souvenir de París pero no quiero que contenga la Torre Eiffel? Es imposible. De verdad.

Trocadéro desde Torre Eiffel
(foto de nuestro primer viaje a París, 2010)
No deja de ser irónico que en su origen, se construyera como un monumento temporal y que se tuviera la firme intención de derrocarlo... Es sorprendente la cantidad de monumentos actuales que, en su día, se quisieron destruir o que, como mínimo, se ridiculizaron y ahí están, irguiéndose orgullosos sobre sus cimientos y desafiando al paso del tiempo.

Otra foto de 2010, 10 llaveros por... ¿1€? ¿O fueron 2?
Otra cosa divertida es que no tenía pensado hablar de la Torre Eiffel en esta entrada, se me ocurrió después pensando que si no, me quedaría una entrada demasiado corta. Ya sabéis, si no da miedo ver su longitud, no la escribió Kuroi.

En cualquier caso, de lo que yo os quería hablar originariamente es de La Gioconda, más conocida como Mona Lisa. No sé si la habéis visto vosotros mismos o lo  habéis leído antes por ahí o si os lo descubro yo ahora pero... es un cuadro MUY pequeño.

Foto a la gente que intenta hacer fotos de la Mona Lisa
(este año ni siquiera nos giramos para verla, interés cero)
Un cuadro que, a parte de ser mucho más pequeño que sus vecinos en el Louvre, está tras un cristal muy grueso con un par de seguratas que no se apartan de él ni para mear y que impiden a la gente, junto con una cuerda y unos cuantos palos, que se acercan a menos de 5 metros del cuadro, digo, del cristal.

Otra foto de 2010: esto es lo más cerca que
estaréis en vuestra vida de La Gioconda
La movilización de masas que despierta este cuadro está del todo injustificada (desde mi punto de vista). Como muestra artística, desde luego, no es para tanto. Y, en todo caso, tal y como está expuesta actualmente es IMPOSIBLE apreciar todos esos detalles sobre la famosa sonrisa que aparece y desaparece o el trazo difuminado o... en fin. Por lo tanto, su valor pasa a ser el de objeto histórico/místico al que se le han atribuido muchísimos enigmas de los que no se ha podido resolver ninguno. Pero vaya, que mirándolo a 5 metros de distancia durante medio minuto y temiendo por tu vida rodeado de guiris histéricos no es la mejor de las maneras para apreciarlo y, desde luego, esos 30 segundos no van a hacer que resuelvas ninguno de los enigmas por ti mismo.

Dicho todo esto... os quería enseñar una foto de algo que no es tan "elevado" pero, desde luego, mainstream lo es un rato. ¡Poner candados en los puentes! Yo no sé si esta tradición la empezó Federico Moccia con su libro A tres metros sobre el cielo o si simplemente es algo que ya se hacía de antes y él simplemente lo retrató en su libro (la wikipedia dice que sí que se lo inventó él, deberían denunciarle o algo xDD, no lo digo en serio, pero es que Moccia no me cae bien, sus historias son asdjlaskdjasoida me estoy desviando del tema, paro) pero el caso es que es un fenómeno que ha arrasado muchísimas ciudades europeas. Lo vi en Praga, lo he visto en París y estoy convencida de que lo he visto en otros viajes.

Resulta hasta bonito (y hay candados lilas <3 <3)
Lo impactante del asunto es que todas las veces que lo he visto me he fijado en las fechas de los candados y suelen ser super recientes, de unos 5 o 6 meses de antigüedad los que más. Lo que significa que van retirando los candados de forma regular y aun así parece que los puentes que los soportan tengan que derrumbarse de un momento a otro porque siempre hay un montón... Supongo que adolescentes los hay en todas partes (aunque confieso que siempre que los veo me dan ganas de poner uno a mí también, no me peguéis que ya me doy yo una torta a mí misma).

viernes, 24 de mayo de 2013

Emulando Midnight in Paris

¿Os llegué a decir que volví a ver Midnight in Paris antes de ir a París? Me suena remotamente que sí. No sé si me hicisteis caso cuando la reseñé hace... mucho, pero el caso es que durante nuestro viaje de hace un par de meses fuimos a dos museos en los que no estuve en mi primera vez y que salían en la película. Sí sí, tanta historia y todo para hablaros de museos otra vez.


El primero de ellos es el Musée de l'Orangerie, situado en un pequeño edificio en un extremo del Jardín de las Tullerías. A pesar de sus reducidas dimensiones (en comparación con los monstruos del Louvre y Orsay) este museo es bastante famoso por contener una colección de los Nenúfares de Claude Monet. Afortunadamente aquí la entrada también nos salió gratis porque era bastante cara teniendo en cuenta lo rápido que se veía el museo, pero bueno, supongo que Monet se paga.

¡Y esta imagen de la peli es de las mejores que he encontrado de la sala en sí!
Nada más entrar, se podía a acceder a dos salas elípticas totalmente blancas que fueron diseñadas expresamente para alojar esa colección. Hay que decir que los lienzos de los nenúfares son GIGANTES, de varios metros de largo. Monet se pasó los últimos seis años de su vida retirado en su casa en Giverny, donde no dejó de pintar una y otra vez los nenúfares de su estanque. Por eso todos los cuadros son tan parecidos pero a la vez tienen un toque que los distingue de los demás. He quedado tan encantada con Monet que acabé por comprarme un calendario de, precisamente, los nenúfares que encontré en la tienda especializada del Louvre a mitad de precio al estar ya en marzo cuando fuimos.

Como veis, TODO el mundo se dio cuenta, turistas incluidos OTL
Estaba prohibido prohibidísimo hacer fotos en el museo pero, para no variar, quise hacer alguna de estrangis... y me pillaron a la primera x'D Pero bueno, al menos no me hicieron borrar la foto que había hecho, eso sí, qué miedo me dio que de golpe venían a por mí desde todas direcciones tres personas a la vez con cara de muy mala hostia y hablándome en francés. Así que ya sabéis, si vais a l'Orangerie ni lo intentéis, que no son tan permisivos/descuidados como en los otros museos... Lo peor de todo es que después no había postales ni nada por el estilo del museo o.ò No lo entiendo. Que conste en acta que hice la foto con ese encuadre tan raro a posta porque al tener la sala esas dimensiones, era difícil hacer una foto que quedara "bien" y yo quería que se apreciara (más o menos) cómo era y si hubiera sacado solo una "pared" no se hubiera visto.

En la planta baja había más cuadros y como eran relativamente poquitos nos los vimos todos y yo descubrí con absoluta felicidad a dos pintores que no conocía: Marie Laurencin y Chaïm Soutine.


Los cuadros de Marie Laurencin me gustaron enseguida porque tienen un estilo de lo más curioso y personal pero cuándo busqué el nombre del pintor y descubrí que se trataba de una mujer ya no pude ser objetiva. Siempre disfruto haciendo este tipo de descubrimientos porque la mujer está muy poco representada tanto en la literatura como en la pintura como en la música y es una pena.


Por otro lado, el arte de Soutine me resultó de lo más atrayente ya que es algo delirante. Creo recordar que la pintura que me hizo ir directa a su sala era el cuadro que veis aquí arriba: me llamó la atención ese montón de pinceladas rojas y anaranjadas, como si fuera fuego (contrastando del todo con los colores pastel de Laurencin), que después resultó ser una naturaleza muerta. Aun así no estoy segura de que fuera justo este cuadro porque no se podía hacer fotos, olvidé apuntarme el título del cuadro y es algo difícil encontrar obras de artistas relativamente poco famosos por la red... Los cuadros de Soutine se caracterizan por los colores vivos (como comentaba más arriba) y la vivacidad pero, sobre todo, por la distorsión y deformación. Y por eso me resulta tan fascinante. Sus cuadros son de lo más psicodélicos...


Hasta aquí el Musée de l'Orangerie... La otra cita es el Musée Rodin, dedicado, como os podréis imaginar, a las esculturas de Auguste Rodin. Lo genial de este museo es que aunque hay dos edificios en los que se puede entrar y ver las pequeñas figurillas y algunos cuadros de pintores muy famosos, lo importante es el jardín. Porque es en el jardín donde están las grandes esculturas de Rodin, expuestas a la intemperie. Vimos el famoso Pensador pero también otras obras que no conocía pero que me encantaron igual. De todas formas ahí está la foto de rigor haciendo el paripé:

Aunque no parece que esté pensando cosas muy profundas
Estando allí iba recordando la pelea que tenían en Midnight in Paris sobre quién era la mujer y quién la amante de Rodin y me hizo mucha gracia porque después de todo resulta que la amante, Camille Claudel, también esculpía y lo hacía muy bien además. Algunas de sus obras estaban expuestas en el interior del edificio y aluciné especialmente con unas piezas talladas directamente en piedras preciosas... Si la pintura ya me parece un reto insalvable, la escultura está más allá de cualquier duda, sería completamente incapaz de talar nada directamente de la piedra sin cometer ni un solo fallo... En realidad, la historia de Camille también es de lo más interesante con su amorío con Rodin y demás pero creo que ya me he enrollado lo suficiente sobre arte hoy.

Es ónice o mármol u ónice de mármol (no consigo encontrar
qué piedra es, en inglés se llama "onyx marble") pero en cualquier
caso se ve a simple vista que es una piedra difícil de tallar
Y hasta aquí nuestra propia versión de Midnight in Paris. ¿Qué os ha parecido? ¿Conocíais a Laurencin o a Satine? ¿Os gusta Monet? ¿Quizá Rodin? ¿Camille? Tengo ganas de rebuscar mis antiguos apuntes de historia del arte.

viernes, 10 de mayo de 2013

Descubriendo el arte de las civilizaciones orientales en París

Uno de los objetivos que me fijé en el planning antes de ir a París fue ir a ver un montón de museos y de colecciones dedicadas a ese arte que casi nunca se ve, del que casi nunca se habla y del que poco se estudia. Ya sabéis que yo soy más de ciencias pero en la ESO hice una optativa de Historia del Arte (que, por cierto, disfruté muchísimo) en la que nos hablaron un poco de todo pero es inevitable que al hablar de Arte casi todo el mundo piense en cuadros y esculturas europeos y, si eso, americanos. Eso deja la práctica totalidad del mundo no cubierta: Asia, África, Oceanía y Sur América están ahí también y los millones de personas que han vivido en esos continentes a lo largo de la historia de la humanidad han dejado su huella de la misma forma que lo hemos hecho los demás. No sé por qué se les ignora siempre tanto, supongo que tendemos a ser muy egocéntricos. En cualquier caso, disfruté mucho en París con este arte tan diferente al que estoy acostumbrada, precisamente por eso, porque es DIFERENTE a todo lo demás y eso lo hace totalmente especial.

¿A qué son una monada?
¡Pues es un solo tronco!
Por un lado fuimos a la colección de arte de África, Asia, Oceanía y América en el Pavillon des Sessions en el Louvre (que es un pelín difícil de encontrar por cierto, aunque bueno, en el Louvre casi todo es difícil de encontrar, es demasiado grande y caótico). En esta zona tenían una serie de esculturas muy antiguas y bastante primitivas. Entre otras cosas, había una escultura en la que para hacer la cabeza habían aprovechado un cráneo humano de verdad y otra que estaba hecha dando forma directamente al tronco de un árbol... menuda virguería. Y lo que más me sorprendió fue encontrarme con un Moái de la isla de Pascua! Al final resultó ser una de las colecciones del extensamente extenso Louvre que más me gustó.


A pesar de que tuve que renunciar a varios museos de arte oriental por falta de tiempo, la mañana del último día nos acercamos al Musée national des Arts asiatiques Guimet que, como dice su nombre, expone una gran variedad de arte asiático. Lo maravilloso de este museo (a parte de que entramos gratis por ser menores de 26) es que la audoguía también era gratuita <3 Y os aseguro que para ese tipo de museo es bastante esencial porque aprendimos mucho sobre budismo e hinduismo y nos ayudó a entender lo que estábamos viendo. Toda la parte de Brahma, Vishnu y Shiva me hizo pensar en Las mil y una noches (ese manhwa que tan poco me gustó y que NO recomiendo). Me fascina mucho el hinduismo, quizá porque lo desconozco bastante y cualquier nuevo dato que descubro sobre esta religión me fascina. Brahma crea, Vishnu preserva y Shiva destruye, es super chachi guay porque los tres se veneran por igual y se da importancia a la destrucción como algo necesario y positivo. Y tienen múltiples representaciones que suelen incluir cabezas supernumerarias y varios pares de brazos. ME ENCANTA.

Mirad las piernas/brazos. Y no se aprecia en
esta foto pero el hombre tiene varias cabezas
Hinduismo a parte. Hay una laaaaaaaaarga parte del museo dedicada al budismo que al fin y al cabo es y ha sido la religión mayoritaria de gran parte de Asia durante muchos años. Lo gracioso del budismo es que dependiendo del país las representaciones de Buda son sutilmente distintas y un experto te puede decir el país de origen de una escultura en función de cómo tiene colocadas las manos o si tiene los ojos más o menos cerrados. La verdad es que a pesar de todas las explicaciones aun no acabo de entender la figura de el "Bodhisattva" pero, en cualquier caso, tiene estatuas a tutiplén.

En realidad, no se aclaran ni ellos
Después de estas dos grandes secciones del museo había una sala centrada en arte de China en el que además de bodhisattvas, había varias estatuillas de niñas/mujeres chinas de entre las que me llamó mucho la atención una colección de figuras de chicas chinas a caballo, había allí uno de los números de la audioguía así que escuché gustosa como en China, en el siglo VIII, era costumbre que las hijas de los nobles jugaran a algo parecido al polo actual. La grabación remarcaba que era habitual en esa época que se diera bastante libertad a las mujeres y este dato me sorprendió lo suficiente como haberlo recordado casi dos meses después.


Y para acabar, nos esperaba la sección dedicada a Japón <3 Como colección creo que era la más pobre del museo pero me hizo gracia ver las típicas pinturas alargadas con montañas altísimas, máscaras de Nô, katanas y retratos de geishas. Mi frustración particular es que se supone que había una de las 36 vistas del monte Fuji de Hokusai... pero no, o no estaba o no la supimos encontrar, pero nos vimos el museo de arriba abajo así que no sé. Pero de verdad, qué desespero buscando el puto grabado teniendo en cuenta que salía como imagen promocional del museo en los carteles... D=

¿Habéis visto qué práctico?
Y ya está, hasta aquí mi aproximación al arte no-europeo en París. Quedé encantada y cuando vuelva a la ciudad visitaré los otros museos que me quedé con ganas de ver.

viernes, 26 de abril de 2013

Los muertos de París

Y es que hay muchos muchos muertos que visitar en París... tantos que quizá pretender reunir todos los que vimos en una sola entrada es hasta cruel por mi parte pero ya sabéis que me gusta haceros sufrir con entradas eternas.

Empezaré por el Panteón. Este edificio fue oscilando entre lugar de culto religioso y mausoleo para los hombres (y mujeres) ilustres de la República Francesa desde que acabó su construcción a finales del siglo XVIII. Desde 1885 y hasta la actualidad, se trata de un monumento laico en el que yacen muchas personas muy relevantes para la historia de Francia. Entre otros, se encuentran los escritores Victor Hugo y Émile Zola, la pionera Marie Curie (la primera mujer a la que le concedieron un Premio Nobel, la primera persona a la que le concedieron dos Premios Nobel en dos áreas distintas y la primera mujer que impartió clases en la universidad de París) y el inventor del sistema de lectura para ciegos, Louis Braille.


Como ya os adelanté en mi entrada sobre La balsa de la medusa, también fuimos al cementerio de Père-Lachaise. En este cementerio hay una cantidad impresionante de personas famosas enterradas, desde cantantes hasta escritores pasando por músicos, escultores, actores, pintores... Tuvimos muy mala suerte con esta visita porque el día que fuimos empezó a llover a cántaros y la lluvia y la tierra no son muy buenas amigas... y meternos en el barro no parecía una idea muy prometedora. Así que no pudimos pasear con la calma y ver todas las tumbas que nos habíamos marcado como objetivo pero sí que visitamos (y fotografiamos), entre otras, las de Frédéric Chopin (compositor), Eugène Delacroix (pintor) y Oscar Wilde (escritor). Ah, y también vimos alguna que otra tumba semiderruida que me hizo pensar en el Highgate Cemetery.

Cristal protector más vallas para evitar que las fans sigan besando la tumba
#extremefangirling
¿Y en qué otro sitio podría haber muchos cadáveres a parte de en un cementerio o en un mausoleo...? En las Catacumbas de París. La historia de estas catacumbas se remonta al año 1786 cuando, en resumidas cuentas, hubo overbooking de cadáveres y para frenar un poco la propagación de enfermedades decidieron amontonar los cuerpos en el subsuelo. Se dedicaron entonces a exhumar cadáveres de varios cementerios y un siglo después se calcula que ya había unos 6 millones de parisinos cuyos restos se acumulaban en las catacumbas. Pero no os penséis que se trata de un montón de cadáveres putrefactos amontonados de cualquier manera, los huesos están dispuestos a ambos lados de los pasillos subterráneos a modo de pared. Las catacumbas tienen una longitud de aproximadamente 300 km pero solo está abierto al público un pequeño recorrido de poco más de 1 kilómetro. Comparado con esto el osario de Kutná Hora me parece de lo más insignificante. Lo divertido del asunto es que ya se sabe que hay gente muy loca por el mundo y resulta que es/era práctica habitual colarse en la zona restringida de las catacumbas (ahora ya no tanto porque está más controlado pero hace unos años se ve que era un festival; se considera ilegal desde 1955 y hay una sanción estipulada para este delito concreto) para emborracharse, hacer grafitis, realizar rituales satánicos o, simplemente, explorar la zona. Os remito a la noticia más reciente que he encontrado de tres jóvenes de entre 22 y 25 años que se perdieron allí en 2011 y estuvieron vagando durante dos días.


Y aun me quedan un par de tumbas más puntuales que comentar: la de Louis Pasteur y la de Napoleón Bonaparte.

Creo que por bajo que sea el nivel de conocimientos científicos/biológicos de una persona a todo el mundo le suena el nombre de Pasteur, por mera cultura general. Louis Pasteur fue un químico con una larga carrera científica repleta de descubrimientos y avances sanitarios. Personalmente, le conocía por dos grandes motivos: refutar definitivamente la teoría de la generación espontánea y desarrollar una vacuna contra la rabia (no exenta de polémica al probarla directamente sobre un niño sin haber hecho suficientes estudios previos). Lo que yo no sabía es que inició sus estudios en el campo de la isomería óptica y descubrió que un mismo compuesto existe en dos formas distintas, de manera que cuando se encuentra cristalizado en forma de sal, uno polariza la luz hacia la derecha y el otro a la izquierda. Además, también inventó la pasteurización (de ahí su nombre), un proceso mediante el cual se consigue la esterilización parcial de líquidos normalmente destinados al consumo humano.

El puto amo
Como veis, se trata de un hombre de lo más prolífico que se ganó sobradamente su fama internacional. Es por todo esto que yo como estudiante de biología y Borja como estudiante de microbiología quisimos ir al Instituto Pasteur, que se encuentra en París, en el que se aloja la casa en la que vivió Pasteur los últimos años de su vida reconvertida en museo. Es allí donde se encuentra su fantabulosa cripta, a este científico tan brillante debieron enterrarlo en el Panteón pero su familia pidió expresamente que permitieran que sus restos reposaran allí mismo, dónde llevó a cabo varios de sus famosos hallazgos. Es una DESGRACIA que no se pudiera hacer fotos en el museo porque me quedé embelesada con la cripta, es la más bonita que recuerdo haber visto en mi vida y resulta de lo más personal y especial. Está decorada con varios mosaicos que reflejan los descubrimientos de Pasteur, todo un homenaje a la ciencia desde el suelo hasta el techo. OMG, es que me pasaría la vida hablando de este señor, le podría dedicar un blog entero. Así que mejor lo dejo aquí por hoy y salto al último muerto que fuimos a ver.


La tumba de Napoleón se encuentra en Les Invalides. Poco tengo que decir de Napoleón, historia sí que sé que todos habéis cursado así que doy por hecho que os sabéis su vida y batallas. Comentar que para lo pequeño que era tiene una tumba literalmente gigante, en proporción a su ego y no a su cuerpo supongo. Y no me enrollo más que creo que ya os podéis poner una medallita por haber leído hasta aquí.

miércoles, 17 de abril de 2013

Proezas arquitectónicas en Île de la Cité

Como mi última entrada fue sobre un pintor (y aun tengo mucho que decir sobre pintura) hoy voy a dedicar mi entrada parisina a un par de edificios emblemáticos del centro de la ciudad.

Île de la Cité es una pequeña isla que se encuentra flanqueada por el Sena en el centro de París y en la que se encuentra la célebre catedral de Notre Dame, entre otros edificios emblemáticos. Ya en nuestro primer viaje le hicimos una visita, tanto a su interior como a lo alto de las torres pero es una vista tan agradable que decidimos volver en este segundo viaje.


¿Y qué ves una vez subes a sus torres además de una vista panorámica de la ciudad? Las gárgolas por supuesto. Quizá lo sepáis ya pero nunca está de más repetirlo: la palabra gárgola deriva de la expresión hacer gárgaras y es que estas estatuas tan grotescas no eran más que desagües decorados con un estilo algo macabro y su nombre proviene del ruido que hace el agua al pasar a través de la piedra. Así que, técnicamente, es una palabra que define, no una estatua con una estética concreta sino con una funcionalidad específica. Por lo que las estatuas de monstruos y demás quimeras que se puedan encontrar en los tejados de las iglesias y catedrales, si no sirven como desagües, no deberían ser consideradas gárgolas (¡ya que no hacen gárgaras!).

So creepy
Curiosidad a parte, sean gárgolas de verdad o no, me encantan. E hicimos decenas de fotos a todas las que quedaban cerca de la torre visitable y que el zoom de la cámara captaba bien. Hace tres años también vimos una campana gigantesca que está alojada en la torre pero en esta ocasión estaban reformando esa zona por lo que no estaba accesible al público.

Capilla inferior: fucking souvenirs
Como decía, en Île de la Cité no solo merece la pena ver Notre Dame, hace tres años visitamos la Conciergerie (que empezó siendo un palacio que luego se convirtió en prisión pero que no nos convenció especialmente) y esta vez tocó disfrutar de la Saint Chapelle. Esta capilla es una joya gótica cuya construcción data del siglo XIII, el edificio consta en realidad de dos capillas: una inferior, a la que asistía la gente común, y otra superior que está prácticamente construida a base de vidrieras en lugar de paredes.

Capilla superior: fucking restauración
Y los candelabros parece que floten en plan Hogwarts o.o
A mí la capilla de abajo ya me pareció bonita (a pesar de la tienda de souvenirs que ocupaba media pared u.u) pero es que la de arriba es impresionante. Hacía tiempo que no me sorprendía tanto un edificio religioso, es super colorida y llena de luz. A pesar de que la capilla superior estaba parcialmente en proceso de restauración y que no se podían ver todas las vidrieras, no dejaba de tener su encanto.

A ambos sitios fuimos a primera hora de la mañana (en días distintos, a la Saint Chapelle el domingo y a Notre Dame el martes aprovechando que todos los museos cerraban ese día), antes de que abrieran, para no encontrarnos con las colas interminables de turistas que se forman a la entrada y, con las prisas, acabamos por ser casi los primeros en entrar las dos veces. Moraleja: vale la pena madrugar cuando estás de viaje ^^