Ahora que ya han pasado dos años desde que EDT sacara a la venta su último tomo, creo que es un gran momento para juzgar la situación actual. No me voy a entretener a hablar de la invisible y sorda caída de la editorial, cuya debacle definitiva pasó relativamente desapercibida entre los medios. Ya todos sabemos que la competencia se hizo con los títulos productivos mientras los demás se abandonaban en la siempre creciente lista de manga cuya publicación se ha cancelado en este país.
Esta entrada la quiero enfocar hacia una línea muy concreta de la difunta editorial: la línea Gaijin. Se trata de una iniciativa que recibió palos de todas partes desde su misma creación pero, paradójicamente, ha sobrevivido a EDT con todos los títulos que se encontraban inacabados o sencillamente anunciados, viendo la luz de la mano de otras editoriales o gracias a la buena voluntad de los propios autores, amantes de su propia obra, reacios a abandonarla en la basura a pesar de las circunstancias.
Esta entrada la quiero enfocar hacia una línea muy concreta de la difunta editorial: la línea Gaijin. Se trata de una iniciativa que recibió palos de todas partes desde su misma creación pero, paradójicamente, ha sobrevivido a EDT con todos los títulos que se encontraban inacabados o sencillamente anunciados, viendo la luz de la mano de otras editoriales o gracias a la buena voluntad de los propios autores, amantes de su propia obra, reacios a abandonarla en la basura a pesar de las circunstancias.
El primer anuncio se lo llevó Dos Espadas, que recuperó Norma para el regocijo general. En este caso, el cambio de editorial permitió no solo que los lectores pudiesen saber cómo terminaban las aventuras de Cira sino que, además, pudo disfrutar de un desarrollo más coherente de la trama gracias a un cuarto tomo extra que no estaba contemplado cuando el proyecto se presentó en primer lugar a EDT. Siempre nos quedará el mal sabor de boca de las reediciones de los dos primeros tomos con algo de material exclusivo pero es un mal muy menor si pensamos en la alternativa de quedarnos sin final.
Poco después se hizo también público que el tercer y último tomo de Lêttera nos llegaría, en este caso, de las manos de Babylon. Y tan bien han cuajado el dueto de autoras con la nueva editorial que también van a publicar con ellos Windrose, su último trabajo.
Por su parte, Noiry decidió tomar las riendas y, de la forma más altruista que se puede esperar de manos de un autor, empezó a subir todas las páginas del primer tomo de Herem de forma gratuita a la red para después iniciar la publicación periódica del segundo y último tomo, actualmente en proceso en subcultura.
La última noticia (por el momento) acerca de esta línea nos ha llegado desde Ivrea, que se ha animado con la publicación del tomo único 100% a color ya casi olvidado Los Delirios de Ani, cuando ya todos pensábamos que nunca lo veríamos por estos lares.
Son casi todo muy buenas noticias aunque me desespera que ninguna editorial haya mostrado interés en recuperar Herem cuando, personalmente, considero que es uno de los mejores títulos (con diferencia) de toda la línea. Y siempre me quedará la espinita clavada de Good.Night.Mare que claramente necesitaba una segunda parte que, esta sí, parece prácticamente imposible que nos llegue.












