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viernes, 14 de julio de 2017

[Nuevas lecturas] Mob Psycho 100

Tras el éxito (merecido) de One Punch Man, y por mucho que uno de los alicientes para acercarse a dicho shonen sea el dibujo espectacular de Yusuke Murata, es el humor de ONE lo que creo que ha contribuido definitivamente a su popularidad. Por eso mismo, y por mucho que el dibujo tire de espaldas de malo que es, me intrigaba mucho echarle el guante a Mob Psycho 100... incluso a pesar de la acogida tan crítica que ha tenido su publicación en España.


Shigeo Kageyama, alias Mob, no es un estudiante de secundaria cualquiera. A pesar de que su presencia y carácter resultan de lo más anodinos para todos los que le rodean, tras su mirada inexpresiva y su corte de tazón se esconde un poderoso esper o psíquico. Tan desmesurado e incontrolable es su poder que a pesar de vivir una etapa tan crucial de la vida como es la adolescencia, se ve obligado a reprimir constantemente sus emociones y sentimientos por lo que pudiera pasar si diera rienda suelta a sus frustraciones (un poco como la antítesis de Haruhi Suzumiya). Su cualidad de esper no va acompañada de la más mínima astucia, autoestima o ambición por lo que deja pasar sus días lamentándose (sin mucho énfasis) por no ser más atlético y no saber llamarle la atención a la chica que le gusta. Además, ocupa su tiempo libre ayudando a un conocido psíquico (que no es más que un impostor) a exorcizar espíritus malignos.

Tanto One Punch Man como Mob Psycho 100 empezaron a publicarse en 2012 y, paradójicamente, ONE explota exactamente la misma fórmula en ambas historias. Tanto Saitama como Mob tienen un poder sobrenatural, innato, que no puede compararse al de aquellos que los rodean. Por lo demás, no son muy buenos en las interacciones sociales y no le dan ningún crédito a sus propios poderes siendo ambos de carácter más bien holgazán. No importa la potencialidad de su poder o su alcance, son incapaces de sacar ningún tipo de provecho a sus habilidades.


Si en algo sí se diferencian claramente es, como decía, en el dibujo. Como creo que no puedo ser lo suficientemente enfática para describiros cómo de malo me parece (la gente que ya se lleva las manos a la cabeza con el grafismo de Ataque a los Titanes imagino que se quedaría en el sitio si llegase a hojear Mob Psycho 100), os he dejado la viñeta de rigor. En realidad, tiene mérito que ONE haya conseguido publicar algo así y mantenerlo en el ránking durante mínimo cinco años acumulando más de catorce tomos y hasta un anime. Aunque claro, enfocándolo desde otro ángulo, me cuesta imaginar cómo una historia así puede alargarse tanto manteniendo el interés...

Este primer tomo no está mal, choca mucho al principio y cuesta meterse en la dinámica absurda pero es una lectura divertida a su manera. Creo que merece la pena echarle un vistazo sólo por lo raro que es pero a la vez hay que ir cargado de paciencia para enfrentarse a sus niveles de absurdidad. En resumen, ni es un manga para todo el mundo ni uno de esos títulos que comprarías sólo por la portada. Mob Psycho 100 ha sido, sin duda, el manga más difícil de reseñar de toda la tanda semanal.

martes, 11 de julio de 2017

[Nuevas lecturas] Adolescente pero no inocente

No, no estoy de broma. Sé que un título como éste no pasa desapercibido, posicionándose entre los más bizarros de la editorial argentina junto con otras ocurrencias como Lo nuestro no puede ser tío o Culebrón Romanticón pero, si no me frenaron éstos, tampoco lo iba a hacer Adolescente pero no inocente. Mi relación con Kanan Minami siempre ha sido muy turbulenta, Hoy Comienza Nuestro Amor es un shojo que disfruté bastante porque me sentía muy identificada con la protagonista pero que a la vez detesté por la relación tóxica que refleja (nada que llegue a los extremos enfermizos de Hot Gimmick, todo sea dicho de paso). No puedo decir lo mismo de Rapsodia Celestial que vendí sin muchos miramientos o de Golpe de Pasión y Honey & Honey Drops a las que ni me acerqué por la pésima crítica. Pero, por algún extraño motivo no me pude resistir a la última obra de la autora... eso sí, con muchas expectativas no iba, para qué engañarse.


Karin es la única hija de un matrimonio pudiente, sus padres la han malcriado hasta decir basta por lo que, a sus 16 años recién estrenados, es una chica insoportable, consentida, que no valora lo más mínimo el esfuerzo que requiere conseguir aquello que uno desea. En ese sentido, su capricho más reciente es Nao Tsurugi, un alumno de tercer año que lo tiene todo: es inteligente, guapo y bueno en deportes. Cuando sus padres le anuncian un matrimonio concertado con un desconocido, cree estar inmersa en una pesadilla... ¡hasta que descubre que su prometido no es otro que su idolatrado senpai!

Es evidente por esta sinopsis que la trama tiene trampa pero, aún así, no me podía creer que la autora hubiese caído en tal absurdidad. Sin embargo, he de admitir que no llega al grado de surrealismo de un bestseller y shôjo insignia de mi adolescencia como es Marmalade Boy así que no iba a descartar esta nueva obra de Kanan Minami sólo por eso. Que de manga os hablo.


Pero, por supuesto, no se le pueden pedir peras al olmo y este manga da sus primeros pasos tan solo para precipitarse en el abismo de su mediocridad. Si Karin es una malcriada, Nao es un insensible amargado. Pecan de todos los clichés que pueden soportar las páginas de este tomo, siendo él el chico perfecto que todo lo sabe hacer bien sin despeinarse y ella una inútil que no es buena en nada y que en su vida se ha roto una uña ni en lo más básico. Aunque esta serie de entradas pretende ser una especie de "primeras impresiones" basadas en un solo tomo, confieso haber leído los dos volúmenes siguientes y la cosa no mejora en absoluto. Los clichés se van amontonando capítulo tras capítulo hasta decir basta.

Al final, lo mejor de este tomo (y los siguientes) ha sido el capítulo extra, dedicado a Tsubaki y Tsubaki, un tiempo después de donde quedó la trama en Hoy comienza nuestro amor. ¡Más monos ellos...! Si alguna virtud debo resaltar de Adolescente pero no inocente es que es una lectura amena, ideal si buscáis una comedia romántica sencilla, que os distraiga de vuestros quehaceres y no os haga pensar mucho.

martes, 24 de enero de 2017

Cerezas y setas

Como de momento no os estáis quejando de esto de reseñar los tomos de un mismo manga de tres en tres en lugar de de uno en uno o de, simplemente, esperarme a terminarlo para hacer una reseña completa, voy a seguir con el experimento mientras se me acumulen tantos tomos seguidos... Total, de uno en uno no suelo saber qué decir y acabo escribiendo aburridas sinopsis con un mínimo de opinión personal y si me esperara a que terminase un manga para hablar de él en el blog publicaría todavía menos que ahora y se me olvidarían muchos pequeños detalles...


Siempre que hablo de Pequeñas Mentiras Piadosas acabo diciendo lo mismo: que si la trama no avanza, que si ya van muchos tomos, que si los protagonistas están siempre discutiendo, que si son todos como críos... Y sí que es verdad que la autora se lo sigue tomando todo con mucha calma, dilatando innecesariamente una historia que se podría haber contado con la mitad de tomos, dando bandazos con una narración no-lineal que no aporta nada a parte de confundir al personal. Y sí, los protagonistas son insufribles, Aki es un niño prodigio crecidito sin autoestima ni empatía y celoso hasta decir basta, Shinya es un amargado asocial demasiado orgulloso que no sabe lo que quiere, Seta es desesperadamente ingenua e infantil... y paro aquí para no darle un repaso a todos los personajes porque no se salva ni uno.


Pero, a pesar de todas sus carencias, no os puedo negar que me lo paso bien leyendo los tomos de este shojo, que no puedo evitar encariñarme con los personajes a pesar de todos sus defectos, que Seta suele arrancarme alguna sonrisa con su idealismo. Aunque Seta y Aki no avancen ni a tiros, sí hay otras relaciones interpersonales que se desarrollan inusitadamente en estos tomos como, por ejemplo, el turbulento romance entre Shinya y Nagahara o la complicada relación entre Shinya y Aki que se respetan profesionalmente pero cuyas circunstancias personales siempre les han impedido forjar una amistad.


Quizá porque el final empieza a acercarse, la trama también da un salto cualitativo a muchos niveles. Lo más importante de todo es que nos deshacemos ¡al fin! de Terada (So no sigas saliendo con ella por favor que no podría ser más tóxica), que llevaba haciéndoles la vida imposible a Mush & CO desde hace varios (demasiados) tomos. Lo que más me ha gustado del asunto es la confrontación directa de Seta con ella, es raro ver una protagonista femenina tan segura de sí misma, y más especialmente, en el terreno profesional. Aunque lo que más me ha sorprendido es la frialdad con la que la tratan los miembros de Crude Play, que incluso hablan de su potencial suicidio como si no fuera la cosa con ellos.


Y algo que ya se había empezado a desarrollar en tomos anteriores y que cada vez toma más relevancia es el evidente abismo entre aquellos personajes que tienen un talento natural para la música como Seta o Aki y los que, por muy amigos, amables y/o guapos que sean, no (casi todos los demás). Y la clave de esto está en que la autora lo desarrolla de forma paralela tanto para Mush & Co como para Crude Play. Sus integrantes menos habilidosos con sus respectivos instrumentos tienen que enfrentarse a la realidad y asumir que deberán abandonar el mundillo o resignarse al playback hasta que su carrera musical termine y se vean sin estudios con una mano delante y la otra detrás. Ya que no avanza mucho con los protagonistas al menos se agradece que desarrolle un poquitín a secundarios de Crude Play y que no los tenga ahí sólo de relleno porque si no no sería una boy band...

Ahora que sé que el manga terminará en unos pocos tomos (unos siete más creo, que parecen muchos pero como no pasa nada nunca...) los leo con muchas más ganas; aunque no con más esperanza porque la historia no muestra signos de ir a mejorar. Aún me sorprende la variabilidad de Kotomi Aoki entre la genialidad de Secretos del Corazón, la atrocidad de Lazos Prohibidos y esta copia barata, superficial e insulsa de Nana que es Pequeñas Mentiras Piadosas.

jueves, 14 de julio de 2016

Paradise Kiss

Hace SIETE años que tengo este manga en mi poder. En cierto momento me obsesioné con que debía leer Historia de un vecindario (Gokinjo Monogatari) antes, al tratarse Paradise Kiss de una secuela de la misma. Una vez adquirí esta, me pregunté si no sería mejor leer primero ParaKiss ya que se publicó en España primero, siguiendo la cronología de las lectoras de aquí. Acabé preguntando en el ya extinto foro de PSS y obtuve respuestas contradictorias que tanto me decían de empezar por A, por B, o que lo mismo daba. Pues bien, me bastó leer el primer tomo (de cinco) de Paradise Kiss para darme cuenta de mi tremendo error... debí haber comenzado por Historia de un vecindario. Dejando de lado mi tremenda pena, vamos a ver qué os cuento de Caroline sin hacer ningún spoiler...


Yukari Hayasaka cursa su último año de secundaria en el prestigioso instituto Seiei, dedicando todo su tiempo a estudiar sin descanso para entrar en una buena universidad. Apresurándose hacia la academia, se topa con un chico de lo más extraño, con pintas de macarra, que empieza a perseguirla en medio de la calle. A pesar de este primer encuentro más bien desastroso y del conflicto personal que le supone, Yukari pronto se dejará seducir por el equipo del Paradise Kiss, prestándose a ser su modelo para el festival escolar.

Ai Yazawa es más conocida por la célebremente inconclusa Nana. En España tenemos mucha suerte de que se convirtiese en una de las autoras fetiche de Planeta, ya que esto nos ha permitido disfrutar de casi todas sus obras. De hecho, una de las licencias shojo previstas para 2017 es precisamente Marine Blue. Aunque da la casualidad que la obra que me ocupa en esta reseña es la única de la autora publicada en España por otra editorial, Ivrea, en sus primeras andaduras editoriales además. Es un manga que ha envejecido increíblemente bien (se empezó a publicar en 1999), en el que se hacen muy patentes los temas que va a desarrollar la autora en Nana, como si de un ensayo en tono cómico se tratara. 


Paradise Kiss es uno de los mejores manga que he leído por muchos motivos. Uno de ellos es la crítica, nunca suficiente, a la sociedad actual, en especial la japonesa, en que se decide el valor de las personas por sus resultados académicos más que por su talento, sus sueños o cualquier otra característica genuina que puede diferenciarlas del resto. Yukari tiene un grave conflicto con su madre, toda su vida la ha dedicado al estudio obsesivo para lograr satisfacerla y nunca se ha molestado en buscar su propia felicidad. Para ella, conocer a los chicos del atelier es como si la hubiesen arrastrado fuera de la caverna de una sacudida, toda su vida adquiere un nuevo significado bajo esta nueva luz. Sin embargo, Ai Yazawa no es tan idealista como puede parecer a simple vista, no se cansa de recordarnos que hay ciertas oportunidades que, simplemente, no se presentan a todo el mundo. Ni todo el mundo ha nacido en una familia rica, ni el público general tiene la misma visión del arte que un genio, ni se pueden aprobar los exámenes de ingreso a la universidad sin haber estudiado... Los milagros no existen. Es quizá esta falta de ingenuidad infantil la que hace más patente que nos encontramos ante un josei, y no un shôjo, ya que en realidad los protagonistas no dejan de ser estudiantes de instituto.

Por supuesto, el amor juega un papel muy relevante mostrando sus facetas más crudas: la relación desesperadamente tóxica de Arashi y Miwako (como para revolverme las entrañas), las infidelidades continuas del padre de George, y los devastadores celos y el insaciable anhelo que siente Yukari por George, totalmente envenenada por el primer amor tangible y correspondido. Es George de hecho un personaje muy complejo del que la autora apenas nos deja atisbar nada, prefiere que no entendamos en absoluto sus acciones, a cambio de entender mejor la frustración continua de Yukari. Esa necesidad por recibir la aprobación del otro, la incapacidad de dejar de pensar aunque sea durante cinco minutos en el ser amado, la obsesión absurda en los detalles más ridículos y el significado que puedan tener y, sobre todo, la ira, la decepción, la rabia, la tristeza, la frustración y la pena. Yukari no puede ni vivir con George, ni sin él. Si hacen el amor se siente una muñeca de adorno, si no lo hacen se siente abandonada y sola. Siempre jugando a ser una mujer firme y segura de sí misma con tal de impresionarle para después ponerse a llorar a la primera de cambio porque no sabe qué hacer para conquistarlo.


Sin embargo, algo que hace definitivamente única a esta historia no son ni sus personajes, ni la trama, ni siquiera el dibujo o la temática. Se trata del recurso tan frecuentemente utilizado por la autora de hacer que los personajes dialoguen directamente con el lector, como si pudiesen tener consciencia de que no son más que los personajes de un cómic y que todo lo que les ocurre lo dicta la voluntad de Yazawa. Se suceden las bromas respecto a las casualidades imposibles que sólo podrían suceder en una obra de ficción o que George sólo tiene más espacio que los otros miembros del atelier porque es el interés romántico de la verdadera protagonista, es decir, Yukari. De la misma forma, las referencias a Gokinjo Monogatari son continuas y hay una relación de parentesco muy particular entre muchos de los personajes de este manga y su secuela, con muchísimos cameos. 

Como quien no quiere la cosa, incorpora Ai Yazawa un coprotagonista bisexual y un personaje principal, aunque secundario, transexual. Y no le da ninguna importancia, no hace falta ninguna explicación, ningún trauma del pasado, ningún matiz negativo relacionado con pertenecer al colectivo LGTB. Parece mentira que ella consiguiera crear dos personajes e integrarlos con tanta normalidad en su historia sin hacer (prácticamente) ninguna mención explícita a su orientación o identidad sexual hace casi 20 años con la controversia e infrarepresentación que hay en la ficción actual.


A pesar de estar algo devastada por el final, os recomiendo encarecidamente la lectura de esta obra... (quizá que echéis un ojo a Historia de un vecindario primero aunque yo no la haya leído todavía). Mientras tanto, me voy a buscar un shôjo cuqui con el que vomitar arcoiris para compensar. 

sábado, 9 de julio de 2016

La parodia del héroe


Está bien que me tome el tiempo de escribir una entrada sólo sobre One Punch-Man porque me permite reflexionar sobre aspectos que pueden pasar desapercibidos con facilidad... o al menos a mí me ocurrió en mi primera lectura, muy rápida, atenta sólo a la acción. Los autores se han construido un mundo literalmente monstruoso donde a pesar de que la población es equiparable a la nuestra (a la japonesa en concreto), la aparición de monstruos abominables que destruyen ciudades enteras y matan sin piedad alguna a cientos de personas representa el pan de cada día de sus habitantes. La indiferencia que muestran pues los ciudadanos a los continuos altercados me ha hecho pensar en Dragon Ball. En ese sentido lo veo hasta un homenaje ya que me transmite la misma aura inocentona que el clásico, salvando las distancias claro.


Siendo literalmente invencible, Saitama al final no es más que la excusa para que desfilen a lo largo de las viñetas héroes (y monstruos) de lo más variopintos, de todos los niveles, con objetivos y ambiciones de lo más diversos. Las propias portadas ya reflejan este carácter secundario que adquiere a menudo su protagonista con apariciones estelares de un Saitama relajado e indolente, no importa cuál sea la situación.


Precisamente porque parece que Saitama, sencillamente, suda absoluta de todo, me ha sorprendido mucho (para bien) que en el quinto tomo se preocupe en dejar en buen lugar a sus compañeros aunque sea a costa de ganarse una mala reputación él mismo. No deja de sorprenderme lo buenazo y simple que es como personaje, frustrado porque no hay nada en su vida que lo emocione y, a la vez, terriblemente perezoso, sin ningunas ganas de tener un aprendiz, obsesionado con su calvicie y las ofertas del supermercado... un superhéroe a la japonesa diría yo.


Otra de las genialidades de este manga es la asociación de héroes, con los autores tomándose muy en serio el tipo de organizaciones que se estructurarían en un mundo asolado por monstruos, proporcionando alicientes a aquellas personas dispuestas a combatir a estos seres, con un ranking, varias categorías, diferente remuneración, un jurado de expertos, grupos de héroes que recuerdan a mafias... y un montón de interesados dispuestos a aprovecharse del sistema para intentar ganar puntos haciendo lo mínimo posible. Muy ingenioso.

Me compré One Punch-Man porque eráis todos muy insistentes con que era el mejor shonen del mundo mundial y, la verdad, teníais razón. Mejor compra a ciegas desde... ¡Kids on the Slope!

sábado, 21 de noviembre de 2015

Crónica salonera (II): Sábado 31

Como todos los años, el sábado fue el día fuerte de salón con las entradas para este día agotadas desde dos semanas antes de que comenzase el evento. Yo llegué poco después de las 10 y me fui a eso de las 20 con lo que estuve casi todo el día ahí metida.


Al entrar, fui directamente a la sala de actos 1 (Fran me había guardado sitio) donde pillé el turno de preguntas de la presentación de novedades de ECC que, por cierto, fue a toda pastilla con todos los anuncios en apenas diez minutos, que es lo que yo tardé en llegar... Podéis encontrar las licencias anunciadas por ECC en cualquier portal de información sobre manga; personalmente, me intriga Chiisakobee, máxime cuando es serie cerrada con cuatro tomitos, ¿la conocíais de antes? ¿me la recomendáis?

Aunque la presentación de ECC terminó a eso de las 10:30 y el encuentro con los fans de Inio Asano no empezaba hasta las 11, nos quedamos calentando la silla para no perder el sitio (y bien que hicimos). Creo que ha sido la primera vez que he ido a un encuentro de este tipo (en otras ediciones he priorizado firmas y presentaciones de novedades o no me he querido quedar por la pésima acústica) y la verdad es que lo disfruté muchísimo. Aunque parezca mentira parece que fui la única persona que retransmitió la "entrevista" vía twitter, supongo que los medios periodísticos tuvieron más que suficiente con sus entrevistas privadas al autor como para tener ningún interés en las preguntas tópicas de los fans...

En cualquier caso, aprovecho que estuve presente para resumiros lo que a mí me pareció más interesante del encuentro. Para empezar, me sorprendió mucho descubrir que Inio Asano debutó creando comedia y que fue su editor de entonces el que le cortó las alas recomendándole otros géneros. Más adelante en la entrevista hizo referencia a este momento como un punto de inflexión en su carrera y como la primera gran decepción y la primera barrera con la que se topó, que le desmotivaron bastante. Pero, con el tiempo, ha llegado a la conclusión de que no vale la pena obsesionarse con los reveses que te da la vida y ese mensaje de superación, de levantarse después de caerse, es el que quiere reflejar (en parte) en sus obras.


Esto creo que ya lo comenté por encima en mi reseña pero Oyasumi Punpun es su manga más personal hasta la fecha, con una importante carga autobiográfica. Le conllevó tal esfuerzo mental que, al terminar, quiso hacer algo lo más alejado posible de sí mismo y así es como nació la tremenda ida de olla que es Dededede. Y, por cierto, el "buenas noches" en el título de Punpun no tiene ningún significado profundo, simplemente se lo sugirió el editor porque Punpun a secas quedaba muy soso y añadirle un ganbare era demasiado cutre. En lo que respecta a su "vida personal" (si es que se la puede llamar así), nos contó que escuchar música le ponía muy nervioso porque sentía que debía terminar las páginas o las viñetas antes de que lo hiciesen las canciones así que ha terminado poniéndose programas radiofónicos destinados a la tercera edad (muchas risas aquí). En cuanto a su tiempo libre (¡que lo tiene!) se dedica a perder el tiempo en internet como el resto de humanos, lo que es un consuelo... ¡aún puedpodéis ser unos genios!


Algo de lo que dijo que me gustó mucho fue que el manga es un medio muy amplio, que se puede enfocar de muchas formas distintas, hay muchas maneras de hacer cómic y él precisamente pretende darle la vuelta a todo y conseguir algo realmente nuevo y original cómo sus experimentos en Punpun. Como se refleja bastante bien en sus obras, uno de sus principales focos de interés es la sociedad japonesa y, en especial, el sector joven de la misma. De hecho, algo que le preocupaba de trasladar sus obras a mercados extranjeros como es el nuestro es que como lectores europeos no fuésemos capaces de entender del todo lo que quiere transmitir pero que así a priori, parece que sí lo entendemos. Y ya para acabar, y en cuánto a los finales de sus obras, dijo que no les da demasiada importancia, el punto álgido lo suele colocar en el medio porque por muchos finales felices que hayamos visto/leído, nunca son finales "de verdad" ya que la historia de los personajes siempre va a seguir más allá del punto en que finaliza una novela por lo que, aunque sean felices en ese instante, probablemente dejen de serlo más adelante (aunque nosotros no podamos saberlo).

Cuando terminó el turno de preguntas, participamos en el clásico piedra, papel o tijeras para intentar conseguir un pack de primeros tomos de Punpun y Dededede firmados por el autor (pero eh, los autores japoneses solo pueden firmar láminas) y, evidentemente, perdí en la primera ronda (y me senté como persona honesta que soy). Hasta las cuatro no comenzaba la "nit temàtica" centrada en yokais ofrecida gratuitamente por el Espai Daruma así que tenía unas horas de margen para hacer las compras del salón. Teóricamente iba a haber aprovechado ese rato muerto para ver las exposiciones y hacer las fotos que no pude hacer jueves y viernes pero, por tercer día consecutivo, olvidé cargar la cámara por la noche así que tuve que dejarlo para el domingo.

Merchandising friki, los fluorescentes del techo y mi mano izquierda
Aproveché este rato para ir por primera vez al Palacio 4, saludar en Mision Tokyo donde Deirdre me ofreció un café impagable (¡gracias otra vez por ayudar a mantener mi nueva adicción!) y subir hasta el rincón más recóndito del palacio a ver la exposición de Star Wars (imposible de fotografiar e incluso de apreciar por un tema de iluminación y reflejos) y recoger mi Sextories #3 (que participé en el crowdfunding que lanzaron por verkami hace unos meses). Sigo sin comprender por qué los colocaron tan alejados del resto del salón en un rincón al que difícilmente se podía llegar si no los conocías de antemano... 

En realidad me regalaron también un condón pero no ha podido salir en la foto
Con mi Sextories (y regalitos adjuntos) en mano, me fui directa a Tomodomo donde Fran huyó despavorido y me quedé charlando con Flors Enversa, Hanaoka, Alina, Taki, Laura y Nerea de todo y de nada. Como ya hicieran el año pasado, me acogieron con los brazos abiertos y hasta me alimentaron. Con toda sinceridad admiro la labor que han llevado a cabo Ana y Alina, montando una editorial de la talla de Tomodomo en tan poco tiempo, con licencias tan potentes, ocupando nichos del mercado manga español totalmente ignorados. Para mi regocijo, los compradores no dejaron de inundar el stand durante el rato que pasé allí.


Después de dar por culo durante un rato que creo que excedió por mucho la hora, ¡no me iba a ir sin comprar todas las novedades! El tomo #3 de orange ya lo reseñé, el tomo único bizarro de Junji Ito es de gatos así que tenía que caer sí o sí y con Senpai... me fié del criterio de Hanaoka, que conoce mis gustos. Ya os contaré qué me parecen cuándo saque tiempo para leerlos.


Además, fue en Tomodomo donde empecé con mi adquisición salonera de fanzines. A la izquierda en la foto podéis ver la nounou, de Taki, que lo vendía por 0,80€ y le dejé veinte súper céntimos de propina como reminiscencia a su época trabajando de camarera. A la derecha, un regalo (que aunque hubiese decidido venderlo habría sido un regalo igual pero es que encima los repartía gratis) muy especial de Hanaoka, que no se olvida de Jose y el encargado... para el alivio de sus fans (entre las que me incluyo claro). Antes de marcharme me recomendaron buenas lecturas y buenas compras en la zona fanzinera, que es a dónde me dirigí después.

Mi primera parada fue en Pussy Crazy, grupo capitaneado por Olaya Valle y Noiry donde compré muy felizmente un spin-off de Underdog y otro de Abogada Soltera, un webcómic que empezó recientemente en la plataforma subcultura. Aproveché la ocasión para poder repetirle a Noiry, esta vez cara a cara, lo mucho que aprecio que tenga la determinación de continuar con Herem y me dijo que tiene pensado sacar un volumen integral que incluya ambos tomos cuando termine la historia así que estoy expectante. Además de los dos fanzines, me obsequiaron con el horario de una mezquita que recibieron por accidente... problemas a los que te expones cuando imprimes a distancia (?).

La lastimica es que no me firmaron los fanzines... T^T
Por indicación de Hanaoka fui también a un stand inmenso que estaba en el mismo lateral del pabellón que el islote de fanzines y el stand de Tomodomo: Pink! Allí se podía encontrar una muestra bastísima de ilustraciones preciosas a modo de postales, pósters y, de hecho, libros de ilustraciones; también tenían cómics. En realidad, pasé por este mismo stand el jueves pero me resistí a la tentación de comprar de todo porque hace años que me di cuenta de que no tiene ningún sentido seguir comprando pósters y merchandising del estilo porque tengo toda la habitación empapelada y ya no me caben más cosas... mal que me pese (en los cómics no me fijé esa primera vez). El caso es que, para mi sorpresa, en ese stand podía encontrar la versión en papel (ya sabéis que soy una esnifa-libros) de Café Amargo (uno más de los webcómics que sigo en subcultura y que aún no he reseñado en el blog) y, mejor aún, ¡a su autora! Así que me compré sin dudarlo el primer tomo de Café Amargo y un cómic autoconclusivo titulado Estrellas de la pampa cuya sinopsis me llamó la atención para bien. Pía fue muy amable y me regaló el librito de bocetos que se puede ver en la foto y las pegatinas. Resulta que eran seis autoras que venían nada más y nada menos que desde Chile... me entero con dos semanas de retraso de que si hubiese hecho preventa de Café Amargo ahora tendría un dibujo en el interior... y la verdad es que me arrepiento de no haberles comprado más cosas. ¡Espero que vuelvan a venir el año que viene!

¡Pegatinas monísimas de regalo!
Pero aún me faltaba una compra fanzinera más, de un cómic en cierto modo experimental del que ya os hablé hace unas semanas: Gochisou, de la mano de cinco autoras noveles de la Escuela Joso que crearon sus historias en Japón. Tanto es así que el tomito se podía comprar tanto en japonés como en español pero ya imaginaréis por qué idioma me decanté yo. La única lástima es que no conseguí ninguna firma... aunque bueno, supongo que era por seguir la tónica austera de este salón.


En parte porque me llamaban bastante la atención Les Nits Temàtiques del Espai Daruma, en parte porque me encanta la mitología, y en parte porque quería hacerle boicot a Planeta, me fui a las cuatro a la charla sobre yokai dirigida por Oriol Estrada y Gerard. La verdad es que casi me quedo sin poder asistir porque en mi inopia general del salón, no me enteré de que había que apuntarse con antelación y ya no quedaban plazas pero, como suele pasar cuando algo es gratis, muchos de los que se habían apuntado no asistieron así que dejaron pasar a los que estábamos esperando "fuera". Empezó Oriol con una introducción general a supersticiones japonesas: no escribas tu nombre en rojo, aléjate del número 4, no dejes clavados los palillos en el arroz de forma vertical... casi todas relacionadas de una u otra forma con la muerte. Acto seguido, le tocó el turno a Gerard, que nos relató el origen del mundo según el sintoísmo para que pudiésemos comprender cuál es el origen mitológico de los yokai. Mientras que Oriol buscaba continuamente la risa y atención de los asistentes (bromas unas más acertadas que otras), Gerard hizo gala de un amplio y denso conocimiento sobre el tema principal de la charla aunque, desgraciadamente, no era tan buen orador y aunque todo lo que dijo fue muy interesante, no dio demasiado tiempo a asimilarlo. Se dedicó a enumerar de forma mecánica yokai tras yokai con una breve descripción de su origen y de sus poderes. De todo lo que dijo (que fue mucho, os lo aseguro) os puedo resumir que las mujeres no tenemos muy buena fama en la mitología japonesa (¡qué inesperado!) y que hay que ir con cuidado con los objetos de la casa en desuso durante muchos (muchos) años.


Quizá lo que me dejó más descolocada fue una suerte de documental de un señor inglés que se fue a Japón para pescar un... kappa. Ahora sé que en los ríos japoneses habita una salamandra gigante que, si te descuidas, te arranca los dedos de la mano de un mordisco. Aunque se supone que estoy tratando de comprar menos y de no empezar nuevos manga... lo cierto es que me dieron muchas ganas de hacerme tanto Nura, el Señor de los Yokai como Kitaro, veremos si acabo cayendo en la tentación.


Como la charla terminó antes de lo previsto, aún me dio tiempo a asistir a la ronda de preguntas a Planeta (apenas ninguna licencia interesante para mí por cierto) y, menos mal, porque así pude ser testigo del zas en toda la boca que le hizo una aficionada al editor Ignasi Estapé. Esta chica se limitó a preguntar si la estrategia de Planeta de sacar los primeros tomos de muchos de sus títulos a 1,95€ (incluyendo Naruto, One Piece, Tegami Bachi, Magi...) pensaban aplicarla también a su amplio abanico de licencias (antiguas, se sobreentiende) shôjo. El quid de la cuestión era que sería una esplendida forma de conseguir nuevos lectores para títulos actualmente parados de forma indefinida (limbo en el que se encuentran Otomen y Llegando a Ti, entre otros) de manera que quizá podría resucitar estos títulos abandonados por la editorial. Sin embargo, Ignasi no la dejó terminar su pregunta asumiendo de forma inmediata que si sugería esto era porque ella misma quería poder comprar estos tomos a precio reducido en un alarde de grosería al que esta lectora le contestó, sin pensar: «no hace falta que vayas tan de sobrado» a lo que muchos de los asistentes a la presentación aplaudimos con fervor. Comparando con el resto, no comprendo de qué narices le puede servir a la cara visible de una editorial despreciar de tal forma a sus lectores. De las licencias de Planeta, solo destaco My Hero Academia (que es la única licencia que podría interesarme).


Acto seguido llegaron Annabel Espada y Óscar Valiente a presentar tomo a tomo todos y cada uno de los títulos que salieron a la venta durante el salón (y durante los dos meses anteriores), algunos libros que lo harían en los meses siguientes, recordaron también licencias ya anunciadas (la secuela de Tokyo Ghoul y Mibu - El Bulli) y anunciaron el ganador de esta edición del concurso manga: Ad Mortem de Blanca Mira y Eduard Balust. Media hora tras el comienzo de la presentación, empezaron con las licencias propiamente dichas, nada más y nada menos que nueve títulos nuevos que podéis consultar en cualquier portal de información. Yo me quedo con Ichiefu, The Ancient Magus Bride, y, por supuesto, la nueva incorporación al catálogo del siempre genial Inio Asano, El fin del mundo y antes del amanecer. No conocía ninguna de las dos primeras pero las historias basadas en hechos reales siempre han sido mi debilidad (en lo que a Ichiefu respecta) y supieron vender muy bien Magus Bride, lo único malo es que esté abierta con tan solo cuatro tomos (la periodicidad va a ser una tortura, como Bride Stories... ya que hablamos de novias).


De la ronda de preguntas destaco que Norma parece tener la determinación de darle otra oportunidad al shôjo, oportunidad que pasa por una encuesta muy curiosa en la que podéis sugerir qué títulos de esta demografía os gustaría ver publicados en España. Yo ya lo he rellenado, mis aportaciones han sido (en este orden) Akagami no Shirayukihime (que seguiré pidiendo hasta que me rinda a su edición francesa), Kami-sama Hajimemashita, Kobayashi ga Kawai Sugite Tsurai!! (porque nunca dejaré de guardarle un poquitín de rencor a Ivrea por haber abandonado a Go Ikeyamada) y Pika Ichi (por aquello de que está ilustrada por Yôko Maki - Baby, my love -, se publicó en la Aria - como el spin-off de Levi de Ataque a los Titanes - y está cerrada con siete tomos). Por supuesto, habría pedido muchísimas otras cosas como, por ejemplo, obras de Miho Obana pero intenté sugerir títulos más comerciales... e ignoré deliberadamente los más famosos como Akatsuki no Yona y Hirunaka no Ryuusei suponiendo que ya los pediría mucha gente... ¿Y vosotros? ¿Qué shôjo queréis que publiquen en España? Me muero de curiosidad a la par que estoy bastante desconectada del panorama manga en Japón así que ¡podéis decirme cuáles son vuestros favoritos en los comentarios!


Por último, vino Leandro a despertarnos con energía, yendo directo al grano, sin parar de hacer bromas. Si Norma anunció 9 nuevos títulos, Ivrea no podía quedarse atrás y arrasó anunciando 10 licencias entre las que se cuentan el best-seller más pedido de los últimos años y que compraré sin dudar, One Punch Man, y uno de los shôjos más en boga en este momento y que también compraré sin dudar claro, Ore Monogatari!!. Es muy posible que caiga también el spin-off de Nisekoi (fue mi pequeña gran decepción de la presentación... por la forma en la que la anunció Leandro parecía que el título que iba a gritar fuese Double Arts... a seguir esperando).



Muy a mi pesar y por cuestiones de movilidad, tuve que marcharme al finalizar la presentación de Ivrea (y me perdí gran parte de la ronda de preguntas que por lo que me han contado fue hilarante, rotación anal a parte) así que me quedé sin escuchar en directo la entrevista de Mision Tokyo a Tomodomo (pero, por suerte, ya está disponible en la web y podéis escucharlo en el reproductor superior). Y hasta aquí el sábado de salón, día intenso como siempre.

lunes, 5 de octubre de 2015

La línea Gaijin sobrevive a EDT

Ahora que ya han pasado dos años desde que EDT sacara a la venta su último tomo, creo que es un gran momento para juzgar la situación actual. No me voy a entretener a hablar de la invisible y sorda caída de la editorial, cuya debacle definitiva pasó relativamente desapercibida entre los medios. Ya todos sabemos que la competencia se hizo con los títulos productivos mientras los demás se abandonaban en la siempre creciente lista de manga cuya publicación se ha cancelado en este país.

Esta entrada la quiero enfocar hacia una línea muy concreta de la difunta editorial: la línea Gaijin. Se trata de una iniciativa que recibió palos de todas partes desde su misma creación pero, paradójicamente, ha sobrevivido a EDT con todos los títulos que se encontraban inacabados o sencillamente anunciados, viendo la luz de la mano de otras editoriales o gracias a la buena voluntad de los propios autores, amantes de su propia obra, reacios a abandonarla en la basura a pesar de las circunstancias.


El primer anuncio se lo llevó Dos Espadas, que recuperó Norma para el regocijo general. En este caso, el cambio de editorial permitió no solo que los lectores pudiesen saber cómo terminaban las aventuras de Cira sino que, además, pudo disfrutar de un desarrollo más coherente de la trama gracias a un cuarto tomo extra que no estaba contemplado cuando el proyecto se presentó en primer lugar a EDT. Siempre nos quedará el mal sabor de boca de las reediciones de los dos primeros tomos con algo de material exclusivo pero es un mal muy menor si pensamos en la alternativa de quedarnos sin final.


Poco después se hizo también público que el tercer y último tomo de Lêttera nos llegaría, en este caso, de las manos de Babylon. Y tan bien han cuajado el dueto de autoras con la nueva editorial que también van a publicar con ellos Windrose, su último trabajo.


Por su parte, Noiry decidió tomar las riendas y, de la forma más altruista que se puede esperar de manos de un autor, empezó a subir todas las páginas del primer tomo de Herem de forma gratuita a la red para después iniciar la publicación periódica del segundo y último tomo, actualmente en proceso en subcultura.


La última noticia (por el momento) acerca de esta línea nos ha llegado desde Ivrea, que se ha animado con la publicación del tomo único 100% a color ya casi olvidado Los Delirios de Ani, cuando ya todos pensábamos que nunca lo veríamos por estos lares.

Son casi todo muy buenas noticias aunque me desespera que ninguna editorial haya mostrado interés en recuperar Herem cuando, personalmente, considero que es uno de los mejores títulos (con diferencia) de toda la línea. Y siempre me quedará la espinita clavada de Good.Night.Mare que claramente necesitaba una segunda parte que, esta sí, parece prácticamente imposible que nos llegue.

martes, 30 de junio de 2015

Primeras impresiones sobre Aoha Ride

Después de lo que me embelesó Io Sakisaka con Strobe Edge, que es uno de los shôjos más ñoñamente disfrutables que he leído nunca, le iba tocando el turno ya a Ao Haru Ride o, como se conoce por esa gran abreviación, Aoha Ride.

Portadas aburridas pero bonitas
Futaba Yoshioka siempre ha odiado a los chicos. Bueno, a todos menos uno, Kou Tanaka, que no es tan alto, ni tiene una voz tan escandalosa ni actúa de un modo tan infantil como todos los demás chicos de la clase. Y parece que Tanaka se ha fijado en ella también... solo que un malentendido lleva a otro y, al volver de las vacaciones de verano, Futaba descubre que han transferido de instituto a Tanaka por lo que pierde su oportunidad para confesarle sus sentimientos. El instituto se acaba convirtiendo en un periodo de lo más amargo por lo que, al comenzar primero de preparatoria, Futaba ha cambiado radicalmente su forma de actuar a fin de no ser marginada y es justo entonces cuando se topara con un chico que le recuerda mucho a Tanaka, aunque es demasiado alto para ser él y tiene un apellido distinto.

Con un principio tan espectacularmente manido como este da comienzo Aoha Ride que, según la autora, vendría a significar "mi primavera azul" haciendo referencia a la juventud (?). A pesar de que, en ciertos aspectos, Io Sakisaka se mantiene fiel a su esencia, este manga se distancia mucho de su opera prima Strobe Edge. Por un lado, todos los personajes son absolutamente adorables y personas estupendas; por el otro, se aleja bastante de la dulzura e inocencia que caracterizaba a Ninako.

Estoy segura de que, desde vuestras pantallas,
podéis sentir el arrepentimiento infinito de Futaba
Futaba resulta superficial y tosca, sucumbiendo a la presión social, haciéndose amiga de cualquiera con tal de no estar sola y colaborando pasivamente en el acoso y derribo de otra compañera de clase por miedo a las represalias. Hasta aquí no pude evitar pensar más de lo que me hubiese gustado en Ookami Shoujo to Kuro Ouji (por suerte, el paralelismo se circunscribe tan solo al punto de partida). Kou es el típico personaje misterioso cuyo humor fluctúa con el viento, a ratos se muestra amable (con reservas), a ratos es el más borde y cruel del lugar. Aunque se esfuerza por ir por la vida como si nada le importase un comino, es evidente que sí se preocupa por los demás y que Futaba no le resulta precisamente indiferente.

Y si los protagonistas se amoldan tan bien a sus respectivos clichés, los principales secundarios no se quedan atrás: Yuuri Makita es la típica chica dulce y tímida, que a pesar de que aparente fragilidad, oculta una personalidad fuerte que le permite seguir adelante fiel a sus convicciones; Shuuko Murao es la otra cara de la moneda, de lo más seria y formal, algo antisocial y aparentemente madura para su edad; cierra el grupo Aya Kominato, un chico de lo más extrovertido y entusiasta que no tiene problema en evidenciar a menudo y en público el amor que siente por la siempre borde y distante Murao.


Futaba no deja de aferrarse al pasado, al Tanaka que le enamoró a los 13 años, en lugar de centrarse en el Kou de 16 que le resulta demasiado antipático y ambivalente. Y, en general, estos primeros tomos se centran mucho en esa lucha interna del todo justificada por la desaparición imprevista y por el cambio radical efectuado en tan poco tiempo. La autora no se hace de rogar (es una de las cosas que me gustan de la narrativa de Io Sakisaka) y enseguida nos explica (a principios del cuarto tomo) por qué se marchó Kou y por qué se le agrió el carácter de esa manera.

En este sentido, me fascina el egoísmo fulgurante de Futaba que, independientemente de la realidad o los sentimientos de las personas que le importan, solo hace que preocuparse por cuánto sabe ella, cuánto descubre, cuánto se le confía, cómo de cerca está de Kou.


No podían faltar las clásicas subtramas de los amigos de los protagonistas, que están todos enamorados con todos en un poliedro amoroso sinfín en el que nadie será nunca correspondido hasta que se termine el manga y todo el mundo pueda acabar con su poco creíble final conveniente y feliz. No tengo especial simpatía por ninguno de los secundarios y, en eso, creo que Aoha Ride queda por debajo de su antecesora en la que Io Sakisaka supo hacer interesantes e incluso impredecibles a sus personajes secundarios, que resultaban siempre agradables de leer en lugar de generar la clásica reacción de me-dan-igual-los-secundarios-solo-quiero-que-los-protagonistas-se-emparejen-de-una-vez.

A pesar de todo me gusta que se dé tanta importancia, de momento, a la amistad que es un tema que siempre he pensado que le hace ganar enteros a todos los shôjos que van más allá del puro romance de instituto. Sigue fallando en la absoluta ausencia de progenitores pero este es un hándicap al que me acostumbré hace ya mucho así que no me pesa tanto como podría.

Esta escena en realidad es del tomo #5 pero es que
en el #4 todavía no le pillaba ningún buen plano
Termina el cuarto tomo en un punto de inflexión de la historia en el que fácilmente podría haberse precipitado el desenlace. Pero, por supuesto, la autora corre rauda a añadir un segundo personaje masculino, inevitablemente rubio, que restaure un triángulo amoroso que acababa de romperse. Kikuchi encaja a la perfección en el papel de chico majo (y, no lo olvidemos, rubio) que todos sabemos desde que aparece que no se va a comer ni un rosco, si eso lo emparejarán con una de las amigas de Futaba y no es muy difícil adivinar con cual de las dos. Pero sigue sin importarnos la previsibilidad de la trama y la simplicidad de los personajes porque, al fin y al cabo, Futaba y Kikuchi se conocen cuando ella le toca el pene en la biblioteca y eso sí que no nos lo esperábamos.

Ao Haru Ride no tiene absolutamente nada de especial y aún así es una lectura fluida, agradable y entretenida que hará las delicias de los fans del shôjo con escenas inocentes pero divertidas que sin duda enriquecen el catálogo de Ivrea.

lunes, 4 de mayo de 2015

Katsura Akira

Tanto Masakazu Katsura como, especialmente, Akira Toriyama, son de los mangakas más reconocidos actualmente. Ambos cuentan con una larga trayectoria publicando manga a sus espaldas. Por un lado, Masakazu Katsura es el célebre autor de obras como Video Girl Ai, I''s, DNA² y, más recientemente, de Zetman, aún en publicación. Akira Toriyama es el creador del que quizá sea el manga más famoso del mundo: Dragon Ball. Es por eso que una colaboración entre ambos era una compra/lectura obligada para mí.


Este tomo está dividido en dos historias: Sachie Goo!! y Jiya. La primera de ellas nos lleva al remoto mundo de Octogonia, donde sus pacíficos habitantes se ven sobrepasados por la presencia de unos maleantes. Incapaces de luchar contra ellos, viajan a la Tierra a buscar individuos que, a pesar de poseer una inteligencia muy inferior, sean capaces de derrotar a los delincuentes que amenazan la paz de Octogonia. Con este fin, reclutan al campeón de la copa mundial juvenil de artes marciales y a la hija de su maestro.

Este one-shot me ha hecho pensar mucho en Dragon Ball ya que la premisa de la historia es que los jóvenes e inocentes protagonistas (14 y 17 años respectivamente), deben luchar y derrotar a unos seres malvados a cambio de que se les conceda un deseo. Y poca cosa más la verdad. Tanto la premisa como la resolución son entre rocambolescas y cliché. Es una historia extremadamente sencilla pero se deja leer.


Por otra parte, Jiya tiene lugar en la Tierra, cuando un patrullero galáctico busca a su compañero desaparecido. Nada más llegar, se da cuenta de que sucede algo extraño, pues el último informe que recibió sobre este planeta no tiene absolutamente nada que ver con lo que se encuentra. Y no solo eso sino que el mundo parece estar amenazado por un temible vampiro y su ejército de pulgas gigantes, que tampoco eran mencionados en el informe.

Quizá por publicarse en una revista seinen, quizá por su longitud, Jiya tiene un cariz ligeramente más adulto que la anterior aunque siga caracterizándose por el humor clásico de Toriyama. Los capítulos están salteados de reflexiones curiosas sobre cómo las necesidades fisiológicas humanas están inherentemente unidas al deseo y el placer. De hecho, esto es absolutamente lógico desde un punto de vista evolutivo ya que la mejor manera de asegurarse de que una especie no se extinga es que tanto alimentarse como reproducirse sean actividades que reporten placer. Pero no deja de hacerme gracia la idea de que pueda existir una especie extraterrestre lo suficientemente desarrollada intelectualmente como para poder separar ambos aspectos. Otro punto que me asombra en una historia cómica y breve como esta es que aborde la corrupción. Lo cierto es que no esperaba tantas sorpresas en Katsura Akira


Algo que me ha llamado mucho la atención es el dibujo ya que es obra de Katsura pero casi me ha recordado más a la estética de Toriyama. Esperaba encontrarme los planos realistas que caracterizan al dibujante de Zetman así que he tenido que comprobar en varias webs que, efectivamente, es Katsura quien se encargó de los pinceles en las dos historias que componen este tomo. Un extra de este tomo es que cuenta con una entrevista final a ambos mangaka sobre su colaboración, muy entretenida e interesante. Toriyama puede parecer un vago pero, pensándolo bien, el hombre tiene ya 60 años, entiendo que no se muera de ganas de matarse a dibujar...

Así pues, este tomo ha sido toda una grata sorpresa, cuya lectura os recomiendo si sois fans de los shonen desenfadados que caracterizan a Toriyama (aunque Jiya se publicase en una revista de demografía seinen). A pesar de enmarcarse en ideas generales simplistas, original lo es un rato. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Lazos de sangre

Recuerdo con mucho cariño todos los one-shots que leí hace unos años de Satoru Takamiya así que no lo dudé a la hora de comprarme Lazos de sangre, máxime al estar compuesta de tan solo dos tomos.


En un mundo en que los vampiros son alérgicos al factor Rh positivo, los humanos con el Rh negativo (mucho menos frecuentes debido al carácter recesivo de este alelo) son cultivados en granjas dirigidas por los denominados «vampiros protectores». A cambio de donaciones periódicas, los humanos obtienen protección frente a los «vampiros depredadores». Pero no se trata tan solo de donar sangre sino también de perpetuarse... y qué mejor edad que la adolescencia para aprovecharse del revoloteo de las hormonas en favor de algo de sexo casual.

Lazos de sangre me pilló desprevenida y con la guardia baja. Cuando acabé de leer el primer capítulo ya había decidido que me iba a vender el tomo solo por machista. Cuando leí el último me replanteé mi decisión. Hablemos de luces y contrastes.

En el (extenso) bando de los contrastes, tenemos un triángulo amoroso de esos que no se sostienen en ningún momento porque es evidente desde el primer minuto que uno de los dos chicos no tiene ninguna oportunidad con la protagonista (ahora que me lo paro a pensar, esto es tristemente frecuente en lo que a triángulos amorosos se refiere); aunque lo del triángulo no sería tan grave si no fuera por el acusado machismo que comentaba antes. Es una lástima que no haya scans de este manga para que podáis ver con vuestros propios ojos hasta qué punto denigran a Saika apostando su virginidad/el derecho a beber su sangre en una pelea (sin su consentimiento para ninguna de las dos cosas, evidentemente).


Siguiendo con los contras, Satoru Takamiya pretende hacernos creer que, en un mundo que parece relativamente dominado por los vampiros, es secreto de estado que cuando un vampiro bebe directamente de un humano (sin matarlo en el proceso) este empieza a desprender feromonas (o un aroma dulzón, que no sé qué es peor sinceramente) que atrae a humanos y vampiros por igual. También me gustaría saber qué tiene de placentero que te claven un par de colmillos en la muñeca (¿se os ocurre un sitio más doloroso?) y empiecen a chuparte la sangre porque yo lo veo entre asqueroso y aterrador y no calificaría el orgasmo de Saika ni de una cosa ni de la otra. Y ya quizá lo mejor de todo es que un vampiro de 127 años se comporte no ya como un adolescente sino como un niño pequeño.

La parte positiva de esta historia viene cuando uno se la plantea como una comedia. Ni fantasía ni romance, simplemente humor. Aquí os puedo conceder que la autora hizo a sus protagonistas idiotas para que pudieran jugar mejor su papel de trío cómico y, al fin y al cabo, muchas de las inconsistencias de la trama se resuelven con el último capítulo. Y cuando hablo de inconsistencias no me estoy refiriendo a todos los puntos negativos que he detallado antes sino a incoherencias argumentales en las que no me extiendo para no destriparos del todo la historia.


Con las historias cortas se nota muchísimo el cambio de la autora que pasó de un dibujo más mediocre pero con unas historias más amargas a un dibujo más estilizado pero con unas tramas que buscan más la risa que otra cosa. Quizá tenía un tinte demasiado inocente con sus primeros one-shots pero en mi opinión era mucho mejor que su superficialidad actual. Es una lástima... apoyándose en ese sabor agridulce que tanto la caracterizaba podría haber hecho que Lazos de Sangre fuese mucho mejor en lugar de echar a perder todo el potencial de la idea de las "granjas de humanos".

Lo que más me desespera es que la autora dice un montón de banalidades en sus free-talk... Comenta que todo se redujo a un "¿por qué no escribes algo sobre vampiros?" de su editor en una conversación telefónica. Y le quita importancia a todo diciendo que es una comedia... incluso se dedica a tirar piedras sobre su propio tejado comentando que ha hecho unos vampiros muy poco melancólicos que, además, parece que no tienen ningún tipo de problema al caminar (o volar) bajo la luz del sol. En general, los vampiros de Lazos de Sangre pueden hacer de todo y nunca se da ninguna gran explicación de hasta dónde llegan sus poderes aunque parecen bastante omnipotentes e invencibles, como dicta la moda.

Lo único que os puedo decir para acabar esta entrada es que, para la publicación de la misma, ya he vendido ambos tomos.