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domingo, 12 de octubre de 2014

Fundación e Imperio

Parecía que no fuera a llegar nunca este momento pero ahí va la reseña de la segunda entrega de la trilogía de La Fundación. Antes de que acabe el año quizá consigo plasmar de forma definitiva mis opiniones en la que podría ser la mejor saga de ciencia ficción de la  historia.


Durante dos siglos, la Primera Fundación ha avanzado acorde con los planes de Hari Seldon pero ahora sus ciudadanos deben enfrentarse a una nueva crisis: los deteriorados remanentes del Imperio centran su atención en Términus.

A pesar de la sencilla contundencia de los argumentos de Asimov que hacen que el lector dé por hecho que todo lo que pudiera prever Hari Seldon se cumpliría sin más y que, por lo tanto, no le dedique un segundo pensamiento a la caída del Imperio, la grandeza de este autor recae, entre otras cosas, en relatarnos esos últimos coletazos del Imperio Galáctico, que no desapareció sin más sino que sufrió una larga y lenta degeneración.

A este respecto, conoceremos al general Bel Riose (un anagrama a medias de Flavius Belisarius), sediento de guerra y gloria, para el que la mística Fundación es un pastel demasiado apetitoso como para que una ciencia tan desconocida como es la psicohistoria le impida atacar. Y, realmente, Bel Riose hubiese triunfado en cualquier otro escenario pero, desde luego, no tenía nada que hacer contra el avance de la mano muerta de Hari Seldon.
Ataque ahora o nunca, con una sola nave o con todo el poderío del Imperio, con la fuerza militar o con la presión económica, con una abierta declaración de guerra o con una emboscada traidora. Actúe como quiera y ejercite hasta el máximo su libre albedrío. Perderá de todos modos.
En El General, encontraréis una historia de estrategia militar con la que Asimov no hace más que ampliar su registro de géneros en los que destaca. En realidad, creo que este breve interludio encajaría mejor en el contexto del primer volumen de la trilogía pero, al haber leído todas las historias de la trilogía una detrás de la otra, es un asunto que carece de importancia.


Pero la historia que abarca una mayor parte del libro y que, de hecho, es más brillante quizá de toda la trilogía es la del Mulo. Como siempre, Asimov escoge muy bien la información que nos quiere revelar y la que no, de forma que podamos seguir la trama desconociendo los detalles más esenciales, desconfiando de todo el mundo, perdidos en una ignorancia tan arrolladora como un mar embravecido.
Para él, un amor geométrico de la simetría y el orden era el «sistema», un interés infatigable y febril por las más insignificantes facetas de la burocracia cotidiana era «la laboriosidad», la indecisión calculada era «la cautela», y la terquedad ciega en continuar por un camino erróneo era «la determinación».
En esta ocasión, la presentación de personajes es algo más extensa de lo que se había permitido el autor hasta ahora y es que, quizá por primera vez, son personajes individuales los que conducen la trama más que una corriente psicohistórica imparable. Los recién cansados Bayta y Toran Darell, el capitán Pritcher, el psicólogo Ebling Mis y el bufón Magnífico participarán en una carrera contrarreloj por averiguar quién o qué es exactamente el Mulo y hasta qué punto puede destruir el cauce marcado para la Fundación por Hari Seldon siglos atrás.

Es aquí donde Asimov definitivamente sobresale como escritor ya que no solo recrea la Caída del Imperio Romano en toda la galaxia, no solo crea una nueva rama de la ciencia, no solo se anticipa a su tiempo; Asimov rompe en pedazos la red de acciones y predicciones que el mismo había tejido admitiendo que, en la naturaleza, siempre existe la probabilidad infinitesimal de que suceda lo improbable y que, por lo tanto, no se puede predecir el futuro, ni siquiera a grandes rasgos porque la más mínima perturbación puede mandarlo todo al traste.
Cuando los veintiséis Mundos Comerciantes Independientes, unidos por su desconfianza del planeta madre de la Fundación, concertaban entre ellos una asamblea, y cada uno se sentía orgulloso de su propia pequeñez, endurecido por su aislamiento y amargado por el eterno peligro, era preciso vencer negociaciones preliminares de una mezquindad suficiente como para desanimar a los más perseverantes.
Y, aun más, siguiendo con su costumbre de crear situaciones verosímiles, El Mulo no trata de la guerra entre la Fundación y este mismo. Asimov no hace reducciones simplistas que faciliten la narración del conflicto. No, en esta segunda parte de Fundación e Imperio tenemos una situación política inestable en la mismísima fundación ya que los comerciantes no aprueban la manera de dirigir sus negocios desde Términus. No solo esto sino que militares de elevadas cualidades desafían la autoridad de un mando gubernamental que juzgan poco capaz de manejar ciertas situaciones, desencadenando así una serie de eventos que pongan en marcha la persecución del Mulo.

En definitiva, si Fundación me pareció una obra única en su especie, Fundación e Imperio me fascinó de una forma difícil de describir, reafirmándome en mi creencia de que la obra de Asimov no tiene parangón y debería ser lectura obligada.

martes, 26 de agosto de 2014

Fundación

Con tanto máster, tanto salón del manga y tanto viaje a Madrid parecía imposible sacar algo de tiempo para leer. Tras hacer mis pinitos con Ursula K. Le Guin y Orson Scott Card, ya iba siendo hora de conocer a Isaac Asimov. Y aquí os traigo la reseña de la primera parte de su trilogía de La fundación. Es terriblemente difícil hacer una sinopsis de este libro ya que es bastante cambiante a lo largo de los capítulos (y para cuando redacto esta reseña ya hace mucho que acabé de leer la trilogía entera) así que me limito a hacer un pequeño preámbulo al primer capítulo, el de los psicohistoriadores.


Hari Seldon predice la caída del imperio gracias a la ciencia de la psicohistoria. Desde ese momento, pondrá en marcha un complejo plan para reducir todo lo posible el periodo de caos y oscuridad que sucederá inevitablemente entre la destrucción del primer imperio y la creación del siguiente. Para ello, cree necesaria la redacción de una Enciclopedia Galáctica que recopile toda la información relevante del progreso científico efectuado durante el Imperio para su posterior uso por los habitantes de todos los planetas.

Quizá uno de los aspectos que más llama la atención de Fundación es la poca continuidad temporal. El libro contiene cinco partes que tanto pueden estar separadas entre ellas por setenta años como siete. Dentro de cada parte hay varios capítulos que pueden suceder minutos unos después de los otros o bien meses enteros y hasta años. A Asimov no le gusta recrearse en detalles sin importancia sino que va saltando de acontecimiento en acontecimiento para que el lector conozca solo la parte más imprescindible de una historia que, claramente, es demasiado compleja y que, explicada en detalle, podría ocupar miles y miles de páginas.

Pero eso no quita que no haya muchísimos detalles. De hecho, me imagino a su autor creando primero una galaxia (vasta e inconmensurable) y luego contando su historia sobre ella mencionando solo de pasada aquellos detalles que resulten relevantes o necesarios para explicar una escena en concreto. Como si la elección de qué cuenta y qué no fuera totalmente accidental o azarosa. Y así nos va hablando de la energía atómica o los campos de protección conforme la historia así lo demanda.
La apariencia de fuerza no es más que una ilusión. Parece tener que durar siempre. No obstante, señor abogado, el tronco del árbol podrido, hasta el mismo momento en que la tormenta lo parte en dos, tiene toda la apariencia de sólido que ha tenido siempre. Ahora la tormenta se cierne sobre las ramas del imperio. Escuche con los oídos de la psicohistoria, y oirá el crujido.
Sin embargo, lo que creo que me dejó más patidifusa de esta primera entrega de la trilogía sci-fi más famosa de todos los tiempos es la idea de crear una religión cimentada sobre descubrimientos científicos maquillados de milagros sagrados. Es que ¿qué clase de mente maquiavélica daría con la idea de usar la ciencia para sumir a la gente en la ignorancia y la fe ciega en algo que no existe? Es decir, nuestra historia demuestra que las religiones siempre se han inventado para explicar aquello que "no se puede explicar", en otros tiempos fue que lloviera o tronara, ahora es cuál es el propósito de nuestra existencia. La sola idea de pensar que es más práctico inventarse una religión a explicar al pueblo los principios que rigen la ciencia es... en fin, una maravilla argumental en sí misma. Asimov fue, sin lugar a dudas, un escritor fuera de serie que diría que debería ser lectura obligada en los colegios sino fuera porque así solo conseguiría el odio de millones de alumnos desmotivados.

A la zaga de la religión inventada está el concepto de la psicohistoria que me parece una idea fascinante. Que un libro escrito hace más de medio siglo me sorprenda de esta manera (es decir, en un aspecto más... científico) es, cuanto menos, asombroso. Está repleto de ideas brillantes y encima es extremadamente denso en ese sentido: Asimov no aprovecha una buena idea para darle un desarrollo eterno, te la explica y pasa a la siguiente, no fuera a ser que te cansases de ella.
Si has nacido en un cubículo y crecido en un pasillo, y trabajado en una celda, y pasado tus vacaciones en una habitación solar llena de gente, es lógico que la salida al aire libre y el panorama del cielo por encima de tu cabeza te ponga nervioso. Obligan a los niños a subir aquí una vez al año, desde que cumplen los cinco. No sé si les hace algún bien. En realidad, no disfrutan mucho de ello y las primeras veces gritan como histéricos. Tendrían que empezar en cuanto aprenden a andar y venir aquí una vez por semana. 
Coruscant me va como anillo al dedo porque está inspirada en Trántor
Algo que me gusta mucho de Fundación es que Asimov no se anda con preámbulos, no te lo da todo masticadito y te introduce con calma en su universo. Al contrario, te deja caer en Trántor y confía en que te las sabrás apañar. Bien pensado, este estilo narrativo es quizá algo típico de la ciencia ficción o de las novelas de hace cincuenta años ya que recuerdo que al empezar a leer La mano izquierda de la oscuridad (libro que os recomiendo MUCHO y que tengo que releer y reseñar debidamente) tuve la misma sensación de desorientación momentánea. O quizá es solo casualidad.

Y luego están los personajes (infinitos) y sus reacciones (genuinamente humanas para que puedan incluirse en algoritmos psicohistóricos). Por supuesto, dando saltos de varias décadas de capítulo a capítulo o de parte a parte son muchos los personajes que Asimov se ve obligado a ir presentando para luego retirar para siempre en apenas un puñado de páginas. Y a todos dota de una mezcla entre personalidad (que los identifique) y humanidad (que los haga creíbles) aunque solo vayan a aparecer en una o dos páginas debido a su minoritario rol. Le da igual que tal sacerdote o tal reina vayan a quedar sumidos en el olvido para siempre por su nula importancia, él los construye de forma concienzuda.
Cuando Holk, después de dos días de trabajo ininterrumpido, logró eliminar las declaraciones sin sentido, las monsergas vagas, las salvedades inútiles, en resumen, todas las lisonjas y la paja, vio que no había quedado nada. Todo había sido eliminado. Lord Dorwin, caballeros, en cinco días de conversaciones, no dijo absolutamente nada, y lo hizo sin que ustedes se dieran cuenta. Éstas son las seguridades que han recibido de su precioso imperio.
Por supuesto, tratándose de una historia tan poco íntima (en el sentido de que los sentimientos de los personajes, aunque existen, no suelen aportar nada a la trama) sino más bien descriptiva y trepidante, Asimov no muestra apego por ninguno de sus personajes y dispone de ellos tal y como se lo exige cada nuevo giro en el argumento. Quizá una nueva muerte deje al lector bastante indiferente pero le satisfará en tanto que será coherente, necesaria y justificada. Porque en Fundación hay una dosis de realismo insospechada en una historia de ciencia ficción.

Sinceramente, me podría pasar horas y horas hablando de este libro y, en especial, de la trilogía pero lo resumiré en que Fundación es una lectura imprescindible para los amantes ya no de la ciencia ficción sino de la buena lectura. Encontraréis naves especiales y un sinfín de mundos pero también intrigas político-religiosas en una trama que se sostiene sobre diálogos engañosos y una mezcla de mentiras y verdades a medias que no se descubren hasta el último momento.

domingo, 23 de junio de 2013

La voz de los muertos

En realidad, yo quería leer Niebla y seguir con aquella avalancha de libros que compré por Sant Jordi PERO me topé con un prólogo infinito de estos que están escritos por eruditos de la literatura para que los lean gafapastas con multitud de spoilers del propio libro y de otros de Miguel de Unamuno así que... en fin, pasé un día por el Fnac, vi La voz de los muertos uno de esos días que tenían un 5% de descuento extra en libros y... tal cual lo compré, lo empecé y ya no pude parar hasta que lo acabé. En realidad, este libro es el culpable (en parte) de que no haya actualizado nada estos días. El silencio empezó por culpa de mi trabajo final de carrera (más conocido como TFG) pero en algún momento empecé a tener algo de tiempo de respirar y Ender ya me tenía atrapada otra vez.

La gente siempre piensa que me quiere, hasta que Hablo. Novinha es más perceptiva que la mayoría: me odia ya, antes de que diga la verdad.
Y es que La voz de los muertos es la segunda parte de El juego de Ender. Una segunda parte algo poco convencional (dentro de una saga poco convencional) ya que ocurre tres mil años después de los hechos de El juego de Ender.

Después de la guerra contra los insectores, se estableció el Congreso Estelar que gobierna sobre los Cien Mundos que los humanos han colonizado. A pesar de las largas distancias que se miden en años luz entre planeta y planeta, la comunicación es posible gracias al ansible. En Lusitania, los colonos descubrieron una nueva especie dotada de inteligencia, los cerdis. Es la primera especie alienígena que muestra un nivel de conciencia "superior" después de los insectores por lo que el Gobierno de los Cien Mundos está muy interesado en su estudio. Así es como Pipo, su hijo Libo y la huérfana Novinha estudian a esta raza desconocida dentro de las estrictas limitaciones impuestas por el Congreso Estelar. Sin embargo, un acto de una crueldad inconcebible por parte de los cerdis hará que la paz y estabilidad de Lusitania queden totalmente desestabilizadas. Solo un portavoz de los muertos podría hacer algo al respecto...

Orson Scott Card me atrapó con El juego de Ender como si de Los juegos del hambre se tratara. Muchos fueron los que me dijeron que no había ningún libro en la saga que pudiera equipararse con el primero y original. Aun y así quería darle una oportunidad a esta segunda entrega ya que la primera me gustó tanto y os puedo decir que si bien La voz de los muertos no engancha TANTO como El juego de Ender (aunque casi casi) me ha gustado más que el primero. Porque La voz de los muertos toma una perspectiva mucho más amplia que El juego de Ender, donde muchísimos más personajes toman relevancia y donde podemos acceder a los pensamientos de varios de ellos.
¡Naturalmente que nuestras conclusiones sobre los cerdis son absurdas! Si tuviéramos que observar nuestra universidad bajo las mismas limitaciones que nos atan para observar a los aborígenes lusitanos, sin duda llegaríamos a la conclusión de que los humanos no se reproducen, no forman grupos afines, y dedican su ciclo vital entero a la metamorfosis de estudiante larval a profesor adulto. Podríamos incluso suponer que los profesores detentan un poder notable en la sociedad humana. Una investigación competente revelaría rápidamente lo inadecuado de tales conclusiones... pero en el caso de los cerdis, no se permite ni se contempla ninguna investigación de este tipo.
Además, creo que este libro se adentra mucho más en el razonamiento científico y en la biología en general. Tanto desde un punto de vista evolutivo como fisiológico como social. Y en ese sentido me ha resultado mucho más interesante que El juego de Ender aunque no sea tan trepidante.

Orson Scott Card edifica todo un nuevo sistema de gobierno tomando en cuenta muchos parámetros que son impensables para nosotros. Pero pensar que la humanidad se expanda a un centenar de nuevos planetas y que, aun así, mantenga el contacto formando una sola gran sociedad en conjunto tiene muchas implicaciones que no resultan tan evidentes en un primer momento.
Las deliciosas contradicciones de la vida religiosa- dijo Jane -. Deliberadamente comete adulterio... pero ni se le ocurre usar un anticonceptivo.
Y no contento con eso idea la existencia de la Descolada y de un ser de lo más inverosímil: Jane. Pero el autor no tiene suficiente con la ciencia y la política, se adentra también en la religión y en la evolución de la misma. Este libro está especialmente centrado en el cristianismo. Desconozco cuál es el credo (si es que lo tiene) del autor pero me fascina que sea capaz de abordar este tema con tanta naturalidad y lo que yo creo que es realismo. Y puestos a construir un futuro multiplanetario verosímil, también dedica algo de espacio a hablar de la evolución de las lenguas y, de hecho, hay varias frases en el libro escritas en portugués (casi todas traducidas después). Y algo de sueco también aunque es muy minoritario.

Nada parece fuera de lugar en La voz de los muertos, todas las piezas van encajando poco a poco en un puzzle que el lector se esfuerza en completar desde el primer capítulo y hasta el final.
- El tiempo es una cosa insubstancial. Como dijo Shakespeare: «I wasted time, and now time doth waste me.» Malgasté el tiempo y ahora el tiempo me desgasta a mí. 
- ¿Qué es eso de «doth»? 
- Es el equivalente a «does». 
- ¿Por qué cita a un tipo que no sabe ni hablar stark? 

Pero al final, lo más interesante de estas más de 500 páginas no es ni la existencia de los cerdis, ni las referencias religiosas e históricas, ni el misterio en sí sino las relaciones humanas que se establecen entre los personajes y las decisiones que toman que, claramente, no siguen un guión sino que son complejas y erráticas reflejando cómo se comportan realmente los seres humanos.

A pesar de todo, hay ciertos detalles que no me han acabado de convencer, todos referentes a la parte supuestamente científica de la obra. El impulso filótico, la comunicación con la Reina Colmena, la matemática subyacente a los viajes interestelares y el tándem animal-planta que se da en Lusitania están más allá de mi entendimiento.
- ¿Qué es este agua? - susurró. Entonces tocó las lágrimas del Portavoz.
- Es la forma en que mostramos dolor, o pena, o sufrimiento - contestó Miro.
Un libro tremendamente recomendable, con una gran cantidad de mensajes entre líneas y cuyo mayor defecto es que nunca lo veremos adaptado a la gran pantalla por la imposibilidad de recrear muchos de los escenarios y personajes que aparecen. Tengo muchas ganas de continuar con Ender el Xenocida pero de momento espero a una reimpresión que siga el formato de los dos libros de la saga que ya tengo.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El juego de Ender

Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que hubo un tiempo en que yo, a parte de tomos manga, también leía libros. Mi última reseña literaria se remonta tristemente a septiembre del año pasado, hacía más de medio año que no tocaba un libro. Pero con mi compra masiva en Sant Jordi que ya os enseñé ayer decidí retomar el buen hábito de diversificar lectura.

Y el primer escogido, por recomendación e insistencia de Pata, ha sido El juego de Ender, un primer libro de una saga de ciencia ficción escrita por Orson Scott Card. Estoy muy oxidada en lo que a redactar reseñas literarias se refiere, no me lo tengáis en cuenta. Os aviso desde ya que el libro es unas cien veces mejor de lo que sea capaz de reflejar yo con mis propias palabras.

**Ah, y como hoy me siento magnánima, no hay ningún spoiler en la reseña.

Ender Wiggin es un tercero. En un mundo en el que la ley prohíbe tener más de dos hijos, él resultó de una autorización especial del gobierno. Es la esperanza. En un mundo que espera en cualquier momento la llegada de la Tercera Invasión, Ender es el único con la capacidad para salvar a la humanidad de un desastre inminente. Pero Ender tiene seis años, le acaban de quitar el monitor y su mayor preocupación es que su hermano mayor, Peter, no le mate esa misma noche. ¿Cómo va a ser ese chiquillo el que derrote definitivamente a los Insectores?

Ender empieza teniendo seis años y, para cuando acaba el libro, sigue siendo un niño pero en NINGÚN momento lo sientes como tal. Ender es demasiado inteligente, demasiado calculador, demasiado consciente del mundo que lo rodea y los peligros que entraña, demasiado autosuficiente como para que en algún momento te dé la sensación de estar leyendo los pensamientos de un crío.
Ender asintió con la cabeza. Naturalmente, era mentira que no dolería nada. Pero como los adultos siempre decían lo mismo cuando algo iba a doler, podía considerar esa afirmación como una predicción exacta del futuro. Algunas veces las mentiras eran más de fiar que las verdades.
Esta novela trata sobre un adiestramiento. Sobre una explotación inhumana. Sobre cómo convertir a un niño pequeño en un robot perfecto que sepa responder a cualquier clase de problema y vencer, siempre vencer. Y aunque gran parte del libro narra las vivencias directas de Ender en la Escuela de Batalla, también se intercalan varios fragmentos del Alto Mando, de los responsables, de los adultos, de los que obligan a Ender a convertirse en lo que acaba siendo.

Al desarrollarse en un futuro tan imprevisible, al principio cuesta un poco comprender qué está pasando pero pronto te sumerges tanto en la narración que deja de importarte no entenderlo todo a la perfección y, para cuando te quieres dar cuenta, ya has asimilado muchos conceptos de ese "mundo" sin proponértelo siquiera.
No había ahora ninguna duda en la mente de Ender. No recibiría ninguna ayuda. Fuera lo que fuese lo que tuviera enfrente, ahora y siempre, nadie le salvaría.
Por supuesto, el libro introduce conceptos como las naves espaciales, los viajes a velocidades relativistas, las armas de efectos impensables, la manipulación de la gravedad en el espacio... Pero eso no es algo realmente importante. Me sabría muy mal que alguien no le diera una oportunidad a este libro solo por su género, porque sé que hay gente que oye "ciencia ficción" y sale corriendo pero es de lo más absurdo prejuzgar y generalizar así... y estad tranquilos porque El juego de Ender no requiere de ninguna base científica previa. No es algo en lo que profundicen demasiado y lo poco que dicen relevante para la narración se entiende perfectamente. Pero el caso es que no es lo importante. Lo maravilloso de El juego de Ender es, precisamente, la mente de Ender.
-De modo que la guerra se debe a que no podemos comunicarnos los unos con los otros.
- Si tu compañero no puede explicarte sus razones, nunca estarás seguro de que no intenta matarte. 
Aunque sí es cierto que hay varias cosas del libro que no sé si tienen validez científica, y me estoy refiriendo, en esencia, a los insectores. Son unas criaturas fascinantes pero no me convence nada que se parezcan a los insectos, en planetas totalmente alejados no debería tener sentido que la vida se hubiera originado dos veces de manera distinta y que hubiera llevado a uns misma evolución... Y los insectores son totalmente distintos a los humanos pero el caso es que se supone que se parecen a nuestros insectos como si a años luz de aquí la evolución hubiera comenzado de la misma manera pero al llegar a los insectos se hubieran favorecido vías de manera que su tamaño fuera aumentando y su comunicación se hiciera cada vez más compleja... No me convence no, pero bueno, ya se sabe que la ciencia ficción tiene siempre una parte de ciencia y otra de ficción y este detalle no hace que El juego de Ender sea un libro menos bueno.
El poder de causar dolor es el único poder que importa, el poder de matar y destrozar; porque si no eres capaz de matar entonces siempre estás sometido a los que sí son capaces, y nada ni nadie te salvará.
Salvando las distancias, El juego de Ender me ha recordado a Los juegos del hambre en UNA cosa: no puedes dejar de leer, es como una droga. Pero es que Orson Scott Card no pierde ni una sola página en algo irrelevante, es de lo más funcional, da todos los saltos temporales necesarios para agilizar la historia, te ahorra todos los capítulos de la vida de Ender que pudieran ser irrelevantes para su desarrollo, incluso las grandes escenas de este libro (que son muchas), son siempre breves. El autor no se alarga ni una sola vez, todo lo contrario, va saltando tan rápido de un lado a otro que a veces es hasta difícil de seguir. No te puedes aburrir con Ender, aunque tampoco puedes dejar de sufrir con y por él.

Como he intentado reflejar con esta entrada, este libro es además una fuente de citas interesantes y frases memorables que espero tardar mucho tiempo en olvidar.
Nadie sino el enemigo te dirá lo que va a hacer el enemigo. Nadie sino el enemigo te enseñará a destruir y conquistar. Sólo el enemigo te enseña sus puntos fuertes.
Y no puedo acabar esta entrada sin hablar de lo bien que combina el autor la cada vez más frágil psique de Ender con ese futuro casi apocalíptico en que la población ha crecido tanto que hay que controlar la natalidad de forma estricta y en que tan solo un enemigo común ha sido capaz de unir a todos los países... más o menos.

Porque, quitando todos los adornos, todas las tramas, todos los entrenamientos, El juego de Ender se descubre como un libro sobre la guerra y, como tal, profundiza en la maldad humana, en lo retorcidas que pueden llegar a ser algunas personas, en lo que somos capaces de hacer con tal de sobrevivir y en lo intricando de la política y lo fácil que puede ser manipular a ciertas personas.
El hecho de que no supieran que estaban matando a seres humanos no quiere decir que no estuvieran matando a seres humanos.
Como he empezado la casa por el tejado os cuento ahora que El juego de Ender es el primero de varios libros ambientados en este espacio/tiempo repartidos en dos sagas: la saga de Ender y la saga de la Sombra. Aunque he leído muchas críticas que afirman que no hay ninguno como el primero, lo quiero comprobar por mí misma así que en cuánto pueda me compraré y vaticino que devoraré La voz de los muertos. Como Pata ya me ha avisado, hago una llamada desde aquí a todos vosotros, cuando paséis por una librería, si os acordáis, preguntad si tienen el libro "Marionetas de la Sombra" que parece que está descatalogado pero seguro que en una tienda perdida de la mano de Dios está esperando a que alguien lo descubra (y si me lo puedo quedar yo pues mejor que mejor =P).
Puede que sea imposible disfrazarse con una identidad sin convertirse en lo que se finge ser.
Ahora sí, finiquitando esta entrada milenaria, os informo de que en noviembre de este año se estrenará una película adaptando (más o menos) este libro en la que participan, entre otros, el adorable y futuro playboy Asa Butterfield y el más que famoso Harrison Ford. Y también os doy a conocer que existe un cómic que adapta esta novela y que se puede encontrar en bookdep y que muy probablemente veáis aparecer por aquí en una futura entrada de compras.

PD: EL FINAL. Estad preparados para ello. Cuando acabas un libro que te ha gustado mucho suele ser molesto pero no creo que haya nada comparado con el desasosiego que te deja El juego de Ender cuando lees la última página.

lunes, 15 de agosto de 2011

El día de los Trífidos


Cuando un día que usted sabe que es miércoles comienza como si fuese domingo, algo anda muy mal en alguna parte.

Clásico de la ciencia ficción. Pero esta vez nada de viajes espaciales ni planetas extraños. Estamos en el Londres de 1950 – 1960 diría por el contexto. Bill Masen se despierta en el hospital descubriendo que todo el mundo (menos él) se ha vuelto ciego. El pánico cunde rápidamente, hombres y mujeres, niños y ancianos se arrastran por las calles tanteando la pared y rompiendo escaparates deseando encontrar algo de comida. Los pocos “afortunados” que han conservado la vista deben evitar ser detectados por los invidentes ya que aquellos descuidados que dan signos de haber visto algo, son atacados por los ciegos para ser utilizados como lazarillos. A la denigrante naturaleza humana hay que sumar la existencia de los trífidos, unas plantas mutantes que son capaces de asestar golpes con su largo aguijón e inocular un veneno letal a sus víctimas matándolas en el acto.

¿Para qué vivir ciego como un topo? Eso mismo dijo mi mujer. Y tenía razón. Aunque tuvo más coraje que yo. Cuando descubrió que los chicos también estaban ciegos, ¿sabe qué hizo? Los metió en cama y abrió la llave del gas. Eso hizo. Yo no tuve coraje. Era valiente mi mujer, más que yo. Yo también voy a ser valiente. Muy pronto me reuniré con ellos. Cuando esté lo bastante borracho.

Esta es una novela de perpetua lucha y desesperación, donde la miseria y la muerte están siempre presentes y donde los personajes deben tomar decisiones difíciles y poco éticas una tras otra.

- Creo que si yo fuese ellos establecería una regla. Dividiría a todos en grupos. Diría que todo hombre que se casara con una mujer normal debería tomar también a dos muchachas ciegas. Eso haría.
- No hablas en serio
- De lo que ellos decían se deduce que piensan algo parecido.
- Es posible. Pero que establezcan esa regla es otra cosa. No veo...
- ¿Quieres decir que no me quieres lo bastante como para tomar a otras dos mujeres?

La existencia de los trífidos no es tan relevante como pueda dar a entender el título, sí es cierto que hacia el final toman su importancia y que tienen sus apariciones estelares a lo largo del libro pero el hilo argumental se rige por la ceguera universal y no por la amenaza de estas plantas.

Yo dividiría el libro en dos partes: la primera, en la que conocemos a los protagonistas y se da algo de contexto histórico, donde la idea es reunir provisiones y huir de las grandes ciudades para evitar contagios (toda esta parte me recordó ENORMEMENTE a el Mecanoscrit del segon origen - Mecanoscrito del segundo origen - de Manuel de Pedrolo, un libro que considero más indispensable que este por cierto aunque me temo que es posterior); la segunda empieza a partir de cierto incidente (que no spoilearé) que hará que la prioridad suprema sea otra bastante distinta y que conducirá la obra hasta los últimos capítulos que son los que, quizá, más importancia dan a los trífidos.

La verdad es que el libro se hace muy tedioso cuando, cada vez que aparece un nuevo personaje, este explica cómo empezó para él el día en que casi todo el mundo se volvió ciego. Básicamente porque las experiencias son muy parecidas y leer tantas veces lo mismo acabó siendo desesperante.

La perspectiva de un mundo en que todo el mundo ha perdido la vista y, encima, con una especie de planta carnívora que mata personas hace que el libro sea muy apocalíptico y esté plagado de muertes y más muertes. Lo que pasa es que creo que a veces es un pelín exagerado, y vale que es difícil imaginarse en una situación así pero es que a todos se les va mucho la pinza… A todos. Cada uno a su manera.

Hay algo que tienen que comprender claramente antes de unirse a nosotros. Todos harán su parte: los hombres tendrán que trabajar; las mujeres tendrán que tener hijos. Sólo si están de acuerdo con esto podrán ingresar en nuestra comunidad. Podemos mantener un limitado número de mujeres ciegas, porque esas mujeres tendrán niños que podrán ver. No podemos mantener a hombres ciegos. En nuestro nuevo mundo, por lo tanto, los niños serán más valiosos que los maridos.

De todas formas es bastante original y teniendo en cuenta que se escribió hace 60 años (iba a decir 50… sigh) está muy bien, un poco melodramático pero lectura entretenida. Yo estuve en tensión todo el puto día y no me fui a dormir hasta que no me lo acabé, era incapaz de meterme en la cama sin saber cómo acababa esa pesadilla.

Como a punto a favor (ya que parece que no hago más que decir cosas malas de él) la narración desde el punto de vista de Bill Masen es bastante divertida (cuando puede serlo…)

lunes, 8 de agosto de 2011

El nombre del mundo es bosque

Solo he leído dos libros de Ursula K. Le Guin: este y La mano izquierda de la oscuridad (que cuando lo lea también tendrá reseña) y ambos me han maravillado. Esta mujer tiene montones y montones de libros pero a mí me llamaron la atención estos en particular porque son los que pertenecen al género de la ciencia ficción y con los que más premios ha conseguido. En España existe una edición que agrupa estos dos más Los desposeídos en uno solo titulado Los mundos de Ursula K. Le Guin. Yo me muero por leer Los desposeídos pero está totalmente descatalogado =( Si alguien lo encuentra en la librería de su pueblo/ciudad, POR FAVOR que me lo compre y yo pago los gastos de envío que sean. Paso de comprar la edición bonita con los tres libros porque ya tengo los otros dos por separado y me niego a comprármelo en inglés porque parece que de momento soy incapaz de leer algo así con fluidez y, por lo tanto, incapaz de disfrutar de ello.

Volviendo al tema que nos ocupa, El nombre del mundo es bosque es una novela cortita, que no llega a las 200 páginas y que se lee perfectamente en un día. Me maravilla de esta mujer esa manera de no explicar las cosas de una manera que se pueda entender todo sin problemas desde el principio. La narración es caótica y da por supuestas cosas que el lector no puede entender pero eso le da un atractivo especial a estos libros.


La acción se sitúa en mundo 41, Athshe (como lo llaman los nativos) o Nueva Tahití (como lo bautizaron los colonos). Este planeta está totalmente cubierto por interminables bosques y por eso tiene especial atractivo para los humanos puesto que en la Tierra se ha agotado la madera y es un bien aun más preciado que el mismo oro. Pero las pautas de comportamiento de los colonizadores con respecto a los esvis, crichis o athshianos (diversas maneras de llamar a los nativos) dejan mucho que desear. Se cree que en Athshe se desarrolló la población del mismo antecesor que del homo sapiens pero dando lugar a una especie de seres de 1 metro de estatura recubiertos por un pelambre verde bastante grueso y con grandes ojos saltones. Estas diferencias anatómicas hacen que los colonos traten a los humanoides como meros esclavos y se tomen la libertad de hacer trabajar en sus bases a los hombres y a violar a las mujeres. La especie nativa es altamente pacífica y no hay riesgo de que se subleven… o eso creían todos.

- Don, los hacheros han vuelto a cazar ciervos en los Desmontes. Hay dieciocho pares de astas en la habitación de los fondos de la Hostería.
- Nadie consiguió nunca que no se cazara en los vedados, Kees.
- Tú puedes hacerlo. Por eso vivimos bajo la ley marcial, por eso el Ejército gobierna esta colonia. Para que se cumplan las leyes
- De acuerdo, yo podría. Pero mira una cosa, yo estoy aquí para velar por los hombres; esa es mi función, como tú dices. Y son los hombres los que cuentan. No los animales. Si un poco de caza furtiva les ayuda a soportar la vida en este mundo dejado de la mano de Dios, yo estoy dispuesto a hacer la vista gorda. En algo tienen que entretenerse.
- Tienen juegos, deportes, hobbies, cine, copias televisadas de los principales encuentros deportivos del siglo, licores, marihuana, alucinógenos, y una nueva camada de mujeres de Centralville para quienes no están contentos con las recomendaciones no muy imaginativas del Ejército: una higiénica homosexualidad. Son malcriados y corrompidos, tus héroes fronterizos, y no hay ninguna necesidad de que exterminen una especie nativa rara para “entretenerse”. Si tú no tomas medidas, tendré que señalar la grave infracción de los Protocolos Ecológicos en mi informe al capitán Gosse.
- Puedes hacerlo si lo consideras justo, Kees. A fin de cuentas es tu deber. No pelearé contigo. Central discutirá el asunto y decidirá quién tiene razón. Mira, Kees, tú en realidad quieres conservar este lugar tal como está. Como un Gran Parque Nacional. Para recreo de la vista, para estudio. Formidable, tú eres un especialista. Pero somos nosotros, los fulanos ordinarios, los que tenemos que hacer el trabajo. La Tierra necesita madera, la necesita desesperadamente. Y nosotros hemos encontrado madera en Nueva Tahití. Pues bien, ahora somos hacheros. Mira, en lo que tú y yo discrepamos es en que para ti la Tierra no es lo más importante. Para mí sí.
- ¿De veras? ¿Así que lo que tú quieres es hacer a este mundo a imagen y semejanza de la Tierra? ¿Un desierto de cemento?

A veces este libro me recordaba a Avatar. Eso de colonizar un mundo nuevo y acabar con todo lo que hay allí solo para extraer algo de provecho para los humanos… La cultura de los crichis es fascinantes. Se distribuyen en sociedades matriarcales en que las mujeres se encargan de la caza, la política y demás actividades mientras que solo los hombres pueden ser Soñadores. Y es que para los crichis existe el tiempo-sueño y el tiempo-mundo y solo los Grandes Soñadores son capaces de entender e interpretar el tiempo-sueño para que a partir de su información, la matriarca pueda decidir qué hacer. Se trata de una especie exageradamente pacífica y tranquila que vive solo para dedicarse a los bosques, la naturaleza y los sueños.

- (…) Matan a hombres y mujeres; no perdonan a quienes piden clemencia. No saben cantar en la contienda. Han dejado sus raíces en otra parte, tal vez, en ese otro bosque de donde ellos vienen, ese bosque sin árboles. Por eso toman venenos para poder soñar, pero sólo consiguen embriagarse o enfermarse. Nadie puede saber con certeza si son hombres o no lo son, si están cuerdos o locos, pero eso no importa. Hay que expulsarlos del bosque, porque son peligrosos. Si no quieren irse habrá que quemar todas esas criaturas, así como hay que quemar los nidos de las hormigas dañinas en los bosques de las ciudades. Si nos dejamos estar, seremos nosotros los que moriremos en el fuego. Pueden aplastarnos como nosotros aplastamos a las hormigas. Una vez vi a una mujer, fue cuando incendiaron mi ciudad Eshreth, estaba de bruces en el sendero a los pies de un yumeno, pidiendo que no la matara, y él le pisoteó la espalda y le rompió el espinazo, y luego la pateó a un costado como si fuese una víbora muerta. Yo lo vi. Si los yumenos son hombres, son hombres ineptos, incapaces de soñar y de actuar como hombres. Por eso mismo van de un lado a otro, atormentados, y destruyendo y matando, impulsados por dioses que llevan dentro, esos dioses que no quieren liberar y que ellos tratan de destruir y negar. Si son hombres, son hombres malvados, que han renegado de sus propios dioses, y que temen verse las caras en la oscuridad.

En mi opinión, es un libro muy dinámico, la narración se va alternando entre Davidson (un coronel racista, xenófobo, misógino, megalómano y, en resumidas cuentas, hijo de puta), Lyubov (amante de la cultura athshiana) y Selver (un nativo, que aporta pensamientos y conversaciones la mar de curiosos e interesantes). Para ser un libro tan corto creo que pasan bastantes cosas y que todo está muy bien ligado y bien llevado de manera que de tanto en tanto es posible ir conociendo la cultura crichi a la par que la situación actual de la Tierra gracias a los descuidados comentarios de los protagonistas.


A todo esto, el libro fue escrito en 1972 y la edición que yo conseguí es de 1986 así que el lenguaje a veces se me hacía un poco raro por ser algo antiguo y quizá arcaico pero es lo de menos. No tengo ni idea de si en las recientes ediciones de este libro han actualizado la traducción o no.

Hay un edición de bolsillo de 2002 por 6,95€ por si a alguien le interesa. Yo tuve la suerte de encontrarme esta edición super antigua y que a saber cuánto costaba en el Mercat de Sant Antoni (el palacio de las reliquias) por 5€. Digo lo de “a saber cuánto costaba” porque el mismo día que lo compré vi en dos puestos distintos esta misma edición de 1986 y en uno costaba 5€ y en el otro 15 o.ó Supongo que el precio aumenta en cosas descatalogadas pero no sé, yo estoy encantada con mi librito porque está bien conservado (aunque tenga algunas marcas de lápiz en el interior) y me gusta más la portada X3


Y no os digo más porque creo que ya os lo he vendido muy bien y no quiero hacer spoilers, buscadlo en la biblioteca a poco que os llame la ciencia ficción.