He aquí la tercera y última crónica de este XXII Salón del Manga de Barcelona. Puesto que el lunes fue día laborable (no, ¡no hice puente!) no podía ir al salón a primera hora pero sí salí algo (bastante) antes de trabajar para poder aprovechar la tarde y ver las exposiciones que tenía pendientes (de firmas iba ya servida aunque parezca mentira). Lo primero fue ir a comer macarrones a la boloñesa en una pizzería cerca del recinto, donde ya me esperaban Fran, Raúl, Nagore, Deirdre, Ashita y Manu.
Y, de ahí, para el salón, que quería pasar por fin por fin POR FIN por la zona de fanzines a comprar algo. Sabrina agente espacial, como ya adelanté en la última crónica, agotado. Mocca Café, agotado también. Estuve pululando entre el stand de NEUH y el de Pussy Crazy un buen rato (que estaban casi al lado además) y en estas me encontré con Lewis que me confirmó que varios de los cómics que se llevaron al salón se agotaron en las primeras horas de salón el sábado. Sus títulos de estética más "manga" como Go! Nana volaron. Estando a lunes por la tarde me comentó que estaba muy satisfecho con las ventas y la verdad es que me alegré un montón, como parte (pequeñita) del colectivo que soy. De hecho, aunque mi colaboración hasta ahora ha sido más bien (muy) penosa, Lewis no me echó la bronca ni nada, al contrario: me animó a tomármelo con calma... se nota que le preocupa que un día de estos me brote y me tire por la ventana de verdad. Y bueno, tras rajar lo justo de indeseables y regalarnos un poco el humor negro, se fue a seguir atendiendo a su público en los múltiples stands en los que había material de NEUH.
Al fin me decidí por las compras del día. Por un lado, As long as I fall, de Noiry. Sí, es un fanzine BL +18 de Levi y Erwyn. Sí, es algo que siempre he criticado o, al menos, de lo que me he mantenido alejada... Pero me gustan demasiado tanto el arte como los guiones de Noiry y sé lo fan que es ella de Ataque a los Titanes así que sólo me faltaba ver lo bonita que es la edición que se ha marcado para caer de cuatro patas. Ya os contaré si reniego definitivamente de este tipo de fanzines cuyo motor es la obsesión de hacer gays a personajes que no lo son o si me acabo volviendo una fujoshi. La única pena es que no estaba allí Noiry para firmármelo... ya se lo llevaré a la próxima habiéndolo leído.
Como no tenían lo que hubiese comprado sin dudar, decidí no aprovechar para ahorrar y acabé comprándome las ediciones impresas de Hey Sister! #1 y Agnossiene, ambas de Jessica Mars, en el stand de NEUH. Además, Caryanna, que estaba atendiendo en ese momento, me convenció para comprarme su relato corto Sueños Rotos (que de hecho hace ya varios eventos que le tengo echado el ojo...) y me regaló cinco puntos de libro con sendos microrrelatos impresos en el reverso.
Después de someter a Fran a la tortura de estar tantísimo rato en la zona de fanzines, fuimos al fin a ver la exposición pendiente que más ganas teníamos de ver: Los orígenes del manga. Aunque me gustaron las piezas expuestas no acabé de entender la lógica intrínseca de la exposición, como ya me pasó el día anterior con la de literatura. La muestra comprendía (en este orden): una especie de arte secuencial primitivo, varios dibujos de Hokusai (incluyendo la famosa Gran Ola de Kanagawa en su colección de 36 vistas del Monte Fuji), ilustraciones de yokai (cuya incorporación a la exposición se había justificado en base a que Shigeru Mizuki fue uno de los precursores del manga moderno centrándose en estas figuras de la mitología y folklore japoneses) y algunas viñetas caricaturescas de finales del siglo XIX - principios del XX relacionadas con Japón.
Y, cuando pensaba que el salón ya había terminado para mí, va y encontramos un stand comercial dónde vendían tomos rebajados. Después de darle muchas vueltas (tengo demasiados títulos a medio completar) terminé por comprarme los tomos #21 al #24 de Pandora Hearts por 25€ los cuatro (está muy bien porque los últimos tomos cuestan 8,50€, ya que son más gruesos de lo normal; ¡sobretodo porque el último venía con el cofre!).
Y acabé cayendo también en el stand de Ponent Mon comprándome un poco a lo loco Emanon Vagabunda (el primero no lo tenían), En este rincón del mundo (aunque un pajarito me ha dicho que la traducción no es para tirar cohetes precisamente) y Un zoo en invierno (aprovechando que me gusta más la portada de la reedición y que Fran me lo lleva recomendando desde tiempos inmemoriales). Como veis, aquí aniquilé toda mi contención consumista de un plumazo.
A estas alturas del salón, las redes sociales ya se habían hecho eco de la novedad de esta edición: la clausura de stands por parte de la organización, tanto de la zona comercial como uno de fanzines, por plagio y piratería. Especialmente sangrante me parece el caso de Xiomi en que la autora que había dibujado la ilustración original fue a pedirles, en persona, que retiraran de la venta las imágenes plagiadas... y no le hicieron caso, más bien al contrario, parece ser que se ofendieron ante la acusación alegando que se trataba de un homenaje y que la autora debería estar orgullosa... así que ésta trasladó su queja a Ficomic que intentó, por segunda vez, disuadir a los integrantes de dicho stand pero, ante la negativa, tomaron medidas drásticas y los echaron a la calle. Me parece magnífico la verdad.
Y no, no me quedé a la happy hour esta vez (que se hace el último día de salón, que este año no fui). Siento defraudaros porque sé que os gustan mis batallitas de muerta de hambre pero he decidido que empiezo a estar mayor para pasarme mínimo una hora de pie apretujada contra el stand para ahorrarme máximo veinte euros... Quizá el año que viene me lo replanteo, que el salón volverá a caer de jueves a domingo y puede que me dé menos pereza. De todas formas, como había adelantado en la crónica anterior y como podéis ver en la foto, ya me hice con una buena tanda de tomos de Norma (que, además, no creo que estuvieran expuestos en el stand): ni más ni menos que con los veintiún primeros tomos de Nura, el señor de los yokai, que le compré de segunda mano a Nagore. Hacía un año exacto que me hacía especial tilín el título a raíz del XXI Salón del Manga y una charla sobre yokai de Daruma a la que asistí. Estos días he estado leyendo los tomos (¡voy por el #14 ya!) y la verdad es que estoy encantada con la compra y su lectura, ¡espero poder escribir alguna reseña pronto! Y hasta aquí las crónicas del salón, quizá me anime a volver a hacer entradas de compras... cuando vuelva a comprar algo que ahora toca portarse un poco bien y ahorrar un poquitín por un tiempo. ¡Muchas gracias por leer!

















































