martes, 1 de enero de 2019

Balance 2018

Resucito el blog a tiempo para no faltar a esta cita anual que es el balance (de compras) del año. Sé que los cuatro gatos que me seguís estáis esperando a que me digne a retomar las reseñas (y otro tipo de entradas con más contenido que un mero listado). Como siempre, no prometo nada, pero tengo toda la intención de ponerme a escribir a partir de ahora con el viejo objetivo de cumplir con una entrada a la semana. Sin más dilación, ahí va el balance:

I - MANGA

Manga terminados

Adolescente pero no inocente
Emanon Vagabunda
Handsome Girl
Kaichou wa Maid-sama

Total tomos: 10

Por más que me proponga engrosar esta sección todos los años, siempre termino por fracasar estrepitosamente. Sin embargo, este listado tan escueto compuesto tan solo por cinco títulos no es más que la antesala del fracaso generalizado en cuanto a moderación en compras del año... Si seguís leyendo veréis a qué me refiero. Destaco Ran y el mundo gris como una de las mejores lecturas de 2018 mientras que Adolescente pero no inocente y Kaichou wa Maid-sama me dejaron tan fría que terminé vendiendo ambas (Kaichou ni siquiera la terminé de leer).

Manga completos

Afterschool Charisma [FR]
Amor es cuando cesa la lluvia
Daisy, Lycéennes a Fukushima [FR]
Gundam the Origin
Koibana: L'amour malgré tout [FR]
Happy Mania [FR]
Marine Blue
The Cradle of the Sea

Total tomos: 102

Comparando con el año pasado he comprado una barbaridad de obras completas y encima relativamente largas la mayoría de ellas. Este aumento inesperado se debe principalmente a las ofertas de packs completos que, exceptuando Amor es cuando cesa la lluvia y The Cradle of the Sea, aplican a todos los títulos de la lista. Quizá llama la atención que casi la mitad de las obras las he comprado en francés, como síntoma tanto de que ya tengo todo o casi todo el manga publicado en España que me interesa como de que Flors me va ofreciendo ofertas demasiado jugosas como para ser rechazadas (gràcies per pensar sempre en mi!). Desgraciadamente, he vendido o puesto a la venta ya cuatro de los diez manga de la lista y no me extrañaría añadir alguno más en breves... Mención especial a Amor es cuando cesa la lluvia y Eres mi mascota que me parecen verdaderas joyas con temáticas complementarias (será que mi filón son las diferencias de edad).

Manga empezados

Altaïr [FR]
Amar y ser amado, dejar y ser dejado
Atelier of Witch Hat
Born to be on Air! [FR]
Card Captor Sakura: Clear Card
Diario de intercambio conmigo misma
El club del divorcio
Gunnm: Battle Angel Alita
La Balada del Viento y los Árboles
Le Monde selon Uchu [FR]
No.6
Noragami
Perfect World
Say "I love you" [FR]
Wotakoi: Love is Hard for Otaku
Yona, princesa del amanecer

Total tomos: 80

Podríamos decir que una de las compras impulsivas del año fue la de los once primeros tomos de Noragami vía wallapop (era cuestión de tiempo que, además de vender, acabase comprando algo con esta aplicación). Pero, en general, ha sido un año de comenzar muchísimos nuevos títulos... con una clara predilección por obras tanto de MW como de ECC, que no dejan de enriquecer su catálogo con mangas de lo más interesantes. Y, lógicamente, me tiré a la piscina sin miedo ninguno a por Yona y Clear Card; Yona en concreto la considero una de las sensaciones del año haciéndome volver a mis raíces como fan del manga (shôjo). Tampoco podían faltar los títulos en francés que están repartidos entre las diversas categorías del balance.

Continuaciones

Ataque a los Titanes
Blue Exorcist
Bride Stories
Children of the Whales
Colección Asumiko Nakamura
Dead Dead Demons Dededede Destruction
Kimi ni Todoke
Las vacaciones de Jesús y Buda
Mob Psycho
Monster
One Piece
One Punch Man
Ore Monogatari
Pequeñas Mentiras Piadosas
Silver Spoon
Sombras sobre Shimanami
To Your Eternity
Trinity Blood
xxxHolic Rei
¡Yotsuba!

Total tomos: 71

Esta categoría es la que concentra la mayor parte del gasto ya que para llevar obras al día no hay oferta que valga. Sin embargo, son las obras que más disfruto comprando y leyendo en general y por las que más sufro las esperas eternas entre tomo y tomo... No pierdo la esperanza de ver títulos como Bride Stories, Silver Spoon o Trinity Blood inaugurando la lista de «Manga terminados» del próximo balance. Desgraciadamente, sigue habiendo intocables que debería haber terminado hace años como Naruto, Bunny Drop o Maison Ikkoku, que a estas alturas es posible que ya no termine nunca.

Tomos únicos

Après l'amour, la sueur des garçons a l'odeur du miel [FR]
Catarsis
Comic Cue [FR]
El Barrio de la Luz
La magie du rangement [FR]
Los carruajes de Bradherley
Nivawa y Saitô
Noragami: Historias Cortas
Pink
Reboot
Snegurochka [FR]
Strawberry Shortcakes [FR]
Tamayura
The bride was a boy [ENG]
The Mark of Watzel
Una mujer en la era Shôwa

Total tomos: 16

Incluso tomos únicos he comprado el triple que el año pasado. Se repite el esquema de las otras secciones, con la mayoría de obras adquiridas de segunda mano con notables excepciones como Nivawa y Saitô, que no podía dejar escapar tras la visita de Nagabe al Salón del Manga, o Reboot, que llevaba esperando con ansias desde que se anunciase que había ganado el concurso manga de Norma. 

¡Ventas!

Abrázame con toda tu alma
Adolescente pero no inocente
Children of the Whales #1-4
Cynical Orange
Haru Hana
I am here!
Imadoki
Immortal Rain #1-5
Instituto Ouran Host Club
Kaichou wa Maid-sama!
Kare First Love
Limit
Lovely Complex #1-10
Lovers Flowers
Mi nuevo padre
Midnight Secretary
Pluto

Total tomos: 127

Las ventas también se han ido sucediendo de forma paulatina y aunque he vendido menos de lo que he comprado, voy dando salida a las obras que tengo disponibles en wallapop. De cara al 2019 espero ser cada vez más selectiva con títulos que compré hace una década y de los que puede que deba desembarazarme. Hacerse mayor es lo que tiene supongo.

Conclusiones manga

Después de muchísimos años consecutivos con una trayectoria impecable, este año he pinchado de mala manera. No compraba tanto desde hacía 5 años, en 2013; he comprado tres veces más tomos que el año pasado y he gastado casi el doble. No tengo excusa.

2011: 427 tomos por unos 1600€ (1,17 tomos al día; a 3,75€ por tomo de media)
2012: 338 tomos por unos 1500€ (0,92 tomos al día; a 4,44€ por tomo de media)
2013: 414 tomos por unos 1800€ (1,13 tomos al día; a 4,35€ por tomo de media)
2014: 169 tomos por unos 830€ (0,46 tomos al día; a 4,91€ por tomo de media)
2015: 139 tomos por unos 700€ (0,38 tomos al día; a 5,04€ por tomo de media)
2016: 169 tomos por unos 950€ (0,46 tomos al día; a 5,62€ por tomo de media)
2017: 91 tomos por unos 600€ (0,25 tomos al día; a 6,67€ por tomo de media)

Me he dejado llevar por ofertas de segunda mano como cuando tenía 18 años y he empezado muchísimas obras aún en publicación en Japón. Supongo que este aumento desmesurado refleja en parte la nueva burbuja de la publicación manga en España a la que nos acercamos con editoriales como TomodomoMW o ECC sacando obras con un perfil alternativo que satisfacen a los lectores que empiezan a cansarse de los shonens y shojos más típicos. Además, 53 de los 279 tomos los he comprado en francés y de segunda mano contribuyendo ostensiblemente al balance final.

He intentado leer todo lo posible, habiéndome propuesto a principio de año llegar a los 365 tomos (uno al día) y me he terminado quedando en los 269. Al menos he leído casi tantos tomos como he comprado por lo que no se engrosa la lista de lecturas pendientes. De cara al año que viene voy a intentar no sucumbir ante ofertas jugosas y centrarme en la venta más que en la compra de nuevas series.

II - OTROS

Cómic/Tebeos/BD

After Man: A Zoology of the Future
By Chance or Providence
Chica y Lobo
Cuadernos Japoneses: El vagabundo del manga
Divas de Diván
El Príncipe y la Modista
Estamos Todas Bien
Fábulas: Despedida
Hâsib y la Reina de las Serpientes
Justice TV
Larson, el hombre con más suerte del mundo
Máculas
Perséfone
Pulse Enter para Continuar

Total cómics: 15

Irónicamente, he comprado muchísimo más que el año pasado (también aquí sí, parece que cuando decido gastar, lo hago a lo grande) y tengo la sensación de no poder comprar ni la mitad de cosas que me interesan. Este año han salido auténticas maravillas gráficas a la venta pero ni mi cartera ni mis estanterías se pueden permitir el lujo de ceder a todos mis caprichos. Me sigo conformando con la existencia de la biblioteca para saciar mis ansias lectoras.

Autoedición

Dilemas de una Dibujante Manga en el Mundo del Arte
Extra extra
Nocturnos: Bajo la Luz de Casiopea
The Traveler
Too Much Pink
Veranormal
Vidal Balaguer

Total publicaciones autoeditadas: 7

Creo que es este el único apartado de todo el balance en el que he comprado menos que el año pasado... y ni siquiera puedo atribuirme mérito porque la reducción se debe a que no he podido ir a prácticamente ningún evento de autoedición... me pesó especialmente no ir ni al GRAF ni al Gutter pero al menos así he ahorrado un poco (?). Hay varios compendios autoeditados que quería haber comprado pero he estado tan desconectada de las redes sociales que se me han pasado varias obras que quería.

Libros

A Room of One's Own [ENG], de Virginia Woolf
Books v. Cigarettes [ENG], de George Orwell
On Suicide [ENG], de David Hume
Rebelión en la Granja, de George Orwell
Syngué sabour: Pierre de patience [FR], de Atiq Rahimi

Total libros: 5

La cantidad de libros que leo al año sigue siendo ridícula por lo que sigo intentando no comprar prácticamente ninguno. De hecho, el listado está compuesto únicamente por una oferta que encontré cuando estuve en Londres hace unos meses, una lectura recomendada de la escuela oficial de idiomas y Rebelión en la Granja que hacía años que quería leer. No será por recomendaciones de novelas que tienen pinta de ser interesantísimas pero hasta que no me ponga a leer en serio... 

Conclusiones de todo lo que no es manga

Me ha costado horrores hacer este balance en general porque a lo largo del 2018 he sido muy poco rigurosa anotando las compras en mi excel precario. De hecho, he tirado más de memoria que del archivo ya que faltaban muchos títulos que he comprado, por ejemplo, estando de viaje. Imagino que algo faltará pero aún y dejando algún cabo suelto está claro que ha sido un año de despilfarro inconsciente.

Audubon - Sobre las alas del mundo, de Fabien Grolleau & Jérémie Royer
I.D. de Emma Ríos
Las Cien Noches de Hero, de Isabel Greenberg
Materia, de Antonio Hitos
Oscuridades Programadas, de Sarah Glidden
Poncho Fue, de Sole Otero
Sadbøi, de Berliac
Shangri-La, de Mathieu Bablet
Sunny, de Taiyô Matsumoto

Por otra parte, la biblioteca sigue contribuyendo a que me ahorre bastante dinero ya que hago de tripas corazón y me conformo con leer sin necesidad de comprar. Lo que más lamento es la escasez de reseñas de lo que sí he logrado leer, que parece epidémica en los balances de compras. Los propósitos para el año que empieza hoy están tan claros que no hace falta ni decirlos, ¿no?

domingo, 4 de noviembre de 2018

Tintubre (2018)

En parte porque no me da tiempo de escribir una reseña para esta semana, en parte porque desde que empezó octubre tenía ganas de hacer esta recopilación, la entrada de hoy la dedico a mis artistas predilectas que se han embarcado en la titánica tarea de hacer un dibujo al día en el ya célebre inktober, o tintubre si lo adaptamos al castellano.


En primer lugar, un clásico, el tándem formado por Xulia Vicente y Núria Tamarit, ya consagradas no solo como ilustradoras sino también como autoras de cómic, que desde hace años deciden una temática común para realizar sus ilustraciones y recopilarlas en un librito. Este año decidieron dedicar sus inktobers al deporte por lo que entre ambas han abarcado 62 deportes distintos desde el baloncesto o el ciclismo hasta el ajedrez mágico (sí, el de Harry Potter). Los originales que siguen a la venta los podéis comprar en su web Gota de Calo.


Marina Vidal, conocida por su labor como portadista pero también por sus aportaciones al cómic underground con excelentes historietas autoconclusivas en varios fanzines, destacando las que forman parte del nominado fanzine Medievo:Medievo, se propuso el reto de dibujar cada día una ilustración de un personaje del juego Soul Calibur embarcándose así en la difícil tarea de adaptar a su estilo unos diseños algo bizarros. El toque rosa en todos los dibujos es su sello para esta edición. Podéis comprar los originales que siguen disponibles contactándola vía twitter.


Otra artista que, en mi opinión, ha destacado inevitablemente entre las demás ha sido Irina Hirondelle que le ha dado una vuelta de tuerca al concepto de inktober al añadir una historia que contar con cada nueva imagen. Concretamente, historias curiosas acontecidas en España de lo más variopintas. No me extraña que haya tenido tanto éxito ya que es la primera vez que veo que alguien quiere más allá con el tintubre aprovechando para contar algo.


Otra autora consagrada en este país es Ana Oncina, conocida por su cómic Croqueta y Empanadilla, que ha focalizado su inktober en personajes de ... iba a decir personajes de manga, luego añadir que también de anime, quizá una cierta predilección por Ghibli pero en realidad también aparecen personajes de libros, series y películas. Pensé en cambiarlo a clásicos modernos pero incluso los protagonistas de Over the Garden Wall aparecen así que lo voy a dejar en que Oncina ha seleccionado sus personajes (supongo que) favoritos de ficción. Y le ha quedado una selección inmejorable por cierto.


Y me he dejado para el final mi ilustradora favorita de este año, diría que ha sido un descubrimiento pero en realidad ya le compré una postal hace años en un Graf... hablo de Cristina Serrat, una jovencísima artista que escogió como tema para este inktober ilustrar distintos seres mitológicos femeninos de todo el mundo. Los que me seguís por twitter sabéis que la he retwitteado con devoción durante todo el mes y espero con muchas ganas a la recopilación física de todas las ilustraciones.


Evidentemente, hay decenas, cientos y miles de artistas más que se han embarcado en este reto durante todo el mes de octubre. Esta entrada no es más que una síntesis de mis favoritas. ¿Cuáles han sido los vuestros?

domingo, 28 de octubre de 2018

[Nuevas Lecturas] El león de marzo

Puede que el nombre de Chica Umino resulte familiar a más de uno gracias a la publicación por parte de Panini de Honey & Clover, uno de los pocos joseis que hemos tenido la suerte de leer en castellano (aunque hace tiempo que desistí en la temible batalla acerca de las demografías). Diez años después, contra todo pronóstico, fue ECC quien protagonizó el retorno de esta mangaka al panorama de publicación manga en España con la licencia de El león de marzo (3-gatsu no Lion). Esta obra, en publicación en Japón desde 2007, ha acumulado múltiples nominaciones y premios a lo largo de su paulatina serialización, incluyendo un Taishô en 2011 y el Gran Premio del Premio Cultural Osamu Tezuka de 2014.


Rei Kiriyama no tiene más que 17 años pero eso no le impide tener independencia económica y pagarse un alquiler en Rokugatsuchô con lo que gana como jugador profesional de shogi. Obsesionado con no resultar una carga para nadie e incapaz de relacionarse con los que le rodean, se aísla de la sociedad y dedica toda su existencia a perfeccionar su juego. A raíz de un encuentro fortuito con Akari, una mujer llena de vida, y sus dos hermanas pequeñas, Hina y Momo, irá abriéndose poco a poco y aprendiendo a confiar en los demás.

Personalmente, creo que el factor que ha catapultado El león de marzo a capitanear las listas de mangas más vendidos y reconocidos de Japón en la actualidad reside en que la trama gire en torno al shogi, un deporte muy bien valorado en el país nipón. Sin embargo, en mi humilde opinión, lo que hace que este manga sobresalga entre todos los demás es precisamente todo lo que no tiene que ver con el juego en cuestión.


Empezaré por el protagonista, Rei. Desde el primer tomo es evidente que sufre una depresión y que estar totalmente solo no le ayuda en nada a salir de ella. Los múltiples pasajes de introspección son de lo más agobiantes y es difícil que sus pensamientos asfixiantes no arrastren al lector con él. Chica Umino desempeña un trabajo sublime retratando lo dañina que es la soledad y la manera que tiene de incapacitarte como persona. Además, profundiza en la autoexigencia patológica y la competitividad malsana que caracterizan las altas esferas en cualquier ámbito, con ecos a Whiplash simplemente porque para mí es el paradigma en esta materia.

Aunque una no puede reseñar El león de marzo sin mencionar a las hermanas Kawamoto, que le hacen el contrapunto perfecto al protagonista. Akari, Hina y Momo no tienen padres pero se tienen las unas a las otras y siempre están dispuestas a acoger a quien sea en la familia, ya sea un gato hambriento o un adolescente incauto. La autora las utiliza constantemente de puente narrativo, son indispensables para la trama en tanto que Rei por sí solo es inmutable y estático y son sus interacciones con las tres hermanas las que le hacen cerrar capítulos desagradables de su pasado a la par que enfocar su futuro con algo más de optimismo.


Los tomos de este manga son increíblemente densos y pesados de leer. No lo digo con una connotación de aburrimiento sino de conmoción. Todos ellos contienen pasajes cargados de angustia, con un impacto emocional devastador. Mientras los leía tenía una sensación muy extraña, de profundidad, que no suelo experimentar con el manga, algo que siempre he atribuido a su periodicidad frenética. Al ver que los 13 tomos publicados hasta la fecha en Japón de El león de marzo son el resultado de once años de serialización, comprendo algo mejor este peso que tiene cada capítulo. Puede que no sea más que el peso del tiempo. Pero, entre tanto drama existencialista, la mangaka sabe introducir escenas humorísticas que alivian la tensión acumulada y permiten que tanto los personajes como los lectores puedan darse un respiro.

Pero si he dicho que la fama de este título en Japón se debe al shogi, será que algo de protagonismo tiene, ¿no? Pues bien, uno de los motores de la trama son, efectivamente, los distintos torneos en los que participa Rei y de los que, por cierto, dependen sus ingresos mensuales. Es un tema que se me atragantó bastante antes de empezar a leer Sangatsu porque no tengo ni idea de las reglas por las que se rige este juego (y lo de que es una especie de ajedrez pero más complicado no me sirve porque no he jugado nunca al ajedrez) y temía no ser capaz de seguir las "batallas". Por eso me sorprendió y alivió a partes iguales que la autora no hiciese ningún tipo de esfuerzo en explicar cómo se juega en los primeros capítulos. Tampoco alarga las partidas, ni las describe con todo lujo de detalles. Más adelante termina por hacer una breve iniciación al juego pero, en definitiva, El león de marzo en ningún momento tiene el objetivo de enseñar a nadie a jugar. El interés de esta obra está, como decía, en la construcción y evolución de los distintos personajes, tan dolorosamente humanos.


Eso no quita que este seinen sí sea toda una fuente de anécdotas sobre los entresijos del mundillo que, para mí, son mucho más interesantes que el funcionamiento del juego en sí. A este fin, Chica Umino cuenta con la colaboración de Manabu Senzaki, un kishi (profesional) que la asesora en materia de shogi para que todas las partidas y jugadas que aparecen (que son muchas) sean reales y coherentes. No solo eso sino que en los interludios entre capítulos cuenta con una columna propia en la que se centra en uno u otro aspecto del juego como cuáles son los torneos más prestigiosos, cuánto dinero se puede llegar a ganar si se es lo suficientemente bueno, o el nivel de estudios que suelen tener los jugadores. Es gracias a él que la historia se asienta sobre bases sólidas y que Chica Umino puede dar vida a sus atormentados personajes en un contexto realista.

No puedo hacer otra cosa que instaros a leer El león de marzoChica Umino es una bestia, una mangaka que merece sobradamente el reconocimiento que ha conseguido y que os oprimirá el corazón sin piedad una y otra vez. Una de mis mejores lecturas del año, sin lugar a dudas.

domingo, 7 de octubre de 2018

[Nuevas lecturas] Música de Acero

Tras el frenesí generado en las redes respecto al reciente lanzamiento tanto de Atelier of Witch Hat como de La Balada del Viento y los Árboles que, además, se anunciaron de forma simultánea, me da la sensación de que Música de Acero (Tetsugaku Letra) es una novedad que ha quedado de alguna forma camuflada a pesar de su encanto.


Kimitaka jugaba al baloncesto desde muy pequeño por lo que al empezar la secundaria contaba con ser el as del equipo; sin embargo, al poco tiempo de empezar el instituto se dio cuenta de que su conocimiento y experiencia no podían competir con la complexión y habilidad física de sus compañeros de clase y pronto tuvo que abandonar el deporte por no estar a la altura. Rabioso, decidió deshacerse de sus zapatillas nuevas, que le acababan de regalar. En ese momento la casualidad quiso que se encontrara con Fujimoto, una antigua compañera de clase que se encontraba en una situación parecida: a pesar de lo mucho que le gustaba la danza española era demasiado desgarbada para poder bailar con gracia y también pensaba renunciar a su sueño tirando sus flamantes zapatos rojos. A raíz de este encuentro, ambos adolescentes harán un intercambio, tanto de calzado como de objetivo pero, ¿serán capaces de triunfar en su nueva ambición?

Mizu Sahara, también conocida como Yumeka Sumomo, entre otros alias, ya había sido publicada con anterioridad en España con sendos tomos únicos, Añorado Rozione (Planeta, 2007) y Voces de una estrella distante (Planeta, 2016) con un éxito más bien escaso. Mientras que el primero era una recopilación de historias cortas bastante extrañas (aunque recuerdo haberlas disfrutado muchísimo en su momento), el segundo era una adaptación del OVA homónimo de Makoto Shinkai que dejaba mucho que desear. De hecho, Mizu Sahara cuenta en su haber con gran número de historias cortas (recopiladas o no) y títulos en los que comparte autoría con diversos guionistas.


Es por lo tanto Música de Acero una excepción en su bibliografía que nos permite por primera vez juzgar la capacidad de la autora para desarrollar una historia larga. Por si esto fuese poco, se trata de la primera incursión de la mangaka en la demografía shonen, habiéndose publicado originalmente Música de Acero en las páginas de la revista Gessan (Monthly Shônen Sunday), de Shogakukan; para que tengáis una referencia, es la misma revista en la que se serializaron tanto Q&A como Mix, las obras más recientes de Mitsuru Adachi.

Puede que me haya quedado un preámbulo más largo de lo normal pero me parecía necesario para entender por qué Música de Acero es una rara avis. El punto de partida podría ser el de cualquier shonen de superación personal: un protagonista del montón en todos los aspectos, tirando a taciturno, que no destaca en nada, que hace una promesa que terminará cambiando su vida. Mientras tanto, la estética y estructura obedecen a un canon más típico del shôjo, ya que lo que prima en la narración son las reflexiones introspectivas del protagonista.


Música de Acero podría incluso encuadrarse dentro del marco del spokon puesto que uno de los ejes argumentales reside en la danza española y en su aprendizaje por parte de Kimitaka. En el primer volumen, muy introductorio, la autora no tiene espacio para desarrollarlo pero ya a partir del segundo empieza a entrar en materia y a mostrar una pequeña parte de este tipo de danza centrándose en las figuras de la señora Morino y su nieto. Y aquí está, para mí, una de las claves de este manga y es que los personajes de edad avanzada tienen un papel importante en la trama. Se trata de una de las muchas rarezas de este manga, en que Mizu Sahara no desaprovecha la oportunidad de darle un rol a los abuelos y abuelas de los distintos protagonistas.

Aunque la principal peculiaridad de esta obra es sin duda la inversión de roles que deriva de la promesa inicial y el intercambio de zapatos*. Fujimoto le traspasa sus zapatos de baile a Kimitaka y una vez él se decide para tirar adelante con un sueño otorgado por otra persona, se aferra a ese calzado hasta tal punto que decide que no sólo va a aprender danza española sino que va a bailar con esos zapatos de tacón. Como quien no quiere la cosa, la autora introduce un dilema para todos sus personajes que terminarán debatiendo sobre si es respetuoso o no permitir que un chico baile con zapatos de mujer y se pone en tela de juicio su calidad como persona.


Pero, por supuesto, la obra va mucho más allá y profundiza en un tema también conflictivo como es el acoso escolar. Y lo hace sin basarse en ninguna de las tramas anteriores sino que constituye un nuevo pilar de la narración. Comentaba antes que Kimitaka es un chico del montón, algo taciturno, cualidades que, sumadas a un pasado algo turbio, le alejan del resto de compañeros de clase... mientras le acercan a otros marginados que, por uno u otro motivo, están tan apartados del resto como él. No contenta con esto, la mangaka va un paso más allá y sigue desarrollando el tema del bullying con la hermana pequeña del protagonista, que tiene su propia historia paralela que en nada desmerece a la trama principal.

Como veis, Mizu Sahara no desaprovecha ni una viñeta para dotar a su obra de capas y más capas de significado, acompañando las vicisitudes con la danza de su protagonista con incontables matices que enriquecen la obra. Así que ya sabéis, no permitáis que Música de Acero pase desapercibida entre tanta novedad jugosa. A diferencia de sus obras competidoras, es un manga terminado con seis tomos así que no tendremos que esperar eternamente para conocer su desenlace.


*Fujimoto, la chica, no tiene mayor problema ya que prueba suerte con el baloncesto femenino en el club de su instituto. Sin embargo, no quería dejar de comentar lo extraño e inusual que me resulta encontrar una obra publicada en una revista destinada mayoritariamente a un público masculino que se centre en un deporte femenino sin objetificar a ninguno de sus personajes (de hecho, ¿existe alguna más o es esta la excepción que confirma la norma? os animo a sugerirme manga de estas características en los comentarios).

sábado, 29 de septiembre de 2018

Oscuridades Programadas

He vuelto a recurrir a la biblioteca para poder leer otro título de «esos que salen en las listas» y, como siempre, lo cogí sin tener ni idea de qué iba pero con la tranquilidad relativa de que Oscuridades Programadas se ha publicado en España bajo el sello de Salamandra Graphic. En la portada aparecen cuatro personas en una azotea, una figura central rodeada por tres personas: un cámara, una entrevistadora y, al fondo, una mujer que parece tomar notas de todo con discreción. Crónicas de Turquía, Siria e Iraq es el subtítulo que quizá pueda pasar desapercibido pero que nos da la última pista que nos hacía falta; en efecto, Sarah Glidden nos ofrece una novela gráfica sobre un viaje a Oriente Próximo que realizó acompañando a sus amigos periodistas Sarah Stuteville y Alex Stonehill junto con el ex-marine Dan O'Brien.


En apenas trescientas páginas la autora nos narra dos meses de viaje incluyendo tanto las entrevistas con decenas de refugiados de varios países y culturas como las conversaciones privadas (todo lo privada que puede ser una conversación que está siendo registrada para aparecer posteriormente en varios reportajes y en una novela gráfica bien lozana) con sus compañeros sobre el viaje en sí y el periodismo como profesión. Por lo tanto, Oscuridades Programadas no es un reportaje propiamente dicho sino la crónica de un viaje a partir del cual se desarrollaron (o no) varios reportajes. Al seguir un orden cronológico y meramente descriptivo, las historias que se presentan lo hacen sin ton ni son, entremezclándose unas con otras en contraposición a la sucesión coherente de sucesos inevitablemente impregnada de la opinión del periodista que encontraríamos en la prensa. 

El peso de la no ficción se hace patente desde el principio convirtiendo la obra en una lectura densa y difícil de digerir que, de hecho, me ha durado meses (tuve que renovar el préstamo de la biblioteca). Evidentemente, siendo uno de los temas principales la situación de los refugiados y la guerra, se trata de un compendio de historias tristes llenas de sufrimiento. Pero, además, retrata la compleja realidad que viven kurdos y árabes en Iraq y Siria, resultado de conflictos que se remontan a hace décadas.


Prácticamente todos los entrevistados tienen una cosa en común: su estatus de refugiados. A este respecto, la obra incluye entrevistas con dirigentes de UNHCR (que quizá os resulte más familiar por sus siglas en castellano, ACNUR) muy interesantes en las que se explica un poco en qué consiste entrar en el sistema de los refugiados y los pasos que se tienen que seguir desde que se solicita hasta que te lo conceden y todo lo que viene después incluyendo campamentos temporales y reasentamientos en otros países (un proceso largo y complicado siendo muy pocos los que consiguen emigrar).

Desde un punto de vista periodístico, el reportaje se centra más en las dificultades del día a día a las que deben hacer frente los refugiados ya que, si bien en Siria por ejemplo la escolarización de los niños es obligatoria y gratuita, una vez terminados los estudios primarios, los refugiados jóvenes se encuentran atrapados sin posibilidad ni de continuar con sus estudios superiores ni de trabajar con lo que aumenta su frustración y, finalmente, la violencia y delincuencia.


Pero, como ya avanzaba, el viaje de dos meses permite a los integrantes de la cuadrilla abordar el asunto desde un sinfín de puntos de vista distintos siendo uno de los elementos centrales del relato el testimonio de Sam Malkandi, un refugiado iraquí que logró la ciudadanía estadounidense para ser deportado más adelante por irregularidades durante el proceso de reasentamiento. Puede que esta historia sea central en Oscuridades Programadas simplemente porque el equipo de periodistas tenía como objetivo a priori entrevistar a Sam y realizar un documental.

Su interés y su protagonismo están intrínsicamente ligados al atractivo que ofrece su historia para un público potencial. Y creo que ahí radica parte de la importancia que ha tenido para mí la lectura de esta obra y es que como periodista tu labor no es sencillamente la de informar sino la de escoger qué parte de la verdad debes presentar y cómo hacerlo para conseguir despertar el interés del lector. Puede sonar rastrero o ilegítimo pero esta visión práctica permite hacer un buen trabajo y lograr el objetivo primordial que es hacerse eco de las injusticias que se han cometido y se cometen con una población masiva y heterogénea que no deja de crecer.


Otro de los objetivos de Sarah Stuteville al invitar a su amigo de la infancia Dan O'Brien era poder hacer un reportaje sobre cómo volver al mismo territorio en el que fue destinado pero, esta vez, como un simple civil más podía cambiar su visión de la actuación militar de Estados Unidos durante la guerra de Iraq. Con este abordaje pretende conectar con el pueblo americano con un protagonista y un relato que resulte más atractivo a la audiencia que en última instancia va a consumir su historia.

Como avanzaba, uno de los temas de fondo de Oscuridades Programadas es precisamente el significado y objetivo del periodismo. Así, Sarah Glidden nos explica la trayectoria de su amiga periodista, su búsqueda vocacional, sus primeros pinitos en el medio, múltiples conversaciones sobre el tema revelando datos curiosos como que se trata de la segunda profesión más odiada según los ciudadanos estadounidenses. Estos testimonios, de boca de jóvenes nacidos en Estados Unidos, con el mundo y la vida de cara, son la última pata de una obra que se revela como una lectura robusta que desde luego se merece estar en múltiples listas de indispensables.


Para terminar, la autora comenta al final de la obra que en su página web personal ha hecho una recopilación de enlaces de todas las noticias mencionadas a lo largo de Oscuridades Programadas así como de todos los reportajes realizados por el equipo del Seattle Globalist derivados de este viaje.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Une Vie au Zoo

Une Vie au Zoo (Kemono Michi) es un josei de Saku Yamaura publicado recientemente en Francia que jamás hubiese descubierto si no fuera por la recomendación de Flors que, no contenta con eso, acabó por venderme ella misma sus tomos. Lamento mucho deciros que se trata de una obra inédita en España que difícilmente encontraréis en un idioma inteligible (a no ser que sepáis francés claro) ya que ni siquiera está disponible en inglés.


Tras su último despido, Haruko decide probar suerte en el modesto zoo de Hidamari, que necesita personal con urgencia. Para su sorpresa, es contratada de inmediato a pesar de no tener ni formación ni experiencia como cuidadora, al responder con entusiasmo a la pregunta ¿te gustan los animales? que le hace el gerente. Pronto descubrirá que no es oro todo lo que reluce, que la naturaleza es salvaje y despiadada y que trabajar como cuidadora va mucho más allá de dar mimos a los animales...

Para la sinopsis he obviado un elemento clave de la trama revelada en el primer capítulo ya que su importancia se va diluyendo a lo largo de los capítulos pero veo necesario advertiros de todas formas. Haruko tiene una especie de don o habilidad especial que la hace diferente a los demás trabajadores del zoo: es capaz de percibir emociones con el olfato. Así, el taciturno gerente del zoo, hijo del anterior dueño, le irá imponiendo retos cada vez más difíciles a la protagonista, que resolverá con su olfato y empatía infalibles. Curiosamente, conforme se aproxima el final, la autora parece obviar este detalle ya que pasa de recurso ubicuo a desaparecer sin dejar rastro. Personalmente, agradecería que no apareciese desde el principio ya que no creo que sea necesario para que la trama avance.


Esta obra está catalogada como josei por lo que, en su concepción, se trata de una historia destinada, mayoritariamente, a un público femenino adulto. Si bien es cierto que aborda varios temas apenas explotados en el manga en general como son el mundo laboral (y la protagonista no trabaja ni en unas anodinas oficinas de propósito incierto ni en una editorial) o el mobbing, toda la obra desprende un optimismo patológico. A pesar de poner de manifiesto situaciones conflictivas que pueden darse en un parque zoológico, el mantra de casi todos los capítulos podría sintetizarse en algún mensaje motivacional barato del estilo "querer es poder".

Personalmente me parece algo insultante este tono despreocupado ya que estoy segura de que la autora podría haber elegido dar una representación más realista a su obra sin abandonar por ello un toque optimista. De hecho, la edición francesa incluye una pequeña nota de la mangaka detallando todos los libros que consultó durante la serialización de la obra incluyendo varios títulos que versan sobre el propósito de los zoos y las tareas específicas de las que deben ocuparse sus trabajadores. Para mí esto demuestra que a pesar del tono infantil, la autora reflexionó sobre qué mensajes quería transmitir a sus lectores y no tomó ninguna decisión a la ligera.


Son las partes amargas de la narración las que me han parecido más interesantes ya que Saku Yamaura desarrolla también, aunque en menor grado, la vertiente cruel pero evidente de los zoos. Los animales están enjaulados, privados de su libertad, obligados a ser separados de sus crías a menudo, mientras que la intervención humana, por mucho que sea bienintencionada, puede tener consecuencias irreversibles sobre algunos de ellos.

Siendo honesta con vosotros, de pequeña (y de no tan pequeña) quise trabajar en un zoo y cuando voy de viaje suelo visitarlos si tengo oportunidad (he estado en los de Viena y Praga, fui a una reserva de orangutanes cuando estuve en Borneo además de haber estado tanto en el zoo como en el acuario de Barcelona varias veces). Con esto os quiero decir que no solamente le tenía muchas ganas a Une Vie au Zoo sino que he disfrutado mucho de su vertiente didáctica/rigurosa. Sin embargo, Haruko me parece una protagonista infantil, ingenua e inconsciente, que pone su propia vida y, lo que es más grave, la de los visitantes en peligro. No contenta con eso, contradice las órdenes directas de sus superiores de forma reiterada, acto que la autora presenta como hazaña loable y no me parece un buen mensaje para transmitir a los lectores.


En definitiva, se trata de una obra correcta, sin grandes pretensiones, sin duda diferente a lo que una está acostumbrada a leer por estos lares. Si no fuese por sus resoluciones propias de cualquier película de Disney, lo recomendaría con más énfasis.