domingo, 17 de agosto de 2014

True Detective

Tengo unas tres series españolas más bien malillas por reseñar, a parte de temporadas varias de True Blood, El mentalista, Sherlock, el final de How I met your mother... pero que les den. No puedo esperar a reseñar la mejor serie que he visto desde Breaking Bad.


Rustin Cohle y Marty Hart son los agentes de policía encargados de lidiar con el asesinato de una mujer en Erath. Lo que convierte este caso en algo inusual es el aparente ritual seguido por el asesino que, de acuerdo a Cohle, ha asesinado antes a juzgar por lo meticuloso de la puesta en escena. Rust y Marty deberán encontrar al culpable, siguiendo las pistas poco a poco, con una investigación que se prolongará durante semanas y que, como sabemos de antemano, será la más importante de sus respectivas carreras.

La trama de la serie tiene lugar en dos líneas temporales diferentes: la primera se sitúa en los noventa, cuando Rust y Marty investigaron el asesinato de Erath; la segunda, en la actualidad, cuando, por un motivo que no se da a conocer hasta avanzada la temporada, tanto Rust como Marty son investigados y deben relatar todos los pasos que dieron en su investigación, casi veinte años atrás.


Por lo tanto, en un primer momento, la mayor parte de cada capítulo se dedica al pasado, a la investigación. Una investigación lenta y tediosa que poco tiene que ver con lo que acostumbran a mostrarnos en series como Castle, El mentalista o CSI en que cada homicidio suele solucionarse en un par de días. Este es solo el primer motivo por el que True Detective sobresale notoriamente entre un puñado infinito de series policíacas. Es esto por lo que parece ser que hay gente a la que no le ha gustado nada la serie, encontrándola demasiado lenta. A mí esta lentitud me fascina. Ya no solo porque me gusta el realismo sino porque este ritmo pausado permite un montón de reflexiones de Rust de esas que pasarán a la historia.

En lo que respecta a la trama principal (la policíaca) creo que lo que más me gusta es lo predecible que es. A lo largo de la serie te van mostrando las pistas que encuentran ambos policías y es fácil seguir el camino que les lleva de un sospechoso a otro. No son superhombres, no se fijan en el desgaste de un anillo o en la composición de la grava para seguir con la investigación. Y es por eso que el espectador avanza con ellos, puede seguir sus razonamientos y puede adivinar muy pronto quién está detrás de tantas desapariciones y asesinatos. No hay ningún giro argumental inesperado que te deje con la boca abierta. No hace falta.


Porque para eso están los personajes, los diálogos y todo lo que no tiene que ver con la investigación per se. Rust es total y completamente fascinante. Marty es total y completamente odioso. La crueldad humana, nuestra estupidez, la necesidad por creer en algo, religión y filosofía, sexo, la muerte. Muchos son los temas en los que indagan los guionistas, haciéndote reflexionar. Además, las vidas personales de Marty y Rust dan para muchos minutos de metraje y no sobran para nada. No es algo accesorio, no se trata de rellenar. Las niñas de Marty, cómo van creciendo, el pasado de Rust...


Por último, True Detective es una serie llena de simbolismo. Como esto no es mi especialidad, os enlazo una reseña muy interesante con teorías retorcidas pero factibles sobre varios detalles de la puesta en escena. Parece mentira la cantidad de cosas que pueden pasar desapercibidas cuando no sabes qué es lo que estás buscando.

Tanto Matthew McConaughey como Woody Harrelson son unos actorazos como la copa de un pino y es una gozada disfrutar de su interpretación. Es más, como comentaba al principio, hay dos líneas temporales que se van mostrando de forma más o menos paralela en cada capítulo en que los actores deben aparentar una diferencia de casi 20 años de edad. Y lo consiguen. Porque en esta serie hay que alabar la trama, las subtramas, los diálogos, los actores, los cámaras, la puesta en escena y cualquier otra cosa evaluable en una serie de televisión.

El opening es la leche también
Os podría decir que lo mejor de la serie es el final pero no es así. Lo mejor de la serie es la serie en sí. Al principio podéis morir de satisfacción con los monólogos sobre la humanidad de Rust. En el nudo podéis disfrutar con las escenas de acción, que son muy pocas pero son impresionantes. En el desenlace podéis alucinar con el final, que es de diez, con lo raro que es que una buena serie tenga un buen final. Sé que habrá una segunda temporada con personajes distintos y me sabe mal porque creo que es imposible que aguante el nivel. Esta serie es imprescindible.

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