miércoles, 11 de noviembre de 2015

Crónica salonera (I): Jueves 29 & Viernes 30

Como por primera vez desde que empecé el blog he tenido que trabajar los primeros días de salón, sólo pude pasarme un ratito a última hora tanto el jueves como el viernes.

El jueves decidí ir únicamente para asistir a la presentación de novedades de Tomodomo, que me hacía mucha ilusión (cada vez espero sus licencias con más ganas), a las seis de la tarde. Como llegué con un margen de unos 20 minutos, aproveché para pasarme por el stand de Norma editorial a buscar mi número para la sesión de firmas de Inio Asano, que me tocó para el domingo a mediodía, donde me encontré con Fran. Aún sigo pasmada con lo lenta que iba la muchacha encargada de dar el número... mira que no había apenas gente y un poco más y llego tarde a la presentación. Me compré sin dudarlo el pack con el primer tomo tanto de Buenas noches, Punpun como de Dead Dead Demons Dededede Destruction, las dos novedades de Asano para el salón. Os enseñaría una foto de mi fantástico número trece para la sesión de firmas pero la única foto que le hice... no se llegó a hacer, ya os lo explicaré en la crónica del domingo si estoy de humor.


Como decía, nuestra siguiente parada fue la Sala de Actos 1 de la que, desgraciadamente, tampoco tengo ninguna foto... Mi vena periodística estuvo algo atrofiada los días de salón y no hice casi nada de lo que me había propuesto. Pero vayamos a lo importante que es lo que todos ya sabéis: las chachi-licencias de Tomodomo:


El primer anuncio se lo llevó Sorano y Hara (Sora to Hara), con lo que acerté muy parcialmente mi porra salonera; el segundo fue para una autora - que es la hostia - ignorada durante décadas en este país y con la que solo unas valientes como Alina y Ana podían arriesgarse, Moto Hagio y su tomo único ¿Quién es el 11º pasajero? (11-nin Iru!) para el que se escucharon grititos de cierta fangirl desde el público; por último, dieron una alegría a las (y los?) amantes del BL y, más especialmente, a las del yaoi con Pájaro que trina no vuela (Saezuru Tori wa Habatakanai), de Kou Yoneda, un manga abierto con solo tres volúmenes en el mercado nipón.

Al terminar la presentación (muy breve y sin turno de preguntas), fui a saludar a Gemma (a la que le vendí Los guardianes del Louvre y Pasión bajo las estrellas), Nagore, Miya, Bell, HideKisa y Deirdre que también habían estado atentas a las nuevas licencias. Después de charlar un poquitín nos fuimos Fran, Nagore y yo hacia la bautizada como isla de ofertas, es decir, una serie de stands en los que pueden encontrarse tomos manga algo rebajados que se aleja de la epidemia de merchandising carísimo que asola casi todo el palacio 2. Allí me decidí por fin a comprar Barri Llunyà (la edición en catalán de Barrio Lejano) de Jiro Taniguchi, puesto que me pesa más mi opinión positiva acerca de El almanaque de mi padre que la más bien regulera sobre Los guardianes del Louvre. Aproveché también para hacerme con el libro de ilustraciones solidario TBO4 Japan y Ataque a los Titanes #16, que me leí esa misma tarde volviendo a casa.


Como realmente no hice gran cosa ni el jueves ni el viernes, he decidido fusionar en esta entrada la crónica sobre mis breves visitas al salón ambas tardes. Cuando llegué al salón el viernes me encontré de nuevo con Fran, que me dio el tan esperado nuevo fanzine de Xulia y Tamarit: Tubartulosis (firmado con mucho amor ♥).


Y, hablando de firmas, fue el viernes por la tarde cuando fui a por la primera de una lista muy corta este año. Sé que estaréis contrariados pero no todos los años puede una conseguir cuarenta firmas en cuatro días... por muchos motivos. Por primera vez desde que la conozco, Kaoru Okino ha venido a un evento de cómic en Barcelona y he podido conseguir una firma gigante-preciosa en mi primer tomo de Ugnis. Wendy es la mejor y lo sabéis.


Como el viernes no había ninguna presentación de novedades ni actividad que me interesase (a parte de la firma de Kaoru), nos fuimos a la planta superior del palacio 2 a ver las exposiciones de arquitectura y dragones. En cuanto a Mangas en construcción, los títulos escogidos me parecen extremadamente sesgados y, por basarme en datos objetivos, os traigo una lista detallada de las páginas expuestas, los manga a los que pertenecen y sus respectivas editoriales españolas:

Norma
  • Bakuman (4)
  • I am a hero (23)
  • Keroro (3)
  • Sailormoon (1)
  • Solanin (2)
  • Tokyo Ghoul (2)
  • Yotsuba (5)
Milky Way
  • El club del suicidio (1)
  • La chica a la orilla del mar (6)
  • Suiiki (4)
  • Utsubora (1)
  • Your Lie in April (1)
Planeta
  • Doraemon (6)
  • El árbol que da sombra (2)
  • Fénix (2)
  • MW (3)
ECC
  • El Hombre Sediento (4)
  • Hanzo, el camino del asesino (4)
Ponent Mon
  • Barrio Lejano (3)

Voy a convertir este listado en cifras para que lo veáis más claro: de un total de 77 páginas expuestas, quedan representados 19 mangas de 16 autores/dúos creativos distintos publicados por 5 editoriales españolas. Curiosamente, ni Ivrea ni Tomodomo ni Glénat/EDT ni Panini están representadas en la muestra a pesar de sumar un catálogo bárbaro en el que me atrevo a aventurar que hay buenas muestras de arquitectura.

De 77 páginas expuestas, un 30% son solamente de I am a hero. Hace falta un panel completo para exhibir medio capítulo inédito de este manga porque está ambientado en Barcelona pero se ignoran tantas otras representaciones de esta y otras ciudades españolas en el manga. Qué sé yo, se me ocurren varios manga de Naoki Urasawa. Incluso se publicó en nuestro país el libro de ilustraciones Pepita, de Takehiko Inoue, totalmente centrado en la obra de Gaudí...

Y porque no tengo ganas de hacer porcentajes en cuanto a géneros. De todas formas, si miráis el listado resulta evidente que es casi todo seinen y algo de shonen, la página de Sailormoon parecía colocada solo para que no pudiésemos irnos quejando luego de que no aparecía ningún shôjo en toda la exposición porque claro, ¡había uno!

A lo mejor es que yo soy muy nazi pero poner estas dos páginas una al
lado de la otra me parece MUY redundante y totalmente innecesario
Pero es que si anulo todas las fronteras y divisiones en mi cabeza y no pienso ni en el título, ni en los autores, ni en la editorial, ni en el género; si me centro únicamente en el material expuesto y en su valor absoluto por decirlo de alguna forma... sigo sin entender la selección. Bride Stories tiene unos fondos/interiores que son para caerse de culo y aun así parece que no fue merecedora de aparecer. A lo mejor me vais a justificar ahora que es que se trataba de una muestra de arquitectura japonesa (aunque salga Barcelona, pero claro, si el salón es en Barcelona tenemos derecho a mirarnos un poco el ombligo). Pero claro, se supone que la idea era mostrar cómo los fondos nos permiten situarnos en el entorno que fuere y, en ese sentido, debería dar igual dónde, ¿no? Pero bueno, os puedo seguir el juego, ignorar una dibujante de la talla de Kaoru Mori y centrarme en las portadas de orange, que representan localizaciones reales japonesas pero claro, volviendo a las divisiones, es un manga licenciado por Tomodomo, editorial que parece que no le ha caído en gracia a los seleccionadores de las páginas expuestas. De todas formas, es mucho más enriquecedor para el visitante ver la fachada de la casa de ¡Yotsuba! un par de veces.

Al final, la muestra era una amalgama de cabañas y castillos de otra época, la Barcelona de Kengo Hanazawa y rascacielos por doquier (en muchos casos limitados a pequeñas viñetas ennegrecidas en las que no se distinguía un pijo). Quizá era eso lo que tenía que llamarnos la atención, los característicos rascacielos de Tokyo, como el edificio con un "109" gigantesco en su azotea que parece ser que es un edificio inconfundible de la capital nipona aunque el comisario de la exposición no consideró oportuno añadir algunos paneles explicativos de qué se supone que había que ver en ciertas viñetas.

No sé vosotros pero yo veo un claro sesgo en la selección respecto a la cantidad total de manga publicado en España. Me cuesta creer que algo más del 30% del catálogo manga de Milky Way esté representado mientras que no aparece ni uno solo de los cientos de manga licenciados por Ivrea y Glénat/EDT en la última década. Cuánto más lo pienso más me convenzo de que la persona encargada de hacer la selección se dejó llevar únicamente por sus gustos personales lo que me parece de una profesionalidad más que dudosa.


En la misma planta, estaba también la exposición de dragones en la que básicamente había muchas páginas consecutivas de Dragon Ball; aquí ya no me molesté en hacer una lista de los cómics que aparecían (y ya se ha encargado Filigrana de comentarla en su blog). Al bajar, vimos un poco de pasada la exposición Shikishi, con una colección de autógrafos de mangaka, sobre todo pertenecientes a Marc Baños, también conocido como Marc Bernabé (desconozco la razón por la que utilizó un seudónimo).

Acabé de aprovechar la tarde comprando algunos tomos de Norma que tenía atrasados desde hacía meses en el mismo stand del jueves porque estaban algo rebajados (no mucho pero menos da una piedra y este año tampoco me veía con fuerzas de aguantar otra happy hour la verdad).


Fue a estas alturas de salón más o menos cuando escuché la célebre frase de que bajo ningún concepto se podía rebajar a un tomo más del 5% de su precio, especialmente si era de Planeta. Os lo dejo a la libre interpretación. Sé que la legalidad actual prohíbe superar el dintel de ese 5% pero es evidente que en el salón había varios stands que violaban dicha norma... y no pasó nada. ¿Qué gracia tiene irte hasta el salón del manga (con la cola para entrar y el precio de la entrada que ello implica) para luego comprar tomos que tienes en tu tienda más cerca, en tu ciudad, al mismo precio?

Y con esta reflexión me despido de vosotros hasta la crónica del sábado.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Las historias cortas de Nana Shiiba

Nana Shiiba se cuenta entre las mangakas estrella de Ivrea, con siete de sus obras publicadas hasta ahora bajo el sello de la editorial. La precedieron otras como Mayu Shinjo, Ako Shimaki, Minami Kanan o Aya Oda aunque se diferencia de todas ellas en que es una especialista en tomos únicos. Que solo escriba historias cortas no es necesariamente malo ya que creo que hay muchísimos manga que funcionaban bien en ese formato y que por querer convertirse en el nuevo best-seller fracasan estrepitosamente con tramas improvisadas que se alargan sin ningún objetivo claro.

El problema con Nana Shiiba no es que se limite a escribir historias autoconclusivas sino que todos sus personajes acaban resultando copias unos de los otros. Las chicas son siempre unas desgraciadas sin ninguna experiencia amorosa ni amor propio que se enamoran a primera vista de guaperas clónicos con personalidades entre espantosas y ridículas; todo ello siempre enmarcado en un punto de partida cliché y exagerado que lleva a un desenlace inequívocamente predecible. Esta autora no cumple ni en el diseño de personajes ni en la creación de tramas interesantes y su dibujo resulta monótono y estilizado con muy mal gusto con personajes a los que les falta volumen.


Los padres de Meguri han tenido que marcharse al extranjero por cuestiones de trabajo así que dejan a su hija al cuidado de unos amigos. Cuando Meguri se muda a su nuevo hogar se encuentra con una pareja encantadora que, además, tiene a dos hijos guapísimos. La situación no podría ser mejor salvo que los dos hermanos no la soportan y desde que pisa un pie en su casa, están determinados a hacerle la vida imposible con tal de que se marche.

Cuando una lee una sinopsis como esta, ¿qué duda cabe de que Meguri va a enamorarse de uno de los dos hermanos y de que va a ser correspondida? La previsibilidad no tiene por qué ser negativa per se pero es que la trama principal gira en torno al mal carácter de los hermanos que acosan a la nueva inquilina con total impunidad, muchas veces delante de sus propios padres que no dicen ni hacen NADA. La gran explicación para que el par de lobos se la tenga jurada a todo el género femenino es que uno de los dos tuvo una mala ruptura y el otro tiene un club de fans-acosadoras a las que no soporta.

Hasta aquí la historia no me estaba entusiasmando pero es que hay todavía más tela que cortar. Así como si nada, en cierta escena la situación escala al acoso y casi abuso sexual, un recurso argumental que creo que las autoras exhiben en el shôjo demasiado a la ligera. Además, no solo la protagonista se enamora predeciblemente de uno de los dos sino que ni siquiera se da cuenta de que le gusta (cliché de los clichés). Durmiendo entre lobos es un manga totalmente prescindible que no os recomiendo en absoluto.


Akane siempre ha tenido muy mala suerte, hasta tal punto, que el edificio donde vive, infestado de termitas, se viene abajo muriendo ella durante el derrumbe. Cuando el ángel Shinciel baja del cielo para guiarla en su camino al Más Allá, Akane, desesperada, intenta darle pena y le suplica que no se la lleve cogiéndole las manos. Cuál es su sorpresa al asistir a la metamorfosis del mismo en un ángel caído cuya única forma de recuperar las alas y llevarse a Akane al cielo, es hacerla feliz. 

En Mi ángel caído la autora se pasa al género paranormal con una premisa tan peligrosa que desde el principio se sospecha que va a hacer uso de alguna que otra trampa argumental para llevar la historia a buen puerto (Nana Shiiba no permite finales tristes, ni siquiera agridulces). Akane me ha caído más simpática que Meguri, me gusta que no le achaque todas sus desgracias a la mala suerte y que sea consciente de que algunas de las cosas malas que pueden pasarte son consecuencia directa de lo que has hecho. Sin embargo, cae en el mismo dilema de no darse cuenta de que está enamorada y ya no solo eso sino que cuando lo descubre, se sorprende muchísimo. No sé qué concepción tienen del amor las adolescentes japonesas.

Algo que tampoco me ha convencido en absoluto es la personalidad múltiple de Shinciel. Es decir, ya de base me parece absurdo que porque un humano te toque te conviertas en ángel caído porque considero que debería ser una conversión bastante más seria y tampoco me creo que el contacto entre ángel y humano sea tan inusual. Pero es que tanto el aspecto como la personalidad cambien totalmente carece de sentido se mire por donde se mire, no sé si pretendía ser una especie de gag pero yo es que no le veo la gracia. Aunque los personajes no cambien entre capítulo y capítulo no me ha dado para nada sensación de continuidad y, al acabar de leer el tomo me he quedado con la sensación de que no había pasado nada. Los razonamientos de la autora me parecen tan simplistas que solo puedo calificarlos de infantiles.


Kiyora es la típica empollona pero sus notas cojean en educación física, para subir su media tendrá que ayudar al guaperas vago de la clase a estudiar aunque él no está mucho por la labor.

Mikane es conocida entre sus compañeros como la reina, porque todos los hombres caen a sus pies pero lo que nadie sabe es que en realidad es una masoquista; por su parte, Taitou es también conocido por conquistar y luego dejar tiradas a todas las chicas que se propone y su nuevo objetivo es, precisamente, la reina.

Tanto Yako como Kyoya tienen siempre una sonrisa preparada para todo el mundo, dispuestos a ayudar en cualquier cosa en la que hagan falta pero, en realidad, Yako lo hace todo aterrorizada por la reacción que podría provocar en los demás con una negativa mientras que Kyoya solo aspira a ser popular aunque en su interior odia con todas sus fuerzas a sus compañeros a los que percibe como idiotas.

Yuzuha se declara al príncipe del instituto y él la rechaza sin dudarlo ni un segundo, lo que ella no esperaba es que la razón fuese que es incapaz de tocar a una chica sin desmayarse!

Inesperadamente, Como se te ocurra decírselo a alguien... es el tomo que más me ha gustado de esta tanda y, posiblemente, de todo lo que he leído de esta autora (hay que sumar los tomos únicos El sacrificio del ángel, que vendí hace mucho, y Vecinos y amantes que mucho me temo que si releyera ahora ya no me gustaría tanto como en su momento). En realidad, todas las historias menos la tercera me han parecido en el nivel de mediocridad de Durmiendo entre lobos y Mi ángel caído, si es que no son peores, pero me he reconciliado (a medias) con Nana Shiiba con Monólogo Monocromo en el que conocemos los pensamientos tanto de la chica como del chico. Tanta gracia me ha hecho la personalidad de Yako (aunque vaya en la línea de protagonista sin orgullo propio ninguno que tan bien desarrolla la autora) y el contrapunto que le da Kyoya que solo por sus 50 páginas me planteo quedarme todo el tomo.

Salvando las distancias, es un tipo de planteamiento similar al de Karekano donde los personajes no solo tienen más fondo que de costumbre sino que resultan más realistas que el maldito príncipe o princesa de turno con el que es imposible empatizar. Yako es una pesimista nata y se da un motivo bastante razonable para que lo sea (al fin y al cabo muchos de nuestros comportamientos disfuncionales se originan en el seno familiar). A los/las que seáis débiles de carácter y os cueste un mundo decir que "no" seguro que os es muy fácil poneros en su lugar (sí sí, como me ha pasado a mí). En fin, era la historia idónea para mí y me ha encantado pero teniendo en cuenta lo pésimas que son el resto de historias del tomo (un chico literalmente alérgico a las chicas dios mío) tampoco os recomiendo este título.

Para acabar, Como se te ocurra decírselo a alguien... cuenta con el capítulo piloto que sirvió para que la autora se animase con un manga largo (2 tomos) por primera vez: Venga, déjate querer. ¡Próximamente reseña!

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Últimas lecturas

Como sé que (casi) todos estaréis esperando la correspondiente primera crónica del salón he decidido romper el silencio con una entrada sobre manga, sobre novedades manga de hecho, que creo que es la mejor forma de reflejar el espíritu salonero (así en una lucha absurda contra el postureo y el egocentrismo asépticos de todos los años). Que por cierto, he tomado una decisión importante respecto a esta sección del blog; llevo cuatro años intentando no hablar de lo que ocurre en los tomos que reseño para no hacer spoilers pero como es absurdo esperar que un comentario escrito de esa forma sea realmente interesante y tampoco es como si alguien que no ha ni empezado a leer One Piece vaya a leerse mi opinión sobre su quincuagésimo tomo, he decidido que a partir de ahora sí hablaré de lo que ocurre en los tomos que comento en la sección "Últimas lecturas" así que ya sabéis: spoilers ahead.


Para mi sorpresa, la lectura de Ataque a los Titanes me sigue satisfaciendo (varios amigos, en plural sí, se cansaron tanto de una u otra parte de la trama que ya se vendieron los tomos... y creo que fue, más o menos, cuando llegaron a este tomo). Evidentemente, el autor sigue sin dar ninguna clase de respuesta válida pero nos mete en su juego de Deus ex machina sin que nos chirríe demasiado o, al menos, no más que la propia existencia de los Titanes que, al fin y al cabo, no deja de ser el punto de partida de todo el manga. Hace tiempo que era fácil deducir (si es que no lo habían explicado ya, que con la cadencia de tomos es difícil separar lo leído de lo pensado) que el día en que (casi) toda la familia Reiss murió hubo como mínimo un titán implicado. Es gratificante saber por fin quién era la chica morena de marras pero el caso es que seguimos totalmente a ciegas acerca del origen de los titanes, los muros... y, sobre todo, de qué pretendía el padre de Eren.


Lo de borrar la memoria de forma colectiva es de una absurdidad científica al nivel de Divergente pero también es verdad que se sugiere una redundancia genética así que siempre puede interpretarse como un fenotipo mutante seleccionado artificialmente en un ambiente tan extraordinariamente cerrado y controlable como son los distritos intramuros. Me encanta lo repugnante que es el padre de Historia, es uno de esos personajes que uno disfruta odiando. Eso sí, tuve que dejar de leer durante varios minutos cuando llegué a la escena al más puro estilo The Human Centipede, absolutamente nauseabunda y encima leyendo en el bus... (me importa mucho lo que pueda pensar de mí y de mi cordura la señora que mira por el rabillo del ojo lo que estoy leyendo).

El fail monumental del mes fue la compra no planeada de Blue Exorcist #14. Me lo compré con muchas ganas un día que salí tardísimo de trabajar y que aún faltaba un buen rato para que pasase el bus y que además no llevaba nada para leer. Cuál fue mi pesar cuando empecé a leer y me di cuenta de que... ¡ya lo había leído! Y no, no es que me equivocase de tomo, justo había salido a la venta esa semana. El problema es que cuando terminé de leer el tomo #13, me quedé con tal intriga que no pude evitar buscar scans y... me enganché tanto que no me conformé con leer un capítulo, ni dos... me leí el tomo #14 en-te-ro y parte del #15 visto lo visto. En fin, dejando de lado mi ansia enfermiza, disfruté como una enana releyendo el tomo. Blue Exorcist tiene un je ne sais quoi que me atrapa a pesar de que no es más que un shonen al uso.


Por mucho que el protagonista sea Rin, es innegable que todos los personajes tienen muchísimo protagonismo. En este tomo puede resultar evidente que la subtrama de Kamiki es la principal pero, más allá de eso, otros personajes "secundarios" tienen largas introspecciones que he agradecido muchísimo como la frustración de Bon y su obsesión por ser un buen líder desde que era un chiquillo. Es un tomo dinámico que no puedes soltar hasta terminarlo pero eso no significa, ni mucho menos, que sea ligero, todo lo contrario: excepto en las escenas puramente de lucha (y a veces hasta en esas), hay siempre mucho diálogo, muchas explicaciones, tramas complicadas que se van enredando cada vez más... Tomo #14 de este fantástico manga y os lo sigo recomendando tanto (de hecho, mucho más) como el primer día.

Pero el mayor disgusto (que la lectura de Blue Exorcist #14 no fue un disgusto en sí, sino el hecho de que fuese una relectura) de esta tanda ha sido orange #3. En mi opinión, la trama empieza a irse un poco de madre. Sigue teniendo destellos de genialidad como que las cartas se equivoquen cada vez más o incluso que obedecer a las órdenes telemáticas pueda tener una repercusión negativa en lugar de positiva pero, a la par, la autora nos revela que todos los personajes (excepto Kakeru claro, que sepamos) han recibido cartas similares a las de Naho con lo que yo me planteo ¿cinco amigos con órdenes estrictas de no invitar a Kakeru a salir por ahí después de clase invitaron a Kakeru a salir por ahí después de clase? La excusa de Naho porque no sabe decir que no la entiendo, la de Suwa de que no leyó la carta a tiempo la acepto pero, ¿y los demás? Otra cosa que no comprendo es cuándo lee Naho sus cartas: ¿el día antes? Está claro que Suwa ha sido más impaciente que ella aunque también parece haber recibido muchas menos cartas. ¿Cada cuánto llegan las cartas? ¿Con cuánta antelación? Me desconciertan muchas de estas preguntas y no sé si la autora va a ser capaz de caer de pie cuando intente salir del embrollo en el que ella misma se ha metido.

No sé qué se traen estas dos entre manos...
pero son muy sospechosas
Aunque lo que más me ha sacado de mis casillas en este tomo ha sido la falta de decisión de los protagonistas que, después de tanto esfuerzo ajeno consiguen confesarse sus sentimientos y... no empiezan a salir juntos. Por una explicación rocambolesca que para ellos parece que tiene sentido pero que nosotros sabemos que no lo tiene. O sea, lo de Naho todavía porque le da miedo que el futuro se desajuste todavía más pero ¿Kakeru? Y lo de darse la mano es que ya me parece de traca, ¡habrase visto personajes más obtusos!

martes, 27 de octubre de 2015

El Salón del manga abre sus puertas en 3... 2...

Aún no me puedo creer que ya lo tengamos aquí pero en dos días da comienzo la vigésimo primera edición del salón del manga de Barcelona. Ni siquiera ha comenzado pero ya podemos afirmar que se ha vuelto a superar. Hace casi dos semanas que las entradas para el sábado, el día más concurrido tanto de público como de actividades propuestas, se agotaron, mucho antes que el año pasado. No solo eso sino que los abonos para los cuatro días también se han agotado y según Ficomic, no quedan demasiadas entradas para el domingo. La especulación por diversidad de páginas web y foros ya ha comenzado. No deja de ser chocante que se aumente el espacio del certamen y que ahora que el salón goza de más espacio que jamás en su historia, las entradas se agoten antes que nunca.


En los últimos días se han hecho oficiales diversos anuncios respecto a esta edición como por ejemplo una nueva exposición centrada en los dragones tanto orientales como occidentales. Dragones de papel: entre oriente y occidente mostrará no solo las diferencias entre las distintas versiones de esta criatura mitológica en función de su origen sino también el diálogo entre las formas más orientales y las más occidentales culminando en la famosa leyenda catalana de Sant Jordi.


También se conocen ya los ganadores del Concurso de Manga de Ficomic. En primer lugar y a todo color, encontramos Mi amigo, obra del dúo formado por Marta Esteban Meana y Sol Álvarez Alija en que una niña debe lidiar con las travesuras de su amigo imaginario. En segundo lugar, Aarón Castagno Puig nos presenta La justicia sale cara, cómic protagonizado por una policía algo malhumorada.


Siguiendo con autores noveles de lo más prometedores, la Olivart Art Gallery, en Barcelona, albergará de forma paralela al salón la exposición Manga D.O. Barcelona comisariada por Koichi Sugihara con una muestra de las páginas finales del proyecto Making Comics in Japan fruto de la colaboración entre la Escola Joso, en Barcelona, y Hayashi Studio, en Tokyo. Ahora mismo el tomo con todas las historias de los afortunados estudiantes de cómic que disfrutaron de un mes en el país nipón está en imprenta, así que con un poco de suerte, podréis adquirirlo durante el mismo salón.


Por último, esta semana empiezan a hacerse oficiales los horarios de firmas de los diversos autores no nipones que van a acercarse al evento. En Norma encontraréis, como de costumbre, a Kenny Ruiz, Maria Llovet y Skizocrilian Studio mientras que la novedad de este año viene de la mano de Ivrea, que ha invitado a la autora argentina Andrea Jen, cuyo tomo Los delirios de Ani saldrá a la venta esta misma semana.

lunes, 26 de octubre de 2015

Los Dioses Mienten / Undercurrent

Ya iba siendo hora de que me reencontrase con el clásico contraste entre expectativas y realidad. Los tomos únicos Los Dioses Mienten y Undercurrent publicados por Milky Way Ediciones los pasados noviembre y junio respectivamente, han recibido alabanzas de todos los sectores dedicados a la crítica de manga por lo que los compré sin albergar ninguna duda de que disfrutaría con su lectura. Y esto me recuerda que, por un lado, nunca puedes fiarte al cien por cien del criterio ajeno y, por el otro, que mis gustos en cuanto a manga se van restringiendo cada vez más y más conforme pasan los años.


A Natsuru le interesa más el fútbol que las chicas lo que le lleva a ganarse sin querer la enemistad de la princesita de la clase y, con ella, la de todas las otras niñas. Es por eso que no se lo puede creer cuando Suzumura le dirige la palabra. Poco después se la encuentra de casualidad por la calle y acaba acompañándola hasta su casa donde parece que no viva ningún adulto pero es imposible que dos niños estén viviendo solos, ¿verdad?

Los Dioses Mienten refleja la esencia de la niñez: los niños por un lado y las niñas por otro, ellos obsesionados con el deporte mientras ellas les echan miradas de soslayo, unos acomplejados por no ser lo suficientemente altos mientras otras reciben burla precisamente por serlo demasiado y, sobre todo, una inocencia increíble junto con la más absoluta falta de malicia... al menos de parte de los protagonistas.


Si Natsuru y Suzumura ya son encantadores por separado, la relación entre ambos es preciosa. Realmente no me extraña que tanta gente alabe esta historia porque tiene una pureza que solo se puede conseguir con protagonistas tan jovencitos. El problema es que, a la vez y para hacerla realmente memorable, lo que caracteriza a Los dioses mienten es una crudeza, a mi modo de verlo, exagerada, que le arranca de forma inevitable las lágrimas al lector por la cadencia de los acontecimientos pero cuya desdicha me parece gratuita e injustificada. No le atribuyo ningún mérito al autor por inventarse algo capaz de revolverle las tripas a cualquiera.

El dibujo es una preciosidad, muy limpio y estilizado, muy apropiado para representar niños. Cumple de sobras su cometido y creo que encaja bien con esta historia. Como veis, no creo que sea un mal tomo, sencillamente creo que es el tipo de historia que se sustenta solo en "lo que ocurre" y no le da apenas importancia a los personajes en sí, al escenario, al diálogo interior, al mensaje, a nada. Más que leyendo un cómic, me he sentido como si viera una película. Formato mal escogido para lo que quiere contar.


Satoru desaparece sin dejar rastro abandonando así a su suerte a su mujer Kanae que deberá encargarse del negocio familiar, un sentō, ella sola. Sin saber si lo han secuestrado, si se ha suicidado o si simplemente se ha fugado, Kanae debe afrontar el día a día y los rumores en medio de ese desasosiego. Puesto que solo cuenta con la ayuda de una señora mayor y el sentō requiere mucho trabajo físico para sacarlo adelante, acaba contratando a un ayudante, reservado y misterioso pero muy capaz.

Las primeras veinte páginas de Undercurrent son sublimes y constituyen una unidad impecable que podría haber servido como excelente historia corta. En ellas, el autor consigue transmitir a la perfección la desazón que siente Kana, sus vacíos en los que está a solas con sus pensamientos. Asistimos a su día a día, vislumbramos sus preocupaciones con una narrativa muy sutil, y nos dejamos llevar por esas escenas mudas que no requieren de diálogos para transmitir.


Sin embargo, lo que empieza como una historia costumbrista la mar de bien llevada se metamorfosea paulatinamente en una suerte de thriller con secuestros, asesinatos y psicópatas que, además de precipitado no ha logrado interesarme. Si el objetivo del autor era esta intriga, no entiendo por qué se detiene tanto al principio ni por qué le dedica tanto espacio a un humor innecesario. Además, desaprovecha personajes que no sabemos muy bien por qué introduce, entiendo que el abuelo Sabu era necesario para darle un tono cómico a la historia pero creo que la podría haber enriquecido mucho más si, por ejemplo, el autor se hubiese explayado más en su relación conflictiva con la ley; lo mismo aplica para el joven pervertido que se presenta en el mismo capítulo, cuya aparición totalmente gratuita no contribuye en nada a la trama (a no ser que uno lo quiera considerar como desarrollo del personaje de Hori del que, de hecho, no sabemos prácticamente nada en ningún momento).

Lo que más me ha gustado de Undercurrent (aparte de las primeras 20 páginas) son, primero, las reflexiones de lo que realmente significa conocer a alguien y si llegamos a conseguirlo alguna vez y, segundo, el dibujo. Aunque es bastante simplón, creo que casa a la perfección con esta historia y, de hecho, el sentō, el mobiliario, los vehículos, el bosque... todo está dibujado con muchísimo detalle contribuyendo a esa inmersión en la lectura que nos proporciona Tetsuya Toyoda.


Algo que me ha sorprendido durante la lectura de este tomo es que en ningún momento se describe qué es un sentō (palabra que se utiliza constantemente excepto en la sinopsis, que la cambian por balneario así porque sí). De acuerdo que incluso para los que no lo supiesen ya de antes puede resultar obvio por el contexto pero aun así me parece chocante que mientras otras editoriales siguen explicando lo que significa sensei o -chan, en Milky Way nadie considerase oportuno hacer una pequeña nota de la traducción para aclarar que este concepto se refiere a un baño público, que es algo muy típico de Japón y que se está perdiendo poco a poco, que son matices que pueden incluso enriquecer la lectura ya que ayudan a contextualizar un poco la historia. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Museos en Barcelona (II)

Como sé que muchos de los que todavía me leéis os vais a acercar a Barcelona la semana que viene para ir al Salón del Manga y que, probablemente, hagáis algo de turismo por la ciudad, he querido hablaros de dos de sus museos, que he descubierto a lo largo de este año. Es muy posible que os estéis preguntando a qué viene ese "(II)" del título de la entrada pero lo cierto es que hace unos años publiqué la primera parte de lo que entonces pretendía haber convertido en una sección más o menos regular del blog (sin mucho éxito).


Empiezo por el Museu de Cultures del Món (Museo de Culturas del Mundo), inaugurado hace menos de un año justo enfrente del más conocido Museo Picasso. Si alguien recuerda mis entradas sobre París, sabrá lo contenta que me puse cuando Barcelona empezó a llenarse de publicidad sobre la apertura de este nuevo museo con arte de África, Oceanía, Asia y de la América precolombina. En el museo no solo podréis observar todo tipo de objetos de culturas y épocas de lo más diversas sino que, además, podréis disfrutar de las breves pero clarificadoras explicaciones (que si no recuerdo mal estaban en catalán, castellano e inglés) que ayudan a comprender la utilidad de ciertos objetos o cómo pueblos enteros han entendido la vida y la sociedad durante siglos. Me maravilló especialmente la planta baja, dedicada exclusivamente a las manifestaciones artísticas de diversas tribus africanas. Nada más entrar en la primera sala del museo, el visitante se encuentra con estatuillas de lo más arcaicas que, si comparamos con la escultura europea, nos transportan milenios atrás. Sin embargo, las obras expuestas apenas tienen uno o dos siglos de antigüedad y pertenecen a tribus que se han mantenido totalmente alejadas de la globalización que afecta al resto del mundo. Especialmente atractiva es la colección de máscaras, que pertenecen a rituales y celebraciones típicas de varios pueblos. En este sentido, me llamó la atención que incluso aquellas máscaras que representaban personajes femeninos estaban destinadas a ser llevadas por hombres, por lo que supongo que las mujeres no toman parte de las celebraciones.


Al subir a la primera planta nos recibe una exposición de canoas y proas de lo más sofisticadas y, en algunos casos, hasta escalofriantes fruto de las tribus de Nueva Guinea, en Oceanía. De nuevo, una se encuentra ante una civilización marcadamente machista, donde la mayor parte de los objetos expuestos pertenecen a la "casa de los hombres" a la que, como su nombre indica, no se permite la entrada a mujeres. Lo que más me sorprendió fue una especie de construcción vertical, formada a partir de un tronco, en la que se representan varias figuras humanas una encima de la otra. Os transcribo la información que acompañaba a dicha representación porque me pareció de lo más interesante:

Entre el pueblo asmat de Nueva Guinea, las ceremonias funerarias adquirieron una gran importancia. Algunas de sus tallas más características eran los palos bisj, erigidos en ceremonias funerarias periódicas para conducir al mundo ancestral el alma de los muertos que habían sido vengados con las cacerías de cabezas. Cada bisj estaba elaborado con un único tronco y del mismo modo que los árboles se identificaban con los seres humanos, los palos se despellejaban como si de víctimas de las batidas de las cacerías de cabeza se tratara. Una vez invertido el tronco, una de las raíces del árbol se utilizaba para esculpir el ala del extremo superior del bisj. Así, los bisj acostumbran a estar formados por tres partes: una sección inferior para clavarlos en el suelo, otra sección central con figuras de ancestros, y la superior, donde se talla una figura a menudo representada con un gran falo, símbolo de fertilidad y vitalidad.

La sección destinada al continente oceánico se caracteriza por una marcada belicosidad, contándose entre los ejemplares expuestos colgadores de cráneos (de los enemigos derrotados claro) y, de hecho, los propios cráneos decorados.


Pero la mayoría de la planta está dedicada al continente asiático con una gran abundancia de obras indias y tibetanas, donde predominan estatuas de los iracundos y lujuriosos dioses hindúes a la par que varios bodhisattva. Fue aquí donde encontré una de mis secciones favoritas, la de las piezas talladas en hueso entre las que se encontraba un fémur-flauta y un tambor hecho con la parte superior de dos cráneos humanos aunque quizá el ejemplar más impresionante era el de un collar gigantesco con cientos de detalles minúsculos que, por la dimensión y aspecto de las piezas parecía tallado con docenas de esternones.


Al subir a la segunda planta nos encontramos ante la que probablemente sea la sección del museo que visitéis con más ganas: Japón. Sin ánimo de desmotivaros, debo ser honesta y decir que el espacio dedicado al arte nipón es muy reducido y que posiblemente os sepa a poco. Aunque para mí fue algo decepcionante, no me pesó en absoluto después de haber disfrutado de las dos plantas anteriores pero no está de más que os advierta.


Para acabar con la visita, queda el espacio dedicado a América del que no puedo deciros gran cosa porque no le dediqué demasiada atención ni me atrajo tanto como el resto. Hay varias vasijas de las civilizaciones maya e inca, entre otras piezas.

En cuanto al horario y tarifas, el museo está abierto de martes a sábado de 10 a 19h y los domingos (y festivos) de 10 a 20h. La entrada general, que incluye también la entrada al Museo Etnológico (que justo se ha inaugurado este mes y al que todavía no he tenido ocasión de ir), cuesta 5€. Si tenéis de 16 a 29 años, podéis adquirir la reducida por 3,50€. Y, lo mejor de todo, el primer domingo de cada mes (como lo es el que viene), la entrada es gratuita.


El Museu Europeu d'Art Modern (Museo Europeo de Arte Moderno) o MEAM abrió sus puertas en 2011 pero no fue hasta hace unos meses que entré por primera vez, con ocasión de la Nit dels Museus (Noche de los Museos). ¿Sabéis esa concepción del arte actual que evoca una mezcla entre las manchas azarosas de Pollock, los colores planos de Rothko y el inodoro de Duchamp? Pues resulta que a pesar de estas controvertidas corrientes artísticas con tantos adeptos como detractores, hay un porcentaje de artistas del siglo XXI que han querido seguir representando el mundo tal y como es, sin aspirar a romper con lo establecido, en lo que se conoce como arte figurativo.


En contraposición al arte abstracto, el arte figurativo se entiende como aquel que busca representar la realidad de forma que esta sea reconocible. Tan reconocible que yo me pasé toda la visita al MEAM acercándome a un milímetro del lienzo para buscar dónde estaba el trazo porque estuve convencida de estar viendo fotografías a cada nueva sala. Aunque, por supuesto, pintar de forma realista no implica que lo que se represente sea real sino más bien que puedes representar cualquier fantasía de forma que lo parezca.

El MEAM está abierto de martes a domingo de 10 a 20h. La entrada general cuesta 9€ y la reducida 7€. En cuanto a la localización está a apenas unos metros del Museo de culturas del mundo.


Aprovecho la ocasión para recordaros también la existencia del CaixaForum que, además, se encuentra a apenas unos metros de la Fira de Monjuïc (donde se celebra el Salón del Manga). Si sois clientes de la Caixa la entrada es gratuita y, si no, son solo 4€. Ahora mismo se exhibe una exposición temporal titulada Animales y Faraones a la que todavía no he podido asistir pero que me han recomendado encarecidamente.

¡Espero que a los que pensabais aprovechar el viaje hasta Barcelona os sea útil esta entrada!