Como por primera vez desde que empecé el blog he tenido que trabajar los primeros días de salón, sólo pude pasarme un ratito a última hora tanto el jueves como el viernes.
El jueves decidí ir únicamente para asistir a la presentación de novedades de Tomodomo, que me hacía mucha ilusión (cada vez espero sus licencias con más ganas), a las seis de la tarde. Como llegué con un margen de unos 20 minutos, aproveché para pasarme por el stand de Norma editorial a buscar mi número para la sesión de firmas de Inio Asano, que me tocó para el domingo a mediodía, donde me encontré con Fran. Aún sigo pasmada con lo lenta que iba la muchacha encargada de dar el número... mira que no había apenas gente y un poco más y llego tarde a la presentación. Me compré sin dudarlo el pack con el primer tomo tanto de Buenas noches, Punpun como de Dead Dead Demons Dededede Destruction, las dos novedades de Asano para el salón. Os enseñaría una foto de mi fantástico número trece para la sesión de firmas pero la única foto que le hice... no se llegó a hacer, ya os lo explicaré en la crónica del domingo si estoy de humor.
Como decía, nuestra siguiente parada fue la Sala de Actos 1 de la que, desgraciadamente, tampoco tengo ninguna foto... Mi vena periodística estuvo algo atrofiada los días de salón y no hice casi nada de lo que me había propuesto. Pero vayamos a lo importante que es lo que todos ya sabéis: las chachi-licencias de Tomodomo:
El primer anuncio se lo llevó Sorano y Hara (Sora to Hara), con lo que acerté muy parcialmente mi porra salonera; el segundo fue para una autora - que es la hostia - ignorada durante décadas en este país y con la que solo unas valientes como Alina y Ana podían arriesgarse, Moto Hagio y su tomo único ¿Quién es el 11º pasajero? (11-nin Iru!) para el que se escucharon grititos de cierta fangirl desde el público; por último, dieron una alegría a las (y los?) amantes del BL y, más especialmente, a las del yaoi con Pájaro que trina no vuela (Saezuru Tori wa Habatakanai), de Kou Yoneda, un manga abierto con solo tres volúmenes en el mercado nipón.
Al terminar la presentación (muy breve y sin turno de preguntas), fui a saludar a Gemma (a la que le vendí Los guardianes del Louvre y Pasión bajo las estrellas), Nagore, Miya, Bell, Hide, Kisa y Deirdre que también habían estado atentas a las nuevas licencias. Después de charlar un poquitín nos fuimos Fran, Nagore y yo hacia la bautizada como isla de ofertas, es decir, una serie de stands en los que pueden encontrarse tomos manga algo rebajados que se aleja de la epidemia de merchandising carísimo que asola casi todo el palacio 2. Allí me decidí por fin a comprar Barri Llunyà (la edición en catalán de Barrio Lejano) de Jiro Taniguchi, puesto que me pesa más mi opinión positiva acerca de El almanaque de mi padre que la más bien regulera sobre Los guardianes del Louvre. Aproveché también para hacerme con el libro de ilustraciones solidario TBO4 Japan y Ataque a los Titanes #16, que me leí esa misma tarde volviendo a casa.
Como realmente no hice gran cosa ni el jueves ni el viernes, he decidido fusionar en esta entrada la crónica sobre mis breves visitas al salón ambas tardes. Cuando llegué al salón el viernes me encontré de nuevo con Fran, que me dio el tan esperado nuevo fanzine de Xulia y Tamarit: Tubartulosis (firmado con mucho amor ♥).
Y, hablando de firmas, fue el viernes por la tarde cuando fui a por la primera de una lista muy corta este año. Sé que estaréis contrariados pero no todos los años puede una conseguir cuarenta firmas en cuatro días... por muchos motivos. Por primera vez desde que la conozco, Kaoru Okino ha venido a un evento de cómic en Barcelona y he podido conseguir una firma gigante-preciosa en mi primer tomo de Ugnis. Wendy es la mejor y lo sabéis.
Como el viernes no había ninguna presentación de novedades ni actividad que me interesase (a parte de la firma de Kaoru), nos fuimos a la planta superior del palacio 2 a ver las exposiciones de arquitectura y dragones. En cuanto a Mangas en construcción, los títulos escogidos me parecen extremadamente sesgados y, por basarme en datos objetivos, os traigo una lista detallada de las páginas expuestas, los manga a los que pertenecen y sus respectivas editoriales españolas:
Norma
- Bakuman (4)
- I am a hero (23)
- Keroro (3)
- Sailormoon (1)
- Solanin (2)
- Tokyo Ghoul (2)
- Yotsuba (5)
Milky Way
- El club del suicidio (1)
- La chica a la orilla del mar (6)
- Suiiki (4)
- Utsubora (1)
- Your Lie in April (1)
Planeta
- Doraemon (6)
- El árbol que da sombra (2)
- Fénix (2)
- MW (3)
ECC
- El Hombre Sediento (4)
- Hanzo, el camino del asesino (4)
- Barrio Lejano (3)
Voy a convertir este listado en cifras para que lo veáis más claro: de un total de 77 páginas expuestas, quedan representados 19 mangas de 16 autores/dúos creativos distintos publicados por 5 editoriales españolas. Curiosamente, ni Ivrea ni Tomodomo ni Glénat/EDT ni Panini están representadas en la muestra a pesar de sumar un catálogo bárbaro en el que me atrevo a aventurar que hay buenas muestras de arquitectura.
De 77 páginas expuestas, un 30% son solamente de I am a hero. Hace falta un panel completo para exhibir medio capítulo inédito de este manga porque está ambientado en Barcelona pero se ignoran tantas otras representaciones de esta y otras ciudades españolas en el manga. Qué sé yo, se me ocurren varios manga de Naoki Urasawa. Incluso se publicó en nuestro país el libro de ilustraciones Pepita, de Takehiko Inoue, totalmente centrado en la obra de Gaudí...
Y porque no tengo ganas de hacer porcentajes en cuanto a géneros. De todas formas, si miráis el listado resulta evidente que es casi todo seinen y algo de shonen, la página de Sailormoon parecía colocada solo para que no pudiésemos irnos quejando luego de que no aparecía ningún shôjo en toda la exposición porque claro, ¡había uno!
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| A lo mejor es que yo soy muy nazi pero poner estas dos páginas una al lado de la otra me parece MUY redundante y totalmente innecesario |
Al final, la muestra era una amalgama de cabañas y castillos de otra época, la Barcelona de Kengo Hanazawa y rascacielos por doquier (en muchos casos limitados a pequeñas viñetas ennegrecidas en las que no se distinguía un pijo). Quizá era eso lo que tenía que llamarnos la atención, los característicos rascacielos de Tokyo, como el edificio con un "109" gigantesco en su azotea que parece ser que es un edificio inconfundible de la capital nipona aunque el comisario de la exposición no consideró oportuno añadir algunos paneles explicativos de qué se supone que había que ver en ciertas viñetas.
No sé vosotros pero yo veo un claro sesgo en la selección respecto a la cantidad total de manga publicado en España. Me cuesta creer que algo más del 30% del catálogo manga de Milky Way esté representado mientras que no aparece ni uno solo de los cientos de manga licenciados por Ivrea y Glénat/EDT en la última década. Cuánto más lo pienso más me convenzo de que la persona encargada de hacer la selección se dejó llevar únicamente por sus gustos personales lo que me parece de una profesionalidad más que dudosa.
En la misma planta, estaba también la exposición de dragones en la que básicamente había muchas páginas consecutivas de Dragon Ball; aquí ya no me molesté en hacer una lista de los cómics que aparecían (y ya se ha encargado Filigrana de comentarla en su blog). Al bajar, vimos un poco de pasada la exposición Shikishi, con una colección de autógrafos de mangaka, sobre todo pertenecientes a Marc Baños, también conocido como Marc Bernabé (desconozco la razón por la que utilizó un seudónimo).
Acabé de aprovechar la tarde comprando algunos tomos de Norma que tenía atrasados desde hacía meses en el mismo stand del jueves porque estaban algo rebajados (no mucho pero menos da una piedra y este año tampoco me veía con fuerzas de aguantar otra happy hour la verdad).
Fue a estas alturas de salón más o menos cuando escuché la célebre frase de que bajo ningún concepto se podía rebajar a un tomo más del 5% de su precio, especialmente si era de Planeta. Os lo dejo a la libre interpretación. Sé que la legalidad actual prohíbe superar el dintel de ese 5% pero es evidente que en el salón había varios stands que violaban dicha norma... y no pasó nada. ¿Qué gracia tiene irte hasta el salón del manga (con la cola para entrar y el precio de la entrada que ello implica) para luego comprar tomos que tienes en tu tienda más cerca, en tu ciudad, al mismo precio?
Y con esta reflexión me despido de vosotros hasta la crónica del sábado.






























